La fecha (22
de julio - Día Mundial del Cerebro), impulsada por la Federación
Mundial de Neurología, tiene como objetivo generar conciencia sobre la
importancia de la salud cerebral, su impacto en nuestro bienestar general y los
desafíos que representan las enfermedades neurológicas, que afectan a millones
de personas en el mundo.
Desde DIM Centros de Salud, la
Dra. Andrea Uez Pata, neurocirujana, explica que “algunas de las patologías más
comunes que afectan el cerebro incluyen ACV, demencias, cefaleas, traumatismos,
enfermedades degenerativas como el Parkinson o la esclerosis múltiple, e
infecciones como la meningitis”. Y advierte: “hay síntomas que no deben
subestimarse, como dolores de cabeza intensos y repentinos, pérdida de
equilibrio, visión borrosa, alteraciones en el lenguaje, debilidad o falta de
coordinación en el cuerpo, trastornos de memoria o confusión repentina”.
Tecnología al servicio del
diagnóstico
En DIM se realiza la
Angioresonancia cerebral, un estudio no invasivo y altamente preciso que
permite observar arterias y venas del cerebro, y detectar a tiempo alteraciones
como aneurismas, ACV o problemas circulatorios. Está especialmente indicado en
personas que experimentan dolores de cabeza frecuentes, mareos o visión
borrosa.
Además, la inteligencia
artificial comienza a jugar un rol complementario en este campo, colaborando en
zonas rurales con escaso acceso a profesionales, en la interpretación de
imágenes y en tratamientos de rehabilitación. “Aún no reemplaza la consulta
médica, pero puede ayudar a orientar y acelerar diagnósticos tempranos”, agrega
la Dra. Uez Pata.
Cinco recomendaciones para
cuidar tu salud cerebral
1. Hacer ejercicio físico
regularmente: mejora la circulación y favorece el funcionamiento del cerebro.
2. Ejercitar la mente todos
los días: leer, aprender cosas nuevas, jugar al ajedrez o hacer crucigramas
ayuda a mantener la plasticidad cerebral.
3. Dormir bien y lo
suficiente: el descanso adecuado es esencial para consolidar la memoria y
regenerar las conexiones neuronales.
4. Mantener vínculos sociales
activos: compartir momentos y emociones protege frente al deterioro cognitivo.
5. Llevar una alimentación
equilibrada: rica en frutas, verduras, grasas saludables (como el omega 3), con
poca sal y azúcar.
No olvidar: en presencia de
factores de riesgo como hipertensión o diabetes, es fundamental seguir los
tratamientos indicados y realizar controles periódicos. Ante la práctica de
deportes de impacto, se recomienda el uso de casco. Y frente a cualquier síntoma
neurológico, es importante no minimizarlo y consultar a tiempo. BP
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