Mártires, 13
de Enero
La leyenda más difundida sobre estos santos sitúa su martirio en Singidunum, cerca de Belgrado, bajo el emperador Licinio.
La leyenda más difundida sobre estos santos sitúa su martirio en Singidunum, cerca de Belgrado, bajo el emperador Licinio.
De Hermilo se dice que era diácono. Fue detenido
bajo la acusación de ser cristiano, y enviado a prisión con las mejillas
destrozadas. Allí le visitó y consoló un ángel. Conducido después delante del
emperador, seis hombres lo azotaron con varas, sin que pareciera sentir dolor
alguno. En el tormento, dirigió a Dios una oración, a la que respondió una voz
del cielo, prometiéndole el triunfo al cabo de tres días. Mientras entraba en
la prisión, entonó el salmo Dominus illuminatio mea, al que hicieron eco unas
voces celestiales. Al día siguiente le infligieron nuevos suplicios, durante
los cuales no cesaba de cantar su felicidad.
Con todos estos prodigios, el carcelero de la
prisión, llamado Estratónico, fue ganado para la fe. Denunciado al emperador,
fue condenado a los azotes con varas. Encerrado en la prisión, oyó la voz
milagrosa que le prometía el triunfo para el día siguiente. Por última vez,
Hermilo compareció ante el juez y sufrió nuevos suplicios; al fin, él y
Estratónico fueron envueltos en una red y arrojados al río Danubio.
Tres días más tarde, los cuerpos fueron encontrados
en la orilla del río. Los fieles los recogieron y los depositaron en un lugar
que está a dieciocho estadios de Singidunum. Los dos nombres están inscritos en
los menologios griegos, el 13 de enero. Estratónico tenía una iglesia en
Constantinopla, cuya fundación se atribuye a San Marciano. Entre los latinos se
encuentran los dos nombres, inscritos el 13 de enero, en las adiciones de
Molano al Martirologio de Ursuardo, y de ahí han pasado al Martirologio Romano.
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