La ansiedad aparece antes que el evento o la situación
que la dispara. Se trata de un temor y preocupación extremos frente a algo que
ocurrirá pronto: un examen, una charla pública, una presentación en el trabajo,
una propuesta de matrimonio, o de divorcio. No son los ‘nervios’ que preceden a
un momento importante. Es una sensación que forma parte del diccionario
psicológico.
Los científicos la definen como un sentimiento de
miedo, temor e inquietud. Puede hacer que la persona sude, se sienta inquieta y
tensa, y tenga palpitaciones. Cuando es normal, la ansiedad es una
reacción al estrés que provoca una determinada situación, Incluso puede llegar
a ser positiva, dando un impulso de energía o ayudando a concentrarse. Pero
pasa rápido, no perdura en el tiempo. Sin embargo, si se prolonga, ya se
transforma en un trastorno abrumador y difícil de controlar. La ansiedad es una
condición que puede afectar la vida laboral y social de la persona, y representa
una enorme carga económica para los sistemas de salud.
La Asociación Americana de Psicología (APA) explica
que el término desorden o trastorno de ansiedad es un paraguas bajo el cual se
encuentran distintos tipos de trastornos. Entre ellos:
Agorafobia. Miedo a los espacios abiertos, encuentro
sociales al aire libre, por ejemplo, en los que la persona se siente insegura y
vergonzosa. Por eso, busca evitar esos lugares, y en su forma extrema, la fobia
le impide salir de su hogar.
Ansiedad generalizada. Se presenta cuando la persona simplemente teme a
todo y a cada situación de vida, incluso pequeñas actividades como ir al
supermercado, le genera ansiedad. Este tipo de desorden de ansiedad suele venir
acompañado con depresión.
Ansiedad por
condición médica. Ocurre cuando la persona siente una intensa sensación
de ansiedad a causa de un diagnóstico médico. Esta reacción psicológica puede
no estar asociada solo a una enfermedad grave como la noticia sobre un cáncer.
Un trastorno menor puede dispararla.
Desorden de
pánico. Se trata de episodios súbitos de pánico en los cuales
la persona pierde el control de sí misma. Le cuesta respirar y presenta un
miedo incontrolable. Genera efectos físicos inmediatos: dificultad para
respirar y taquicardia, y ganas de vomitar, entre otros.
Fobia social (o
trastorno de ansiedad social). La
persona no tolera estar en ningún tipo de situación social, especialmente las
que convocan a muchas personas. Teme ser observada, juzgada o ser objeto de
burlas.
Desorden de
ansiedad por separación. Se presenta en niños, que suelen sentir niveles
excesivos de ansiedad cuando se deben alejar de sus padres para actividades
cotidianas, como ir a la escuela.
Ansiedad por
adicción. Ocurre en personas que
sufren adicción a drogas. La ausencia de la droga, por ejemplo durante la
rehabilitación, genera el síndrome de abstinencia que causa ansiedad.
Fobias
específicas. Por ejemplo, el miedo a
volar, a las alturas, a animales determinados como arañas, serpientes, e
incluso perros, a la sangre, a las inyecciones.
Qué
causa un trastorno de ansiedad
No se conocen las causas directas que desencadenan
estos trastornos. Investigadores están aprendiendo que son hereditarios y
que tienen una base biológica, al igual que las alergias, la diabetes y otros trastornos. Los
trastornos de ansiedad pueden desarrollarse a partir de un conjunto complejo de
factores de riesgo, que incluyen la genética, la química cerebral, la
personalidad y los acontecimientos que se experimentan a lo largo de la vida.
Síntomas
de ansiedad
Aunque cada desorden de ansiedad tiene sus propias
características, hay síntomas comunes, que persisten por un período de tiempo
de seis meses o más.
