“Siempre comemos
lo mismo. Me aburre comer igual todos los días. No sé qué cocinar. No sé cómo
incorporar nuevos sabores y alimentos saludables en la dieta diaria”. Todas
estas frases son habituales en los momentos previos a preparar el almuerzo o la
cena. Una y otra vez se vuelve a planificar qué se va a comer sobre la base de
unos pocos elementos y eso no sólo aburre, sino que limita la ingesta de los
nutrientes necesarios para una alimentación balanceada, saludable y con mucho
color y todo tipo de sabores. La Lic. Guadalupe Matos, nutricionista de DIM
Centros de Salud nos brinda consejos para activar ya mismo y
expandir los horizontes de las costumbres culinarias.
“El
primer paso está en activar y planificar. El simple hecho de reconocer que
estamos consumiendo preparaciones muy similares y que nos cuesta salir de lo
conocido es el primer paso para el cambio. Nuestro paladar y también nuestra
mente necesitan aceptar expandirse, estar abiertos al cambio y a incorporar
otros colores, sabores y texturas en lo que comemos día a día” explicó la Lic.
Matos.
Las vitaminas
son esenciales en el metabolismo y necesarias para el crecimiento y el buen
funcionamiento del cuerpo. Sin ellas, el organismo no podría aprovechar los
elementos constructivos y energéticos suministrados por medio de la
alimentación.
Hay 13
sustancias fundamentales para el organismo que son las vitaminas A, C, D, E, K,
y las variantes de la vitamina B. La salud depende de un suministro óptimo
tanto de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) como de
micronutrientes, entre los que se incluyen las vitaminas y los minerales.
En tal sentido,
“todas las vitaminas y minerales tienen funciones muy específicas sobre el
organismo y deben estar presentes en la alimentación diaria, para evitar
deficiencias”. No existe un alimento que contenga todos los nutrientes, por lo
que sólo mediante la combinación adecuada de los grupos alimenticios es posible
cubrir los requerimientos de todos los nutrientes esenciales para la vida. De
hecho, el ser humano necesita alrededor de 60 nutrientes diferentes, entre
proteínas, hidratos, grasas, vitaminas, minerales y fitonutrientes.
“Creemos
que actualmente la mitad de la población argentina tiene sobrepeso u obesidad
y, por ende, mayor riesgo cardiovascular, diabetes, etc. Además, más del 45% de
la gente le agrega sal a las comidas y el 35 no consume frutas y verduras”,
afirmó.
¿Cómo
se hace? 5 tips para poner en práctica ya mismo
En este
contexto, entonces, cómo se logra vencer la resistencia a incorporar nuevos
alimentos, de cambiar la forma de nutrirse, de elegir opciones que quizás
llevan un trabajo extra (como lavar las verduras o hervirlas, en contraposición
con hacer una hamburguesa).
La clave es
organización y estar dispuestos a aprender, a equivocarse, a volver a intentar
y a abrir ojos y oídos para descubrir nuevas recetas y fuentes de opciones que
hoy están de forma gratuita en todas las redes, televisión, blogs, webs, etc.
1) Menú semanal: este es el primer paso para comenzar a
incorporar nuevos sabores y nutrientes. Ayuda a planificar bien las comidas, a
pensar y planear nuevas recetas. Buscar algunos referentes nutricionales que
sean de nuestro agrado e indagar en sus recetas y anotar, en un principio,
opciones para el almuerzo y la cena. Con el correr del tiempo, iremos
modificando las elecciones iniciales. Es mejor comenzar con propuestas
sencillas, para luego ir incrementando la dificultad de las preparaciones.
2) Probar una nueva receta por
semana: dentro del
plan semanal que hayamos elegido, darnos el espacio para sumar cosas nuevas,
sabores que no conozcamos aún y dejar espacio para la sorpresa. Hoy existen
muchísimas opciones culinarias que podemos descubrir y adoptar, con condimentos
nuevos, ingredientes no habituales, sopas y otras preparaciones que no suelen
ser habituales en el paladar argentino.
3) Comprar un nuevo ingrediente
por semana: acercarse a las verdulerías y dietéticas o mercados orgánicos y
ferias, para tener de primera mano alimentos frescos y diversos, tanto en sus
orígenes como en sus opciones de preparado. Desde legumbres, cereales, frutas,
verduras, frutos secos y otros condimentos y aromas van a generar un cambio en
la forma de aplicarlos y combinarlos con las comidas.
4) Tratar de llenar el freezer: cuando preparemos esas comidas diferentes, tratar de que sobre un
poco más, para freezar esos restos que van a ser salvadores cuando no haya
ganas o tiempo para cocinar cosas nuevas. Esto evitará también caer en las
soluciones de 'fast food' o alimentos congelados en serie.
5) Variedad de alimentos: ¡perder el miedo a lo desconocido, cuanta
mayor variedad de alimentos incorporemos mejor! Por dos razones: no hay chances
de aburrirse y, además, es una excelente oportunidad para incorporar todos los
nutrientes que el cuerpo necesita. BP
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