Los guardias, viendo que San Félix, obispo de Abbir, era ya muy anciano y estaba casi paralítico, sugirieron a Hunerico que le dejase morir en la prisión, pero el salvaje tirano respondió que si Félix estaba demasiado débil para cabalgar, le atasen a una yunta de bueyes para que éstos le llevasen a rastras al desierto. San Félix hizo el viaje atado al lomo de una mula. Muchos de los más jóvenes y vigorosos murieron en el camino. Cuando alguno caía extenuado, los guardias le levantaban a punta de lanza y, si veían que no podía continuar el viaje, le echaban a un lado del camino para que pereciese de sed y de fatiga. San Cípriano, que era también obispo, dedicó todas sus energías a asistir y alentar a los cristianos, hasta que fue aprehendido y desterrado; murió en el destierro, víctima de los malos tratos que había recibido.
Compartir, ayudar y motivar son las prioridades de este blog, tratando de iluminar el camino de nuestros semejantes con nuestra pequeña luz interior, basados en tres pilares fundamentales: "Respeto, Humildad y Honestidad"
martes, 11 de octubre de 2022
Cipriano y Félix, y miles de compañeros, Santos
Mártires,
12 de Octubre
Elogio: Conmemoración
de los cuatro mil novecientos sesenta y seis santos mártires y confesores de la
fe, que murieron en la persecución desencadenada por los vándalos en África,
donde, por mandato del rey arriano Hunerico, que odiaba la fe católica,
obispos, presbíteros y diáconos de la Iglesia de Dios, junto con muchedumbre de
fieles, fueron confinados en un horrible desierto, mientras algunos otros
consumaban su martirio en medio de variados tormentos, como los obispos
Cipriano y Félix, invictos sacerdotes del Señor.
País: África Septentrional - †: 483
Víctor de
Vita, obispo africano que fue testigo presencial de los hechos, describe en
detalle la persecución de los vándalos arrianos que puede resumirse en que,
como dice el elogio del Martirologio, «fueron confinados en un horrible
desierto, por defender la fe católica»; pero además los vándalos «torturaron
cruelmente a muchos de ellos. A unos los obligaron a correr sobre los filos de
las espadas, a otros los apedrearon, a otros más les ataron las piernas y los
arrastraron sobre las rocas hasta despedazarlos.» Hunerico desterró por
centenares a los cristianos al desierto de Libia, donde perecieron en las más
feroces torturas. Algunos fueron encerrados en una reducida construcción, donde
los visitó el obispo Víctor, quien más tarde, describió aquella estrecha
cárcel, como un foso tan siniestro y espantoso como el tristemente célebre
«agujero negro» de Calcuta, prisión en la que fueron encerrados los militares
ingleses en Calcuta en 1756. Cuando llegó finalmente la orden de partir al
desierto, los cristianos salieron de aquella mazmorra cantando salmos y
desfilaron entre el coro de lamentaciones de sus correligionarios que estaban
aún en libertad. Algunos de estos últimos, entre los que se contaban muchas
mujeres y niños, siguieron voluntariamente al destierro a los confesores de la
fe.
Etiquetas:
Santoral
Ubicación: La Pampa, Argentina
La Pampa, Argentina
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