No ideales.
La ciudad está
llena de hogares distintos. Familias cansadas. Historias incompletas. Mesas con
ausencias.
Cristo no
eligió una familia perfecta. Eligió una real.
María y José no
lo entendían todo. Solo confiaban. Y eso bastó.
Cristo camina
hoy en casas donde se hace lo que se puede. Donde hay errores, silencios,
intentos.
Dios no espera
perfección para quedarse. Se queda en lo humano.
¿En qué fragilidad familiar
quiere hoy habitar Cristo? RM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario