Sacerdote
y Mártir, 09 de Diciembre
Martirologio Romano: En el río Meno en Baviera,
Alemania, beato Liborio Wagner, sacerdote y mártir, que, hombre de insigne
caridad, coronó con la efusión de su sangre el cuidado pastoral puesta al
servicio tanto de los católicos como de los hermanos separados († 1631).
Fecha de beatificación: 24 de marzo de 1974 por el Papa
Pablo VI.
Nació en Mülhseusen, en la diócesis de
Würzburgo en el seno de una familia luterana. Estudió humanidades en su pueblo
natal, con 20 años realiza estudios superiores en Leipzig, Gotha y Estrasburgo,
consiguiendo el magisterio en 1617. Era un joven inteligente y muy responsable.
Con 28 años, ejerció el magisterio y
permaneció soltero. En 1622, y en Würzburgo entró en contacto con los jesuitas,
por cuyo influjo se convirtió al catolicismo, abandonando previamente
secretamente la casa paterna y fue ordenado sacerdote en 1625.
Trabajó primero en Hardeim durante un
año como coadjutor, y en 1626, es trasladado a Altenmünster-Sulzdorf como
párroco, cargo que conservará hasta el fin. Como párroco se mostró celoso por
el bien de sus feligreses muchos de ellos alejados de la fe; procurando atraer
a muchos al catolicismo.
La guerra de los Treinta Años hizo muy
difícil su ministerio pues hizo que se agravaran las tensiones entre católicos
y protestantes a nivel del pueblo. Su condición de luterano converso le hacía
particularmente odioso a la facción protestante. Tuvo que pasar a la
clandestinidad, pero fue detenido en 1631 y llevado al castillo de Mainberg,
donde fue torturado para que renegara del catolicismo. Se mantuvo firme. Sacado
del castillo y llevado al río, fue sometido a terribles tormentos. Con un
martillo le machacaron los dedos, las manos, los brazos. Le atravesaron con
pinchos los pies... Junto al río recibió un tiro que lo dejó maltrecho y luego
un soldado lo remató con la espada. Su cadáver fue despojado de las ropas
eclesiásticas para que no fuera reconocido y arrojado al río. Recuperado fue
llevado a la parroquia de Heidenfeld donde está enterrado.
Ya desde hacía tiempo, con la afluencia
de devotos, venía creciendo el culto al valiente campeón de la fe católica en
Alemania; pero es en 1931, tres siglos después de su muerte, superadas todas
las dificultades ideológicas e históricas que se interponían, cuando se
introduce la causa de beatificación, que concluyó con una ceremonia solemne que
lo eleva al honor de los altares como beato, el 24 de marzo de 1974, por SS el
papa Pablo VI.
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