La compañía Priority
Management of Pittsburgh Inc. publicó hace unos años unos estudios de
población francamente originales, todos del estilo más típicamente
norteamericano. Uno de los datos estadísticos que aportaba ese estudio era que
el ciudadano medio de aquel país pasa aproximadamente un año de su vida
buscando cosas que no recordaba dónde había puesto.
He de confesar
que cuando lo leí me llamó bastante la atención, y pensé que era una
exageración. Después empecé a hacer unos cálculos: supongamos que un año es una
setenta y cinco ava parte de la vida; como el día tiene 24 horas, perder un año
entre setenta y cinco es como perder 24/75 horas en un día, es decir, que si
fuera cierto ese estudio habitualmente perderíamos del orden de 19 minutos
diarios.
Quizá sea algo
exagerado, o quizá no. Es difícil saberlo. En cualquier caso, si en esos 19
minutos diarios se incluyera el tiempo que perdemos cada día como consecuencias
de olvidos, desorden y mala organización, me parece que se quedaría bastante
corto.
Y pensaba de
nuevo: un año entero buscando cosas perdidas, agobiado por olvidos
imperdonables, lamentándonos de no habernos acordado de cosas, o de no haberlas
previsto. Además, eso será la media, porque hay gente muy ordenada, a la que
corresponderá mucho menos de un año; pero otros, que son un caos, pasarán en su
vida esa angustia durante dos, tres, diez años... ¡quién sabe!
Francamente,
resulta un poco frustrante imaginar tanto tiempo pasado así. Al menos, es una
buena razón para pensar un poco en cómo ser algo más ordenados. ¿Cuánto tiempo
perderemos cada día por falta de previsión, por no organizarnos mejor, por no
hacer lo que tenemos que hacer...? Si te interesa, haz un cálculo estimativo en
minutos diarios, multiplica por 0.052 y tendrás el correspondiente número de
años de vida perdidos.
Cuando no hay
orden en la cabeza, acabamos siempre por elegir lo que más nos apetece, o lo
que más reclama nuestra atención, y es natural que en bastantes ocasiones no
coincida con lo que debemos hacer en ese momento. Muchas veces hablamos de
agobios por falta de tiempo que quizá son más bien agobios por falta de orden.
Para ganar en orden, puede resultar útil revisar
cada uno de estos puntos:
·
Si
procuramos detectar los aspectos importantes, concretarlos y después establecer
un orden de prioridades adecuado;
·
si
lo que hacemos es lo que realmente tenemos que hacer nosotros, porque quizá
dedicamos muchas horas a cuestiones que nos gustan mucho pero que deberían
estar haciendo otros (o las hacemos nosotros para evitarnos la molestia de
hacer que las haga quien tiene que hacerlas);
·
si
sabemos cortar a tiempo con esas tareas, para las que siempre falta tiempo,
pero que quizá son menos importantes que otras que solemos dejar
sistemáticamente;
·
si
podemos trasladar algunas ocupaciones menos importantes a horas de menos agobio
de tiempo (por ejemplo, a horas que no sean las cruciales para atender a la
familia, estudiar o trabajar con serenidad); etc. AA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario