En el mundo, ya ocurrieron 4 millones de muertes por la enfermedad
COVID-19. Si bien las vacunas contra el COVID-19 se desarrollaron en un tiempo
récord el año pasado, aún hay barreras en el acceso para la inmunización
especialmente para las personas con mayor riesgo de desarrollar complicaciones
y morir si se contagia el coronavirus.
Sólo el 24,7% de la población mundial ha recibido al menos una dosis de
la vacuna COVID-19. En los países de bajos ingresos, la situación es aún peor:
sólo el 1% de la población ha recibido al menos una dosis de la vacuna.
Tras la propagación del coronavirus por el mundo y los registros
epidemiológicos de los casos confirmados y los fallecimientos, hay ahora un
panorama más preciso sobre quiénes son las personas que están más en riesgo de
padecer cuadros graves y críticos de la COVID-19. Uno de los últimos
relevamientos fue realizado en el Reino Unido, y allí se detectó que el 24,4%
de la población corre un mayor riesgo de padecer cuadros graves por condiciones
de salud previas.
En la Argentina, también se han realizado diferentes estudios desde el
inicio de la pandemia que han ayudado a determinar los factores de riesgo de
las personas y se han tenido en cuenta para incorporarlas como grupos
priorizados en el plan de vacunación.
Las afecciones con mayor probabilidad de ser mencionadas en los
certificados de defunción por COVID-19 son la diabetes (el 21% de los
certificados de defunción en los que se citó Covid en Inglaterra), la
hipertensión, la enfermedad renal crónica, la enfermedad pulmonar obstructiva
crónica y la demencia. Varios estudios también informan de un mayor riesgo de
resultados adversos en personas obesas y con obesidad mórbida.
En la Argentina, un estudio que fue publicado en la revista PLOS
ONE se hizo en base a los datos completos de 207.079 casos
confirmados de COVID-19 entre marzo y octubre del año pasado. La edad media de
los pacientes fue de 42 años, y el 50% eran varones. Entre las enfermedades
coexistentes más frecuentes se encontraban la hipertensión (19,2%), la diabetes
(9,7%), el asma (6,1%) y obesidad (5,2%).
Los investigadores de ese estudio argentino, los doctores Daniel
Schönfeld, Sergio Arias -quien forma parte del Instituto Nacional de
Enfermedades Respiratorias Emilio Coni-, Juan Carlos Bossio, Hugo Fernández,
David Gozal, y Daniel Pérez-Chada, del Hospital Universitario Austral de Pilar,
comentaron en el trabajo: “La mayoría de los casos de COVID-19 diagnosticados
en Argentina fueron leves y tuvieron un resultado favorable, pero las tasas de
mortalidad fueron relativamente elevadas”.
“Los factores de riesgo para un resultado adverso
incluyeron la edad avanzada, el sexo masculino, el coma y las convulsiones, y
la presencia simultánea de varias morbilidades. Estos datos pueden ser útiles
para los proveedores de atención sanitaria y los responsables de las políticas
sanitarias de los países de renta media-baja y de América Latina para orientar
las decisiones hacia una atención optimizada durante la pandemia”, señalaron
los investigadores argentinos.
Más allá de los factores de riesgo, expertos de diferentes países están
poniendo énfasis en la vacunación completa para las personas con mayor riesgo.
La Fundación Británica del Corazón remarcó que las vacunas contra la COVID-19
funcionan en personas con la mayoría de las condiciones de salud, incluyendo
las condiciones del corazón. Se ha encontrado que las vacunas son ‘igual de
eficaces’ en población con enfermedades previas que sin ellas. “La única excepción
posible son las personas que toman inmunosupresores o que están
inmunodeprimidas. Esto se debe a que pueden no generar la misma respuesta
inmunitaria a la vacuna”, señalaron en la Fundación Británica del Corazón. En
el Reino Unido se están llevando a cabo investigaciones para comprender mejor
este aspecto.
Otra situación de riesgo se da en las personas no vacunadas o que sólo
han recibido una dosis. Se sabe que la variante del coronavirus Delta, que se
ha extendido por el Reino Unido, Estados Unidos, y a otros países, casi duplica
el riesgo de hospitalización en las personas que se contagian. Los expertos en
salud pública han descubierto que las personas infectadas con la variante Delta
tenían un 85% más de probabilidades de ser hospitalizadas que las infectadas
con la variante Alfa.
