El
sedentarismo es el enemigo número uno de este dolor que afecta hasta el 70% de
la población mundial.
El
primer consejo es simple. Trata de estar sentado el menor tiempo posible. Por supuesto, a más tiempo
inactivo, más dolor de cuello: la conducta sedentaria es el principal factor de
riesgo para este tipo de dolor.
Aunque
el dolor de cuello puede ser síntoma de algunas afecciones médicas, en la
mayoría de los casos se presenta por malas posturas al estar
trabajando, por ejemplo frente a una computadora o al cargar peso, o por estar
mal sentado en un silla o sofá, en todos los casos por largos períodos de
tiempo.
Las
anteriores son algunas de las conclusiones de un análisis de 25 investigaciones,
que observó cómo el sedentarismo afectaba los cuellos de más de 43.184
pacientes.
El
dolor de cuello es uno de los dolores musculoesqueléticos por el cual se
consulta al médico con más frecuencia.
Entre
otros factores que impactan en esta área tan crítica que conecta la cabeza con
el resto del cuerpo están:
·
La edad (la osteoartritis que
se puede desarrollar durante el envejecimiento puede aumentar el dolor en el
cuello)
·
El estrés (el cuello es en
donde se ‘instala’ naturalmente la tensión)
·
Una caída o golpe (que lesione
la zona del cuello o un área cercana)
El
dolor de cuello no relacionado con una afección médica puede durar desde días
hasta años, y puede degradar la salud general y la calidad de vida, por eso hay
que tomar acciones para mejorarlo o eliminarlo. Se considera dolor de cuello
crónico si persiste por más de tres meses.
El
riesgo de dolor de cuello debido a conductas sedentarias es más pronunciado en
mujeres que en hombres, y mayor en empleados que en estudiantes, indicó el
estudio.
Tan
solo permanecer sentado cuatro horas por días aumenta el riesgo de dolor de
cuello en un 45%. Si la conducta sedentaria se basa en el uso de pantallas, el
riesgo se eleva al 88% porque a estar sentado o recostado se suma la postura de
la cabeza.
Si
el dolor de cuello persiste, es importante consultar con el médico, para ver si
no es el resultado de una afección subyacente.
Si
no hay una afección relacionada a este dolor, hay acciones de estilo de vida
que se pueden tomar en casa para confrontarlo y, en definitiva, mejorar el
bienestar musculoesquelético general, entre ellas:
Mantener el cuello en
movimiento. Realizar estiramientos
suaves a diario, incluyendo rotaciones de cuello y hombros, despacio
primero y con más consistencia después que el dolor disminuya. Conviene
calentar el cuello y la espalda con una almohadilla térmica o en la ducha o
bañera antes de realizar estos ejercicios.
Moverse, al menos un rato, a
diario. Caminar o hacer
cualquier otro tipo de ejercicio o deporte es crítico para la salud del cuello
y la salud musculoesquelética en general. Puedes encontrar el que mejor se
adapte a tu cuerpo y a tu agenda diaria.
Aprender técnicas de
relajación. Estos momentos de
relajación ayudan a desestresarse y, por lo tanto, alivian la presión en el
cuello.
Hacer sesiones de
fisioterapia. Un fisioterapeuta puede
diseñar un plan de ejercicios que fortalezca los músculos del cuello y alivie
la presión sobre la columna vertebral. También puede aplicar compresas frías o
calientes durante la sesión para aumentar el flujo sanguíneo y la amplitud de
movimiento (calor) o disminuir el flujo sanguíneo y la inflamación (frío).
Algunos de estos ejercicios se pueden reproducir luego en casa.
El
dolor de cuello no solo afecta la función física, la calidad de vida y la
eficiencia laboral de las personas. En Estados Unidos, el gasto anual en dolor
de cuello y espalda asciende a 87.600 millones de dólares, superando a la
diabetes y las enfermedades cardíacas en cuanto a costos de atención médica.
En
América Latina, el problema no es menor. Según información de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), aproximadamente 50% de la población
general en ese país alguna vez en su vida sufrirá dolor de cuello
(cervical) debido a la mala postura al sentarse o al usar dispositivos
electrónicos. La incidencia de este tipo de dolor también es alta en
América Central. CdeB
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