Todos los hombres en un momento u otro de su vida se
enfrentan a momentos dolorosos como el sufrimiento, la muerte, la enfermedad, etc. Es
sólo gracias a la Esperanza, la segunda virtud teologal, que estas realidades adquieren
un sentido, convirtiéndose en medios de salvación, en un camino para llegar a
Dios. La Esperanza nos da la certeza de que algún día viviremos en la eterna
felicidad.
La virtud de la esperanza corresponde a ese anhelo
de felicidad que Dios ha puesto en el corazón del hombre.
Es una
virtud sobrenatural infundida por Dios en el momento del Bautismo. Nos da la
firme confianza en que Dios, por los méritos de Cristo, nos dará las gracias
que necesitamos aquí en la Tierra para alcanzar el Cielo.
La virtud de la esperanza consiste en confiar con
certeza en las promesas de salvación que Dios nos ha hecho. Está
fundada en la seguridad que tenemos de que Dios nos ama. Y está basada en la
bondad y el poder infinito de Dios, que es siempre fiel a sus promesas.
Sin
esperanza, el hombre se encierra en el horizonte de este mundo y pierde la
visión de la vida eterna. Lucha
solo contra las dificultades prescindiendo de la ayuda de Dios.
Pero
sabemos que el hombre está destinado a la vida eterna y debe vivir de cara a
ella. La esperanza es la seguridad en algo futuro. Confiando en Dios no hay
futuro incierto. La esperanza cristiana se funda en la fe, porque nace de creer
en las promesas que Dios nos ha hecho.
Uno de
los ejemplos más claros de lo que es la esperanza lo encontramos en Job, que a
pesar de todo lo que le sucedió seguía creyendo en Dios. Su esperanza nunca se
perdió, por más que le decían, él seguía siendo fiel.
Ahora
bien, la esperanza en Dios no elimina un cierto temor a Dios, un temor sano,
pues los hombres sabemos que así como Dios es siempre fiel, los hombres sabemos
que muchas veces somos infieles y hacemos caso omiso a la gracia, lo cual nos
conlleva el riesgo de condenarnos. Debe haber una proporción entre la esperanza
y el temor.
La esperanza sin temor es presunción. Sin
embargo una esperanza con temor de hijo de Dios es una esperanza real. Por otro
lado, una esperanza con un temor excesivo nos lleva a la desconfianza. El temor
solamente, es decir, sin esperanza, no es otra cosa que desesperación.
Pecados contra la esperanza
Desesperación desconfianza
en Dios, por lo que nos abandonamos al abismo de nuestra propia inseguridad. Es
el pecado de Caín y de Judas. Ge. 4, 13; Mt. 27, 3-6. Con la desesperación
estamos negando la fidelidad de Dios a sus promesas y su infinita misericordia,
y nos puede llevar a muchos excesos, incluyendo el suicidio. Es un pecado
gravísimo. La persona desesperada siente y piensa que Dios no le puede
perdonar, que nada que haga va a cambiar la situación.
La
presunción confiar en obtener la vida eterna sin la ayuda
de Dios, porque nos bastamos a nosotros mismos. Es el caso típico del
autosuficiente que ‘no necesita de nada, ni de nadie, sólo él basta’. Es un
exceso de confianza que nos hace pensar que vamos a obtener la salvación aún
prescindiendo de los medios que Dios nos da. Es decir, sin la gracia, ni las
buenas obras. Su causa principal es el orgullo. Se piensa que no importa lo que
se haga, de todas maneras se obtiene la salvación.
Existen
diferentes maneras de pecar por presunción:
·
Los que esperan salvarse por sus propias fuerzas, sin
la ayuda de la gracia de Dios. Herejía Pelagio.
·
Los que esperan salvarse por la sola fe, sin hacer
buenas obras. Protestantismo.
·
Los que viven pensando que ya habrá oportunidad de
convertirse en el momento de la muerte, y viven un estado habitual de pecado.
·
Los que siempre están pecando ‘a fin que Dios siempre
perdona’.
·
Los que se exponen con mucha facilidad a las ocasiones
de pecado, pues piensan que son capaces de resistir la tentación.
Es pecado
grave esta presunción, pues se está abusando de la misericordia divina y
despreciando su justicia. Es una confianza excesiva y totalmente falsa en Dios.
La
desconfianza: se tienen dudas en la misericordia y fidelidad
de Dios, aunque se tenga cierta esperanza.
La
irresponsabilidad: dejar toda nuestra salvación en manos de Dios y
no poner los medios que corresponden a nuestra colaboración.
La
esperanza es una virtud poco conocida o muy confundida. No se piensa en ella
como algo sobrenatural, referente a nuestra vida eterna, sino que se piensa que
la esperanza concierne en alcanzar diferentes cosas aquí en la tierra. Cn
No hay comentarios.:
Publicar un comentario