12/09 – Día Mundial de la Cefalea - Cefalea es el
término con el que se denomina usualmente al dolor de cabeza y es una de las
formas más frecuentes de expresión del dolor en el ser humano y que se da en
cualquier parte de la cabeza o el cuello.
Aunque específicamente la cefalea
se define como un dolor en la cabeza, puede ser también una irradiación del
dolor hacia el cuello y muchos dolores pueden difundirse desde adelante a atrás
o inversamente.
La cefalea no es un
diagnóstico, sino un síntoma
Las cefaleas son uno de los
trastornos más comunes del sistema nervioso y una de las principales causas de
consulta médica. Si bien hay distintas versiones en cuanto a las cifras epidemiológicas
relacionadas a su incidencia o prevalencia, se calcula que más de la mitad de
los adultos a nivel global las han padecido en algún momento de la vida.
A la migraña se la considera como
una de las enfermedades no transmisibles más importantes del mundo,
clasificándola en tercer lugar en términos de prevalencia global (14,70%)
después de la caries dental en adultos (35,29%) y las cefaleas tipo-tensión
(20,77%).
“Hay más de 100 tipos de cefaleas
primarias distintas y más de 300 por causas secundarias. Pueden ser un síntoma
de diferentes condiciones o una patología en sí misma, abarcando un espectro de
entidades inofensivas hasta aquellas que ponen la vida en peligro, y el dolor
es causado por la alteración de estructuras sensibles como músculos, nervios,
vasos, tejidos subcutáneos, ojos, oídos, senos paranasales y membranas mucosas,
entre otros”, explica el Dr. Osvaldo Bruera, médico neurólogo de INEBA
especializado en el tema.
“A pesar de ser algo tan común,
solo una minoría de las personas que las sufren reciben un diagnóstico
apropiado formulado por un profesional sanitario. A escala mundial las cefaleas
han sido subestimadas, se conocen mal y no reciben el tratamiento adecuado. Más
allá de ser dolorosas per se, son incapacitantes. En el Estudio de la Carga
Mundial de Morbilidad, actualizado en 2015, la migraña por sí sola representó
la sexta causa mundial de los años perdidos por discapacidad. Se compara un día
de migraña como un día de cuadriplejía, psicosis aguda o demencia”, agrega el
Dr. Bruera.
Los desencadenantes
Un elevado porcentaje de personas
migrañosas reconoce en algún elemento concreto la capacidad para desencadenar
sus crisis. Sin embargo, no todas estas situaciones desencadenan ataques
siempre ni en todas las personas. Según estudios publicados desde 1984, los
factores más habituales son:
·
Psicológicos: como
el estrés, la ansiedad y la depresión;
·
Hormonales: en
períodos premenstruales y menstruales, durante la ovulación o en momentos
anovulatorios, y en procesos de terapias hormonales sustitutivas;
·
Producidos
por cambios de horarios: en períodos post-estrés
como fines de semana o vacaciones);
·
Alimentarios:
generados por ingesta de alcohol, quesos, ayuno, comidas ricas en nitritos,
glutamato monosódico y aspartamo;
·
Ambientales:
estímulos visuales, olores, cambios atmosféricos, altitud elevada;
·
Sueño: por
exceso o falta del mismo;
·
Fármacos:
nitroglicerina, reserpina o estrógenos;
·
Otros:
traumatismos craneales, ejercicio físico o fatiga.
“Estos mismos desencadenantes se
pueden clasificar en controlables y no controlables. Entre los primeros
encontramos el estrés – hoy la razón más frecuente por ser una respuesta a un
estímulo emocional que genera ansiedad. Para reducir el estrés y gestionar los
síntomas se recomienda realizar actividad física aeróbica y también ejercicios
de relajación como yoga y respiración, aunque más allá de saber cómo aliviarlo,
entenderlo y saber reconocerlo debe ser el primer paso para anticiparlo y
gestionarlo mejor con el objetivo de limitar su efecto desencadenador en los
ataques de dolor”, detalla el especialista.
Además del estrés, los
desencadenantes controlables son la ansiedad, los horarios de sueño – es importante
que la persona migrañosa pueda tener un sueño reparador – las comidas – que
deben ser frecuentes y regulares – los alimentos – que pueden precipitar
ataques - y el café, entre otros.
Migrañas y café, ¿son
compatibles?
Muchas personas que sufren de
migraña están interesadas en saber qué deben hacer con el café y otros
estimulantes. En principio, no se deben prohibir los estimulantes como la
cafeína, aunque no se debe tampoco realizar un consumo excesivo de los
mismos.
“El café o la cafeína actúan como
un arma de doble filo. Por un lado, tomarlo durante una migraña o justo al
iniciarse el ataque puede ayudar a disminuir el dolor. Esto es porque la
cafeína actúa como un vasoconstrictor de los vasos meníngeos cerebrales y ayuda
a la absorción de los analgésicos y estimula al sistema nervioso central. Pero
por otro, su consumo diario excesivo es malo porque genera una dependencia que,
al suprimirse bruscamente, da lugar a un síndrome de abstinencia que
desencadena el dolor, además de interferir en un buen descanso dificultando el
sueño reparador, además de ser un excitante que aumenta la ansiedad”, explica
el especialista.
Causas no controlables
Entre las causas no controlables
de dolores de cabeza se encuentran los cambios meteorológicos, el ciclo menstrual
de las mujeres y la estimulación de los sentidos.
En cuanto al clima hay estudios
que indican que los vientos cálidos, la exposición solar excesiva y los cambios
bruscos de tiempo pueden ser factores que generen cefaleas, aunque en un cambio
de tiempo hay muchas variables que pueden modificarse, por lo que es difícil
identificar cuál es el fenómeno meteorológico específico causante de la
crisis.
Respecto del ciclo menstrual, la
mitad de las mujeres migrañosas reconocen una relación entre sus migrañas y el
mismo. Suelen tener los ataques unos días antes, durante o poco después de la
menstruación. Se cree que la migraña se relaciona con el descenso de los
niveles de estrógenos que se produce antes de la menstruación.
Por último, algunas personas
relatan que estar sometidas a una estimulación sensorial intensa, ya sea
visual, auditiva u olfatoria, les puede provocar una migraña. “En relación con
los estímulos visuales intensos puede ser cualquier estímulo, especialmente si
son intermitentes. A nivel auditivo es similar, aunque podría afectar más el
estar expuesto a una exposición auditiva constante. También es frecuente que
las personas que sufren migrañas refieran que determinados olores les provocan
ataques”, comenta el Dr. Bruera.
Tratamiento y calidad de
vida
La población general no sabe mucho
acerca de las cefaleas y no considera que sean una enfermedad grave porque se
presentan generalmente por episodios, no son mortales ni se contagian. Las
bajas tasas de consulta en los países desarrollados indican que muchos enfermos
desconocen la existencia de tratamiento eficaz y se calcula que la mitad de las
personas que padecen cefalea se tratan ellas mismas.
La finalidad de un tratamiento
médico para la cefalea guiado por un especialista es vivir mejor. Es decir, no
solamente reducir los ataques de dolor -aunque éste sea claramente un objetivo
clave-, sino también reducir su impacto sobre las actividades, la sociabilidad
y el estado de ánimo.
El tratamiento -preventivo y analgésico-
tiene como objetivo la remisión o la reducción significativa de las
características de los ataques de dolor: su frecuencia, su duración, su
intensidad, sus síntomas etc., y eso sin sufrir ningún tipo de efecto adverso
(o que sea aceptable) atribuible a la medicación administrada. BP
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