La ciudad mide el éxito en cifras. Cristo lo mide en fidelidad.
¿A qué te aferras? ¿A qué imagen? ¿A qué estatus?
La Cuaresma pregunta con firmeza: Si tuvieras que perder algo para
conservar tu alma, ¿lo harías?
No todo ascenso es elevación. No toda pérdida es derrota. RM
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