Menos encuentros cara a cara entre los adolescentes pueden
perjudicar la salud mental y el crecimiento, y los gobiernos deberían sopesar
este efecto al considerar la necesidad de medidas extendidas de distanciamiento
social por la pandemia, según investigadores.
Entre las edades de 10 y 24 años es una etapa de la vida en la que
interactuar con compañeros es vital para el desarrollo del cerebro y para
construir un sentido de sí mismo, de acuerdo con los autores de un
artículo de opinión publicado en la revista Lancet Child and Adolescent Health.
Estudios anteriores han indicado que la reducción del contacto social durante
este periodo puede tener efectos perjudiciales a largo plazo, dicen.
Cientos de millones de personas en todo el mundo se han distanciado
de otros en un esfuerzo total para frenar la propagación del coronavirus. Los gobiernos están tratando de equilibrar el impacto general en
la salud de los confinamientos contra el costo del virus en sí, que ya ha
matado a más de 400.000 personas en todo el mundo.
“Incluso si las medidas de distanciamiento físico son temporales,
varios meses representan una gran proporción de la vida de una persona joven”,
asegura la autora principal, Sarah-Jayne Blakemore, del Departamento de
Psicología de la Universidad de Cambridge.
Los jóvenes que viven en un entorno familiar, que tienen relaciones
positivas con sus padres, cuidadores o hermanos, pueden verse menos afectados, afirma Livia Tomova, coautora del Instituto de Tecnología de
Massachusetts. Según la revisión, se necesita más investigación sobre si
conectarse digitalmente puede ayudar a mitigar algunos efectos negativos.
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