El director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, considera
'prematuro y poco realista' predecir que el coronavirus causante de la COVID-19
estará erradicado en 2022, aunque indicó que sí espera que para entonces haya
dejado de provocar muertes y casos graves. «Sería prematuro y poco realista creer
que acabaremos con el virus a finales de este año, pero sí podemos acabar con
las hospitalizaciones y las muertes, terminar con la tragedia asociada con la
pandemia», aseguró Ryan en rueda de prensa. «La principal meta ahora es mantener la transmisión
del virus lo más bajo posible para reducir esos casos graves y mortales»,
añadió. También
afirmó que algunos datos preliminares permiten ver que las vacunas ya empiezan
a influir en el descenso de la transmisión del coronavirus en algunos países,
algo 'muy alentador'. «Si las vacunas
comienzan a impactar no sólo en menos muertes y hospitalizaciones, sino también
en las dinámicas de transmisión, entonces creo que aceleraremos el control de
la pandemia», pronosticó Ryan, aunque admitió que «por ahora, es el virus el
que tiene ese control». Mike Ryan
advirtió de que «las buenas noticias en relación con las vacunas vienen sin
embargo acompañadas de nuevas cifras de ascenso de casos diarios globales, por
lo que aún afrontamos un fuerte reto».
Primer
repunte global de casos en 7 semanas
El director
general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió de que los casos
diarios globales de COVID-19 están volviendo a subir tras 7 semanas de
descensos, algo que atribuyó a que algunas sociedades han bajado la guardia
frente al virus.
«Estamos trabajando para entender mejor estos incrementos en
transmisión, aunque en algunos casos se debe a una relajación de las medidas de
salud pública, unido a la circulación de nuevas variantes (del virus) y a que
la gente ha bajado la guardia», afirmó el experto etíope en rueda de prensa.
«Se trata de una tendencia decepcionante pero no sorprendente», señaló
el director general, quien indicó que la gráfica ascendente se repite en
Europa, América, Oriente Medio y el sur de Asia, siendo África y Asia Oriental
las únicas excepciones.
Tedros subrayó asimismo que «las vacunas ayudarán a salvar vidas, pero
si los países sólo confían en ellas se están equivocando, ya que deben
mantenerse las medidas de precaución que se pusieron en marcha en todo el mundo
el año pasado, antes de que existieran fármacos de inmunización».
Esas medidas son, recordó, «hacer pruebas, aislar y rastrear casos,
llevar a cabo cuarentenas y tratamientos», mientras que cada ciudadano sigue
teniendo que «evitar sitios concurridos, mantener distancia física, lavar sus
manos, llevar mascarilla y ventilar los recintos», insistió. «Estamos en una crisis
global que requiere una respuesta global consistente y coordinada», resumió
Tedros.
En los últimos días se han superado los 400.000 casos diarios de
COVID-19 en el planeta, cuando el pasado 16 de febrero se bajó a unos 220.000,
la cifra más baja en casi medio año.
El acumulado de casos en el mundo es de 113 millones, mientras que los
fallecidos con coronavirus superan los 2,5 millones. BP
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