Sentarse con las piernas
cruzadas es una práctica común, pero ¿esto es bueno o malo? A continuación, te
contamos lo que señala un especialista sobre este tema.
Sentarse con las piernas
cruzadas es una postura común, adoptada por muchas personas de manera intuitiva
para sentirse cómodo. Ya sea en el suelo, en una silla o incluso en la cama,
esta posición parece ofrecer una sensación de equilibrio y relajación para
algunos. Sin embargo, detrás de esta aparente comodidad, se esconden una serie
de implicaciones para nuestra salud física que merecen una atención detallada.
¿Por qué no debes sentarte con
las piernas cruzadas?
El Dr. Carlos Suárez Ahedo
(México), ortopedista, traumatólogo y especialista en cirugía de cadera,
explica por qué no hay que sentarse con las piernas cruzadas:
“La pregunta de si sentarse
con las piernas cruzadas es bueno o malo no tiene una respuesta sencilla, ya
que depende de la frecuencia, la duración y las condiciones individuales de
cada persona. No obstante, existe un consenso creciente entre los profesionales
de la salud sobre los riesgos asociados con mantener esta postura de forma
habitual y prolongada”, menciona el especialista.
¿Cuáles son los problemas de
sentarse con las piernas cruzadas?
La adopción frecuente y
prolongada de la postura de piernas cruzadas puede provocar una serie de
problemas para el cuerpo. El especialista menciona los siguientes:
·
Desalineación de la pelvis y
la columna vertebral
Sentarse con una pierna sobre
la otra provoca una rotación desigual de las caderas, lo que puede llevar a una
inclinación pélvica lateral y una desalineación de la columna vertebral. Esta
desalineación puede generar tensiones y dolores en la parte baja, media y alta
de la espalda, así como en el cuello. Un estudio encontró que las personas que
se sentaban con las piernas cruzadas durante más de 3 horas al día presentaban
una mayor inclinación del hombro, inclinación pélvica lateral y postura de la
cabeza hacia adelante. Con el tiempo, esta postura puede contribuir a la
aparición de escoliosis y otras deformidades.
·
Problemas en las caderas
Mantener las piernas cruzadas
durante mucho tiempo puede ejercer una presión excesiva sobre la articulación
de la cadera, impidiendo su relajación natural. Esta tensión constante puede
provocar dolor de cadera a largo plazo e incluso disminuir la fuerza de los
músculos de la cadera. Además, puede aumentar el riesgo de desarrollar el
síndrome de dolor trocantéreo mayor, una condición dolorosa que afecta la parte
exterior de la cadera y el muslo.
·
Tensión en las rodillas
La postura de piernas cruzadas
somete a las rodillas a una tensión adicional, estirando los ligamentos y
músculos que las rodean. Esto puede aumentar la presión sobre la articulación
de la rodilla, provocando dolor e incluso fatiga a largo plazo. Si ya existe
dolor en la parte interna de la rodilla, esta postura puede exacerbar los
síntomas.
·
Problemas circulatorios
Cruzar las piernas puede
dificultar la circulación sanguínea en las extremidades inferiores. La presión
ejercida sobre las venas puede contribuir a problemas circulatorios y, a largo
plazo, aumentar el riesgo de desarrollar venas varicosas. Aunque algunas
investigaciones sugieren que sentarse con las piernas cruzadas puede aumentar
temporalmente la presión arterial, no se considera una causa directa de
hipertensión crónica. Sin embargo, para las personas con problemas
circulatorios preexistentes, esta postura puede ser perjudicial.
·
Mala postura general
Sentarse con las piernas
cruzadas puede llevar a una mala postura general del cuerpo. Para compensar la
desalineación de la pelvis, el cuerpo puede adoptar otras posturas incorrectas,
como encorvar los hombros o inclinar la cabeza hacia adelante. Una mala postura
crónica puede tener efectos negativos en todo el cuerpo, incluyendo dolor de
cuello y hombros, disminución de la flexibilidad, problemas digestivos e
incluso dificultad para respirar. BP
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