Te contamos todo sobre los entuertos, cómo
disminuir el dolor y cómo identificar que ya es momento de asistir al doctor.
No importa que tu pequeño haya nacido por parto vía
vaginal o por una cesárea, todas, sí, todas las mujeres presentarán lo que los
médicos llaman entuertos. “Son contracciones del útero en forma de espasmos
intermitentes, espontáneos y de corta duración”, explica la ginecóloga y
obstetra, Stéphanie Loof Esquivel.
Entuertos que limpian tu útero
Los entuertos sirven para limpiar el útero y los
presentan todas las mujeres después de cualquier tipo de nacimiento. Los
entuertos sacan a los loquios, éstos son el conjunto de restos de la placenta,
líquido amniótico y todo aquello que el bebé utilizó para desarrollarse en el
vientre de su madre. “Los entuertos también ayudan a que pueda regresar el
útero a su tamaño normal previo al embarazo, por eso son fundamentales para la
salud de la mujer”, refiere la entrevistada.
Entre cinco a diez días duran estas contracciones,
y lo ideal es que estés informada en torno a ellos. Por ejemplo, no son
peligrosos, aunque sí los puedas percibir como un espasmo fuerte y prolongado
especialmente los primeros días tras el nacimiento.
Al paso de las horas serán menores en duración e
intensidad. Recuerda que todos los entuertos son normales y transitorios. Por
tanto, debes relajarte y esperar a que pasen. Algunas mujeres al lactar,
reducen el dolor de los entuertos; en cambio, otras los sienten con mayor
intensidad.
Si duran más de 15 minutos ¡cuidado!
Un entuerto deberá durar apenas unos minutos e
incluso segundos. No obstante, si sientes una contracción —con cólico
sostenido— por más de 15 minutos y que no cede con el uso de algún analgésico
prescrito por tu ginecólogo, acude al doctor, puesto que no es normal y puede
ser que se esté gestando una infección.
Pueden ser más dolorosos a partir del segundo
embarazo, puesto que el útero está más distendido y requiere de mayor trabajo
para que vuelva a su tamaño original, por ello, las contracciones pueden ser
más intensas y prolongadas, advierte Loof Esquivel.
Sin embargo, si el entuerto es bastante doloroso,
pídele a tu ginecólogo que te brinde medicamentos (analgésicos) que puedas
utilizar durante la lactancia, y que no afecten la calidad de la leche materna.
“El uso de calor local también ayuda, la mujer
puede colocar calor por medio de una toalla o un cojín de semillas, y mantenerlo
especialmente durante las noches, momento en que los entuertos se sienten aún
más”, menciona la entrevistada.
Las tres funciones principales
Recuerda que los entuertos deben presentarse,
puesto que su misión es ayudar a recuperarte. Las tres funciones principales
son:
– Evitan la hemorragia materna. Al contraerse el
útero, los vasos de la zona donde se localizó la placenta se cierran por
completo. Por eso ya no hay fuga de sangre.
– Expulsan pequeños coágulos, restos de placenta y
membranas, evitando así una infección por el tejido que se quede atascado y
comience a echarse a perder.
– Permiten recuperar la posición, el tamaño y el
volumen del útero hasta dimensiones previas al embarazo. Antes del embarazo, tu
útero era del tamaño de una naranja mediana y a finales del embarazo es como
una enorme sandía, de las grandes. GC
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