Solo una piedra. Pequeña. Rota por un costado. Pero
firme. Como la fe.
Hay quienes la cargan en la bolsa. Otros la pisan
sin saberlo. Y hay quien la lanza lejos, frustrado porque no abrió el mar de
inmediato. Pero Cristo... Cristo la mira y sonríe.
Porque Él sabe que esa piedra no fue hecha para
que todo sea fácil, sino para recordarte que lo imposible no tiene la última
palabra.
Hoy, la fe no moverá montañas en tu agenda… pero
puede mover tu alma lo suficiente para seguir caminando.
“Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible” (Mt
19,26)
RM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario