domingo, 8 de marzo de 2026

Cuando la muerte te encuentre, que te encuentre vivo…

Esquina con semáforo. Hombre tirado. Gente que pasa. Silencio apurado.

El Evangelio no es solo una historia antigua. Es la ciudad. Es hoy.

Y es pregunta urgente: ¿Quién es tu prójimo cuando todo el mundo tiene prisa?

Un sacerdote pasa. Un funcionario apurado. Una influencer que filma…

Pero el que se detiene es otro. No el que iba a misa. No el que hablaba de Dios. Sino el que se manchó las manos. El que interrumpió su camino. El que eligió amar cuando no era su deber.

Ser samaritano no es cargar vendas. Es vivir despierto, con el corazón en modo alerta. Es no acostumbrarse al dolor en la banqueta. Es que si la muerte te llega hoy… te encuentre ayudando a levantar a alguien.

Porque hay muchas formas de morir por dentro: cuando dejas de ver, cuando pasas de largo, cuando justificas tu indiferencia con excusas piadosas.

Y hay una sola forma de estar realmente vivo: amar al que el mundo ha dejado tirado.

“¿Quién fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? —El que tuvo compasión. —Ve y haz tú lo mismo” (Lc 10, 36-37) RM

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