Aunque
cada vez son más las investigaciones que dejan en evidencia esta relación,
puedes incorporar medidas sencillas para proteger tu salud y evitar las
consecuencias.
Las
personas con cáncer avanzado (tanto metastásico como localmente avanzado)
presentan hasta un 10% más de probabilidades de padecer cardiopatías, en
comparación con aquellas con tumores diagnosticados en fase inicial, según
halló un reciente estudio que analizó datos de salud de casi 20.000 pacientes
con cáncer de mama.
Este
tipo de hallazgos refuerza la importancia de adoptar hábitos que protejan la
salud cardiovascular, especialmente en mujeres que ya enfrentan otros riesgos
crónicos.
¿Qué
puedes empezar a hacer para cuidar tu salud cardíaca?
Monitorear
tus indicadores de salud
A
las enfermedades cardíacas se las suele conocer como ‘las enfermedades
silenciosas’, esto se debe a que, comúnmente, no provocan síntomas hasta que se
encuentran en estado avanzado. Por ello, es fundamental realizar
controles periódicos; conocer tus niveles de presión arterial, colesterol,
glucosa y triglicéridos, para corroborar que todo se encuentre bien, y, si hay
algún problema, tratarlo en un estadio temprano.
Reserva
un tiempo para la actividad física
La
actividad física regular es una de las mejores formas de proteger la salud
cardiovascular. Hacer ejercicio no solo ayuda a mantener un peso saludable,
también contribuye a reducir la presión arterial, mejorar los niveles de
colesterol, controlar la glucosa en sangre y fortalecer el músculo cardíaco.
Para
ponerlo en práctica no es necesario realizar entrenamientos
intensos: caminar a paso ligero, andar en bicicleta, nadar e incluso
bailar son excelentes opciones. Lo importante es encontrar una actividad que
disfrutes y mantenerla en el tiempo.
Se
recomienda al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana, lo que
equivale a unos 30 minutos al día, cinco veces por semana.
Alimentación:
lo importante es la calidad
Es
importante aprender qué alimentos son buenos para el corazón y cuáles pueden
afectarlo. En las frutas, verduras, legumbres, granos integrales, frutos secos,
pescados grasos (como el salmón o la caballa) y aceites saludables, como el de
oliva, encontrarás aliados para el corazón.
Por
el contrario, deberás reducir el consumo de sodio, grasas trans y azúcares
añadidos, presentes principalmente en alimentos procesados y ultraprocesados.
Aprender
a manejar el estrés
Cuando
los niveles de estrés son elevados, pueden afectar la salud del
corazón de distintas maneras:
·
Aumentando los niveles de
presión arterial, colesterol y triglicéridos
·
Aumentando la frecuencia
cardíaca
·
Aumentando la inflamación
·
Estrechando los vasos
sanguíneos
Los
expertos recomiendan incorporar técnicas de relajación que ayuden a controlar o
reducir el estrés, como ejercicios de respiración, mindfulness, yoga o tai chi.
Incluso realizarlas 5 minutos al día puede hacer la diferencia.
Dormir
también ayuda a cuidar el corazón
Dormir
poco o mal se ha asociado con mayor incidencia de hipertensión y problemas
cardiovasculares. Para prevenir esta situación, es importante crear una rutina
de descanso, esto consiste en:
·
Dormir y despertarse a la
misma hora todos los días, incluso los fines de semana
·
Evitar estimulantes antes de
dormir, como cafeína o nicotina
·
Reducir la exposición a la luz
azul, emitida por dispositivos electrónicos, ya que interfiere con la
producción de melatonina, la hormona del sueño
·
Crear un ambiente propicio
para el sueño, es decir, oscuro, fresco y tranquilo
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