La farmacéutica británica AstraZeneca anunció que iniciará un ensayo
clínico para probar su vacuna experimental contra la COVID-19 -desarrollada
junto a la Universidad de Oxford- en combinación con la vacuna rusa Sputnik V.
«Se espera que combinar diferentes vacunas pueda mejorar la respuesta
inmunitaria», señaló la compañía en un comunicado.
AstraZeneca y Oxford anunciaron el 23 de noviembre que su vacuna
experimental tiene una eficacia del 62% cuando se administran dos dosis enteras
con un intervalo de más de un mes, pero sorprendentemente alcanza el 90% si se
inyecta primero media dosis y luego una segunda dosis completa.
La vacuna está elaborada a partir de una versión debilitada de un
adenovirus del resfriado de los chimpancés, modificado con información genética
del nuevo coronavirus para entrenar las defensas del cuerpo humano sin riesgo
de sufrir la COVID-19.
En un estudio publicado este martes en la revista médica The
Lancet, los científicos especularon que esta eficacia
'enigmáticamente alta' se podría deber a que una primera dosis entera genera
una respuesta del organismo frente al propio adenovirus del chimpancé y reduce
el efecto de la segunda dosis. La media dosis inicial rebajaría este fenómeno y
se llegaría al 90% de eficacia, según esta hipótesis.
La vacuna Sputnik V también utiliza adenovirus modificados, pero del
resfriado humano y con un enfoque diferente. Los científicos rusos primero
inyectan un tipo de adenovirus y 21 días después inoculan una dosis de refuerzo
elaborada con otro adenovirus humano distinto, para evitar que el cuerpo
reconozca a la segunda el virus de la vacuna y lo bloquee.
El 23 de noviembre, cuando AstraZeneca y Oxford anunciaron sus confusos
resultados de eficacia de entre el 62% y el 90%, los responsables de la Sputnik
V afirmaron en su cuenta de Twitter que estarían 'felices' de compartir uno de
sus adenovirus humanos para intentar mejorar los resultados de la vacuna
británica. «Utilizar dos vectores diferentes en las dos inyecciones vacunales
tendrá una eficacia mayor que emplear el mismo vector en las dos dosis»,
apuntaron los científicos rusos. Los resultados preliminares de la Sputnik V
muestran una eficacia mayor del 90%.
El Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) -el fondo de riqueza soberana
del país, que es quién financia la investigación de la vacuna y lidera las
relaciones internacionales y los acuerdos con otros países- ha saludado la
noticia. Su director, Kirill Dmitriev, propuso colaborar a AstraZeneca el
pasado noviembre. «Este ejemplo único de cooperación entre científicos de
diferentes países en la lucha conjunta contra el coronavirus desempeñará un
papel decisivo para lograr una victoria final sobre la pandemia a nivel
mundial», dijo en una nota.
«Estamos decididos a desarrollar esta asociación en el futuro y comenzar
la producción conjunta después de que la nueva vacuna demuestre su eficacia en
el curso de los ensayos clínicos. Esperamos que otros productores de vacunas
sigan nuestro ejemplo», añadió Dmitriev.
La vacuna Sputnik V es un elemento estratégico para el Gobierno ruso. No
solo dentro del país, sino también fuera. El viernes 11/12, el Ministerio de
Defensa ruso aseguró que la Sputnik V está siendo objeto de una campaña de
desprestigio y 'sabotaje' financiada desde el exterior para tratar de disuadir
a la gente de inoculársela.
Rusia ya ha empezado su campaña de vacunación generalizada este lunes,
aunque Moscú se adelantó y comenzó el domingo. De momento, pueden acceder a la
Sputnik V el personal sanitario, el de enseñanza y el de protección social,
considerados dentro de los grupos de alto riesgo; después podrán solicitarla el
resto de ciudadanos, aunque las regiones tienen capacidad para ampliar la lista
si tienen vacunas suficientes. Para la ciudadanía rusa, la Sputnik V es
gratuita y voluntaria. El fármaco tiene un costo para el mercado internacional
de menos de 20 dólares por las 2 dosis necesarias.
Más de 150.000 personas han recibido la vacuna ya, fuera de los ensayos
clínicos, según datos de la Administración. El objetivo del país euroasiático
(145 millones de habitantes) es vacunar a dos millones de personas antes de
final de año. En un principio se había pronosticado 30 millones, pero los
problemas de producción han apagado los ambiciosos planes.
Rusia es el cuarto país del mundo con más casos de coronavirus y en las
últimas semanas se están alcanzando cifras récord de fallecidos; en las últimas
24 horas más de 600. Por eso, el Gobierno está poniendo grandes esfuerzos en la
vacunación. No solo en la producción del fármaco, también en su promoción,
aunque han chocado con problemas internos de comunicación científica, como
cuando la responsable del operativo de coronavirus, la viceprimera ministra
Tatiana Golíkova, afirmó que no se podía beber alcohol hasta 42 días después de
recibir la inyección. Un comentario que, en vísperas de las fiestas, causó
alarma y cierta indignación entre los rusos, para quienes la fiesta de fin de
año es un acontecimiento importante. El investigador jefe del Centro Gamaleya
de Moscú, Alexandr Gintsburg, tuvo que salir al paso para recalcar que lo que
se recomienda es beber con moderación. BP
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