Obispo y confesor, 17 de
Enero
Elogio: En Die, en la
Galia Lugdunense, san Marcelo, obispo, defensor de la ciudad, el cual, por
haber mantenido la fe católica, fue desterrado por el rey arriano Eurico.
Fue hermano de
san Petronio, su antecesor en la sede de Die, que lo ordenó diácono y lo tuvo
como su asistente durante diez años. A la muerte de Petronio, fue elegido
Marcelo al estilo como se elegían muchos obispos en aquella época: por
aclamación popular; pero cuenta la leyenda que cuando Marcelo oyó que había
sido elegido sucesor de Petronio, escapó de la ciudad y se fue a esconder en la
hendidura de una roca. El pueblo finalmente lo encontró y lo llevó de nuevo a
la ciudad. Aceptó el cargo, y recibió la ordenación episcopal de manos de san
Mamerl, obispo de Vienne; pero Leoncio, arzobispo de Arles, vio esta ordenación
como una usurpación de sus prerrogativas de arzobispo, y apeló al papa san
Hilario. Este ordena que la elección sea confirmada por Leoncio, a cuya sede
pertenecía la prerrogativa. Si alguna duda abrigaba Leoncio, los milagros
realizados por Marcelo lo convencen de que se trataba realmente de la voluntad
de Dios.
Marcelo fue
deportado a Arlés por orden del rey Eurico. Pero los sufrimientos no terminaron
allí, sino que una vez vuelto a Die fue encarcelado por Gondebando, rey de los
los Bourginenses, una población infectada de arrianismo. Murió el año 510,
luego de un episcopado de unos 40 años. Su vida se encuentra en un documento
tardío, escrita en el siglo IX por san Ulphino. Está inscripto en el
Martirologio llamado ‘Jeronimiano’, uno de los primeros y más importantes
martirologios históricos. Es, junto con su hermano, patrono principal de la
actual diócesis de Die.
En Barjols se
celebra cada año las ‘Tripettes’, fiesta de san Marcelo de Die, para conmemorar
una hambruna que fue detenida con la invocación y el traslado al lugar de las
reliquias del santo, en 1350; entre otras ceremonias, se lleva en procesión el
busto-relicario del santo.
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