Como gran parte de las personas mayores de 60 años ya han accedido a la
vacunación en algunos países, la mayoría de las personas hospitalizadas con la
variante Delta son ahora más jóvenes que durante las anteriores oleadas de
Covid y tienen estancias más cortas.
Según un estudio de Public Health England publicado en mayo, una sola
dosis de la vacuna de AstraZeneca o de Pfizer/BioNTech reduce en un 33% el
riesgo de desarrollar síntomas debido a la variante Delta. Tras dos dosis, la
vacuna de Pfizer resultó ser un 88% eficaz contra la enfermedad sintomática de
la variante Delta.
La necesidad de que las personas mayores cuenten con las vacunas se
visibiliza al considerar el impacto que ha tenido la COVID-19 en ese grupo.
Entre las personas ya diagnosticadas con COVID-19, las de 80 años o más tenían
70 veces más probabilidades de morir que las menores de 40 años. Casi 9
millones de los 18,5 millones de personas en riesgo en el Reino Unido tienen más
de 69 años.
Esto significa que el 66,2% de las personas mayores de 69 años están en
riesgo, llegando a un máximo del 79,4% entre las personas de 85-89 años en
Inglaterra. Esto se compara con una ‘prevalencia de riesgo’ nacional del 24,4%
de la población del Reino Unido considerada de riesgo moderado o alto.
Con respecto a los niños, la preocupación está en que también pueden
contraer el virus y contagiar, aunque generalmente desarrollan casos leves. “Los
niños pueden transmitir el virus. Son susceptibles de contraerlo”, afirmó Anne
Rimoin, profesora de epidemiología de la Universidad de California en Los
Ángeles. Más de 640.000 niños en Inglaterra se ausentaron de la escuela la
semana pasada debido a la COVID-19. El número de escolares con infecciones
confirmadas por Covid pasó de 15.000 el 24 de junio a 28.000 el 1 de julio,
mientras que el número de autoaislados por contacto estrecho con Covid dentro
de la escuela aumentó de 279.000 a 471.000 la semana pasada. Incluyendo los
contactos fuera de la escuela, más de 560.000 niños se tuvieron que aislar en
sus casas.
También en Florida, Estados Unidos, aumentó la cantidad de niños que
acudieron al hospital con COVID-19 en un 23% en 8 días el verano pasado. Un
trabajo en Corea del Sur demostró que niños de tan solo 10 años podían
transmitir el Covid dentro de un hogar con la misma facilidad que los adultos.
En cuanto a las embarazadas, es un grupo de riesgo de complicaciones que
se fue descubriendo durante fines del año pasado. La revista British
Medical Journal ha publicado datos que revelan que la
incidencia estimada de ingresos en el hospital con infección confirmada por
COVID-19 en el embarazo era de 4,9 por cada 1.000 maternidades.
Las condiciones de salud subyacentes parecen aumentar el riesgo de
desarrollar Covid grave para las mujeres embarazadas. Entre las mujeres que
estaban embarazadas el 5 de marzo de 2014, el 12,9% estaba en riesgo debido a
condiciones de salud subyacentes.
En 2020, un tercio de las mujeres embarazadas ingresadas en el hospital
con COVID-19 tenían una condición de salud subyacente. El estudio también
descubrió que 12 (5%) de los 265 bebés dieron positivo al ARN del Sars-CoV-2, 6
de ellos en las primeras 12 horas después del nacimiento.
Los hombres son más propensos a sufrir COVID-19 grave, incluyendo
hospitalización e ingreso en la UCI, y los mayores de 50 años tienden a sufrir
los síntomas más agudos del coronavirus. El riesgo de morir entre los
diagnosticados con Covid también es mayor en los hombres, y los varones en edad
laboral diagnosticados con Covid tienen el doble de probabilidades de morir que
las mujeres.
Hay algunas diferencias entre las mujeres y los hombres en cuanto al
desarrollo de la enfermedad. Una mayor proporción de mujeres corre el riesgo de
contraer COVID-19, pero la asociación varía con la edad: las investigaciones
sugieren que los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de correr el
riesgo a partir de los 55 años. BP
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