¿Tienes cita para una entrevista de trabajo? ¿Se
aproxima la hora de un examen? ¿Te han pedido que hables en público? Ante
situaciones como estas, ¿eres de las personas que pierde completamente la
tranquilidad? Y
en ese momento cuando necesitas conservar la calma, tus pulsaciones se
aceleran, te transpiran las manos, comienza a temblar tu voz y como si fuera
poco se queda en blanco tu mente. Por
fortuna, la neurociencia tiene algo que aportar en estos casos, y 3 sencillas
técnicas expuestas por la reconocida Dra. Radha Modgil en BBC
Ideas te ayudarán a mantener la
serenidad para enfrentar cualquier presión. Ciertamente existen otras técnicas que puedes aplicar para controlar el
nerviosismo, pero este trío de recomendaciones suele ser muy efectivo.
¿CÓMO CONSERVAR LA CALMA?
1. Respiración Profunda
Comienza por respirar con técnica. Lenta y profundamente inhala por la nariz
de tal forma que te tome cinco segundos hacerlo. Mantén por un segundo más la
respiración y libera todo el aire por la nariz, con calma, mientras cuentas
hasta cinco. Aplica esta técnica
repitiéndola varias veces y lograrás calmarte.
Históricamente, los practicantes del yoga y el
budismo han empleado técnicas de respiración controlada como la anterior para
tener un mejor dominio de sus emociones y los científicos han comenzado a
entender cómo actúa.
Los estudios han identificado específicamente a un
grupo de neuronas ubicadas en una región del tronco encefálico denominada
complejo pre-Bötzinger, que puede generar ritmo respiratorio y se conecta con
otras zonas del cerebro.
Al estar bajo presión, nuestro ritmo respiratorio
tiende a ser más rápido, lo cual es una respuesta del organismo preparándose
para el peligro. Y esto es útil si lo que necesitamos es reaccionar ante una
situación de riesgo, pero no cuando estamos próximos a salir a hablar en
público, por ejemplo. El
caso es que si respiras lenta y profundamente puedes sustituir la señal que
llega a tu cerebro de ‘alerta’ a ‘no te preocupes’.
Así entonces, cuando sientas que una situación te
pone los nervios de punta, aplica la técnica de respiración profunda por la
nariz para hacer que tu cuerpo recobre la tranquilidad. Lo mejor es que el método puede pasar
desapercibido, sin que nadie lo note, incluso ni el público que espera tu
discurso.
2. Tarareo
Tararear, canturrear... alguna melodía, de tu
canción preferida... funcionará cualquier entonación. ¿Por qué? Las investigaciones sobre la forma en que nuestro
cuerpo regula la frecuencia cardíaca han llegado a la conclusión de que el
tarareo puede estimular el nervio vago. Se trata de uno de los nervios de mayor
importancia para el funcionamiento del cuerpo, el décimo de los doce pares
craneales, pero del que poco se habla.
Denominado en latín como nervus vagus debido a que
surge directamente del cerebro y culebrea por el organismo como si fuese una
gran montaña rusa, que conecta al cerebro con órganos como los pulmones, el
corazón, el estómago, las cuerdas vocales y los oídos.
En 2013, un estudio realizado con coristas demostró
que el canto, el tarareo o la repetición de mantras pueden ayudar a mantener el
compás del ritmo del corazón. Así, cuando llegue ese momento en el que sientes que
tu corazón va más rápido, entona alguna canción o sencillamente tararea una
melodía y permite que tu nervio vago haga su trabajo y te devuelva la paz.
3. Concentración
Cuando tienes mucho por hacer, es normal que no
puedas resistirte e intentas hacer todo al mismo tiempo. Pero si de verdad quieres que todo salga
bien, y cumplir plenamente con las tareas, es mejor dejar a un lado esa idea de
simultaneidad. Los análisis hechos al
cerebro por medio de escáneres han mostrado que ese órgano solo puede realizar
una actividad a la vez. Cuando intentas
hacer dos o más cosas simultáneamente, tu cerebro se ve obligado a hacer
cambios demasiado rápidos, lo cual produce una sobre estimulación e inundación
de hormonas del estrés en tu cuerpo.
Si trabajas en correspondencia con la manera en la
que se conecta tu cerebro, haciendo una sola cosa a la vez, en breve podrás
pasar de la conmoción a la calma. Por eso es mejor que distribuyas tu labor por partes o
paso a paso, marca la siguiente tarea y no atiendas el resto hasta que les
llegue su hora.
A esto se le conoce también como proceso de
pensamiento, una filosofía utilizada por preparadores físicos que ayuda a los
deportistas a concentrarse. Realizar una sola actividad a la vez con el 100% de tu
atención mantiene tu pensamiento centrado en el ahora, en lugar de en los
sucesos pasados o resultados futuros.
En fin, cuando sientas que una situación se te
puede salir de las manos, recuerda: respirar profundamente, tararear alguna
melodía y concentrarte al máximo. BP
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