Científicos del Instituto de
Nanobiotecnología (NANOBIOTEC), que depende del CONICET y de la UBA, lograron
expresar y purificar proteínas de coronavirus en larvas de insecto, lo cual
podría servir para el desarrollo de métodos de diagnóstico, tratamientos y
vacunas.
Se trata de la proteína Spike o S,
que funciona como una llave para que el virus infecte a las células, explicó
María Victoria Miranda, líder del proyecto e investigadora del NANOBIOTEC, con
sede en la Facultad de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la UBA. «Su producción
biotecnológica es clave», señaló.
El proyecto tiene como objetivo
producir una de las proteínas más importantes y expuestas del coronavirus en la
conformación natural que adopta en el espacio, con forma de trímero, algo que
hasta ahora no se ha logrado obtener en laboratorio. «A eso apuntamos», afirmó
Miranda, quien también es profesora titular de la cátedra de Biotecnología en
la FFyB de la UBA.
Orugas como fábricas
El grupo de Miranda trabaja hace
años en la producción de proteínas recombinantes en una plataforma basada en
baculovirus (virus de genoma circular) y larvas de insectos, en especial,
orugas que son plagas de cultivos.
«Utilizamos las larvas para que
fabriquen proteínas de interés en el laboratorio a bajo costo y con alto
rendimiento», explicó. Así, mediante esta plataforma, su equipo ya logró la
expresión de proteínas de superficie de virus de dengue que permitieron el
desarrollo de métodos de diagnóstico para los 4 serotipos.
Ahora los investigadores adaptaron
esa plataforma y lograron expresar y purificar Spike en larvas de insecto. Para
ello, diseñaron un gen sintético de esa proteína del coronavirus el cual, una
vez insertado en el genoma de larvas de insecto, posibilita la expresión de
proteínas que luego se purifican.
«Estamos optimizando algunos
aspectos del proceso y poniendo a punto métodos de control de calidad», indicó
Miranda.
Del proyecto también participa la
Empresa Agidea SRL e investigadores del Instituto de Estudios de la Inmunidad
Humoral (IDEHU), dependiente del CONICET y de la FFyB de la UBA, y del Instituto
Nacional de Producción de Biológicos (INPB) que depende de la Administración
Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) 'Dr. Carlos G. Malbrán'.
Los investigadores también están
utilizando herramientas bioinformáticas para sintetizar fragmentos de proteínas
que contengan porciones del receptor ACE2, la puerta de entrada del virus a las
células, que podrían ser candidatos a terapias o vacunas.
«En lo personal, estoy
profundamente emocionada y entusiasmada de haber sido una de las convocadas
para dirigir este proyecto relacionado con un tema tan importante para la salud
pública», afirmó Miranda. Y agregó: «Siento un fuerte compromiso y
responsabilidad para avanzar rápidamente y estoy absolutamente convencida que
podemos entre todos brindar soluciones que nos permitan abordar este problema y
salir de esta situación de la mejor manera posible».
El proyecto fue uno de los
seleccionados por la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo
Tecnológico y la Innovación en el marco de la Unidad Coronavirus COVID-19, un
dispositivo de coordinación impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología
e Innovación para hacer frente a la pandemia. BP
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