Niña mártir,
05 de Diciembre
Martirologio Romano: Beata Anastasia Yi Bong-geum,
niña, que sin haber cumplido aún los 12 años se mantuvo firme hasta el final y
fue asesinada por odio a la fe († 1839).
Fecha de beatificación: 15 de agosto
de 2014 por S.S. Francisco, junto a otros 123 mártires coreanos, encabezados
por Paul Yun Ji-Chung.
Anastasia Yi Bong-geum nació en 1827. Sus padres
fueron Paul Yi Seong-sam y Anastasia Kim Jo-i, que en ese entonces sufrían la
persecución Jeonghae.
Anastasia fue educada por su madre y a temprana
edad sabía cumplir sus deberes religiosos y amaba al Señor con todas sus
fuerzas. Era, afirman algunos, “un hermoso y pequeño ángel con un gran
corazón”. Con diez años aprendió las oraciones de la mañana y la tarde, así
como el Catecismo. Conoció a un sacerdote que se hospedó en su casa.
Impresionado por la devoción de la niña, el misionero le permitió recibir la
Primera Comunión aunque era considerada muy joven para recibir el Sacramento en
esa época.
La fe de Anastasia crecía día a día. Cuando la
persecución Gihae se inició en 1839, escapó con su madre a la casa de Protase
Hong Jae-yeong. Fue arrestada allí por la policía y llevada a Jeonju. La niña
fue luego interrogada por el jefe policial, quien le preguntó los datos del
misionero, a lo que ella respondió que era muy pequeña para saber esas cosas.
Luego, el policía le dijo que si hablaba contra Dios, le perdonaría la vida. A eso Anastasia respondió: “no sabía cómo adorar al
Señor hasta que llegué al uso de razón a los siete años. También era muy joven
para leer libros. Pero desde los siete años hasta ahora, he adorado al Señor.
Por lo tanto, no puedo traicionarlo ni hablar mal de Él incluso si tengo que
morir mil veces”.
Anastasia fue llevada a prisión sin ser torturada
porque era niña. Su madre dudó de su firmeza y le dijo que “seguramente
traicionarás al Señor ya que no tienes valor para afrontar la tortura”. La
pequeña respondió que nunca haría eso y le prometió a su madre mantenerse fiel
a la enseñanza de la Iglesia “sin importar la clase de tortura que tuviese que
sufrir”. El jefe policial y los guardias de la prisión le insistieron a
Anastasia para que salvara su vida, pero tampoco cedió. Luego fue amenazada
muchas veces pero tampoco sucumbió a la prisión. Al darse cuenta de que no iba
a ceder, finalmente la autoridad ordenó que fuera torturada. Anastasia tuvo
además que ser testigo del martirio de su madre. Ya como huérfana se mantuvo
firme hasta el final y el jefe policial, cuando ella no había cumplido aún los
12 años de edad, ordenó que fuera ahorcada en la prisión el 5 o 6 de diciembre
de 1839.
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