Las enfermedades
cardiovasculares (ECV) son la causa principal de muerte en todo el mundo, pero
la mayoría de ellas se pueden prevenir si se tratan los factores de riesgo
conductuales y ambientales, como el consumo de tabaco, una alimentación poco
saludable, en particular, el exceso de sal, azúcar y grasas, y la obesidad, la
inactividad física, el consumo nocivo de alcohol y la contaminación
atmosférica.
Según un informe, del 4 al 8
de mayo de 8 a 12 se llevará a cabo la Semana de Prevención Cardiovascular, en
los Consultorios Externos de Cardiología, PB, Sector B, del Hospital de
Clínicas (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
Desde el hospital-escuela
sostienen que más del 80% de los eventos cardiovasculares graves pueden
prevenirse. “Muchas enfermedades pueden evitarse o detectarse tempranamente con
controles simples y oportunos”, destacó la Dra. Verónica Volberg, jefa de la
División Cardiología del Hospital de Clínicas de la UBA.
Durante la semana, se realizará
una evaluación básica que incluirá una breve anamnesis, examen físico, toma de
presión arterial y detección de posibles signos de ateromatosis subclínica.
Asimismo, se entregará material informativo con el objetivo de brindar
herramientas para el conocimiento de los controles recomendados y la adopción
de hábitos saludables.
La actividad no requiere
inscripción previa y se desarrollará en el marco del mes de la dislipemia, una
condición médica que implica un desequilibrio en los niveles de lípidos en la
sangre, que incluyen el colesterol y los triglicéridos; situación que puede
aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares de gravedad.
En cuanto a las enfermedades
cardiovasculares es importante destacar que se diagnostiquen lo antes posible
para poder iniciar el tratamiento con acompañamiento y medicamentos, mientras
que, al ser un grupo de trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, entre
los mismos se incluyen: la cardiopatía coronaria, las enfermedades
cerebrovasculares, la arteriopatía periférica, la cardiopatía reumática, las
cardiopatías congénitas, las trombosis venosas profundas y las embolias
pulmonares.
Por su lado, los infartos de
miocardio y los ACV suelen ser episodios agudos debidos principalmente a una
obstrucción que impide que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro. La
causa más frecuente de esto es la acumulación de depósitos de grasa en las
paredes internas de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro.
Los ACV pueden deberse a hemorragias de los vasos cerebrales o a coágulos de
sangre. BP
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