La sal es sin duda uno de los pilares de la alimentación y la
cocina. Sin ella, la mayoría de las comidas serían insípidas y aburridas. Si
bien la ‘de mesa’ es la más común y utilizada, existen otras como la marina, o
rosada que ganaron popularidad en el último tiempo y se presentan como opciones
más saludables. Pero ¿qué tan cierta es esta idea?
La ‘sal común’ o ‘sal de mesa’, científicamente conocida como
cloruro de sodio, es un nutriente esencial para preservar la vida. Cumple un
rol clave en el funcionamiento del metabolismo, transporte de nutrientes y
eliminación de sustancias del organismo. También es vital para controlar la
cantidad de agua del cuerpo, permitir la transmisión de los impulsos nerviosos,
y regular el ritmo del músculo cardíaco.
La sal que conocemos como ‘común’ se obtiene de depósitos de
sal y es refinada para darle su textura característica, que la hace mucho más
fácil de incorporar y disolver en las preparaciones. Es común que se
comercialice adicionada con yodo, con el objetivo de prevenir enfermedades de
tiroides.
La sal marina, en cambio, se obtiene directamente de la
evaporación del agua del mar. Por lo general no se procesa y eso le permite
retener cantidades muy pequeñas de minerales como magnesio, potasio y calcio.
Mientras tanto, la rosada o del Himalaya se consigue solamente en Asia,
específicamente en depósitos prehistóricos, que le permiten un rico contenido
en oligoelementos.
A partir de diferentes encuestas se conoció que gran parte de
la población en EEUU cree que la sal marina es una alternativa mucho más baja
en sodio comparada con la sal de mesa. Esto es incorrecto, ya que la mayoría de
las sales, incluyendo la de mesa, marina, kosher y del Himalaya, contienen
aproximadamente la misma cantidad de sodio, 40%.
Si todas tienen la misma cantidad de sodio ¿Por qué la
etiqueta puede decir que tiene menos sodio que la sal de mesa? Esto se debe a
que se necesita menos cantidad para salar. Si los cristales de sal son más
pequeños, entonces caben más en una cuchara. Mientras que una cucharadita de
sal de mesa tiene aproximadamente 2.300 mg de sodio, la marina tiene 2.000 y la
del Himalaya alrededor de 1.700.
Sodio en la dieta
Aunque
la sal es la mayor fuente de sodio en nuestra dieta, también existe otra
pequeña cantidad que incorporamos por los aditivos, saborizantes o conservantes
que se utilizan en la fabricación de ciertos alimentos. Y si bien es necesaria
para el correcto funcionamiento del organismo, cuando se consume sal en exceso
existe un mayor riesgo de hipertensión arterial.
Consecuencias
Una
ingesta excesiva de sal puede provocar que el cuerpo retenga líquidos, lo que
añade una carga extra al corazón y los vasos sanguíneos. En algunas personas
esto puede desencadenar un aumento de la presión sanguínea, aumentando el
riesgo de padecer enfermedades del corazón y ataques cerebrales.
Otro aspecto que puede sorprenderte es que un estudio
encontró que la necesidad de consumir sal es casi igual a la adicción a la
cocaína o a los opiáceos, como la heroína. Los expertos señalaron que esto se
debe a que activa las mismas células nerviosas y conexiones cerebrales, lo que
incrementa la sensación de placer y recompensa.
¿Qué cantidad necesito?
Nuestro
cuerpo solo necesita 200 mg de sodio por día, una cucharadita tiene cerca de
2.300 mg. Recientes encuestas encontraron que los estadounidenses consumen
aproximadamente entre 3.000 y 3.600 mg de sodio al día. Por este motivo, las
autoridades especializadas recomiendan reducir su consumo a 5 gramos de sal
diarios.
¿Qué alimentos debo limitar?
La
mejor manera de reducir el sodio es evitar la comida rápida, preenvasada y
procesada, debido a que tienden a ser altas en sodio. Esto incluye tocino,
embutidos, jamón, sopas, verduras o legumbres enlatadas, mantequilla, distintos
tipos de quesos, especialmente el azul y parmesano, o pizzas.
¿Cómo cocinar con menos sal?
Puedes
optar por hierbas y especias para darle sabor a tus comidas. Aquellas que son
frescas potencian más el sabor en comparación a las que son secas. Come carnes
magras frescas, pollo y pavo sin piel, pescado, claras de huevo y atún enlatado
en agua. Otra opción son los productos preparados sin sal agregada, como las
sopas y consomés bajos en sodio. HD
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