Algunos
de los síntomas fuera de la crisis:
·
Sentir fatiga extrema
·
Temor que aumenta con el paso
del tiempo y que es difícil de controlar
·
Irritabilidad
·
Tensión muscular
·
Problemas de sueño, insomnio o
alteración de los patrones de sueño
Síntomas
en momentos de crisis:
·
Palpitaciones
·
Temblor
·
Sudoración excesiva
·
Sensación de no poder respirar
·
Sensación de pérdida de
control
Factores
de riesgo
La investigación científica ha descubierto que tanto
los factores genéticos como los ambientales contribuyen al riesgo de
desarrollar un trastorno de ansiedad.
Aunque los factores de riesgo para cada tipo de
trastorno de ansiedad pueden variar, algunos factores de riesgo generales para
todos los tipos de desórdenes de ansiedad incluyen:
·
Rasgos de
timidez o inhibición en la infancia
·
Exposición a eventos
ambientales o vitales estresantes y negativos en la primera infancia o la edad
adulta
·
Antecedentes de ansiedad u
otras enfermedades mentales en familiares biológicos.
·
Algunas condiciones de salud
física, como problemas de tiroides o arritmias cardíacas, que pueden agravar
los síntomas de ansiedad.
Estadísticas
de la ansiedad
En Latinoamérica y el Caribe, los trastornos de
ansiedad son los segundos de mayor incidencia por debajo de la depresión. Se
calcula que el 2.10% de la población en la región la padece.
Según la OMS, una de cada 13 personas a nivel mundial
sufre de ansiedad. La OMS informa que los trastornos de ansiedad son las
afecciones mentales más comunes en todo el mundo. Dentro de este abanico de
trastornos, las fobias específicas, las fobias sociales, y la depresión
vinculada a la ansiedad son los más comunes.
Los datos de prevalencia nacional indican que casi
40 millones de personas en los Estados Unidos (18%) experimentan un trastorno
de ansiedad en un año determinado.
Aproximadamente el 8% de los niños y adolescentes
experimentan un trastorno de ansiedad y la mayoría de las personas desarrollan
síntomas antes de los 21 años.
Solo alrededor de un tercio de las personas que
padecen un trastorno de ansiedad reciben tratamiento, a pesar de que son
altamente tratables.
Tratamiento
de la ansiedad
La medicación y la terapia generalmente se combinan
para tratar este tipo de trastornos. La terapia conversacional es un buen paso
para las personas que presentan un diagnóstico de desorden de ansiedad. También
la terapia cognitiva, que enseña al paciente recursos y formas de redireccionar
la ansiedad, y tenerla bajo control. Esta terapia también ayuda al paciente a
desarrollar y practicar habilidades sociales, un paso esencial para que la vida
se encarrile. La medicación no cura los desórdenes de ansiedad, pero si ayuda a
mejorar los síntomas.
Las siguientes son las tres familias de drogas que se
utilizan para tratar la ansiedad:
Medicamentos anti
ansiedad. Ayudan a reducir los
síntomas de ansiedad, ataques de pánico, y los miedos incontrolables vinculados
a la ansiedad. Los más populares que alcanzan estos objetivos son las
benzodiazepinas. Uno de los problemas con este tipo de medicamentos es que las
personas que los consumen pueden desarrollar tolerancia a lo largo del tiempo,
lo que obliga a usar dosis más altas. Esto puede generar dependencia.
Para prevenir este efecto indeseado, los médicos
suelen recetarlos por cortos períodos de tiempo. Como una medicación
potencialmente adictiva, deben dejar de consumirse paulatinamente, para evitar
el síndrome de abstinencia, y que la ansiedad regrese.
Antidepresivos. Estos
medicamentos también pueden ayudar a tratar la ansiedad. Se ha comprobado que
tienen la capacidad de controlar ciertas reacciones químicas cerebrales
vinculadas al estrés y a los cambios de humor.
Betabloqueantes. El
principal uso de esta familia de medicamentos es el tratamiento de la
hipertensión. Pero también son eficaces para tratar los síntomas de las crisis
de ansiedad, como las palpitaciones, los temblores y un síntoma que detestan
las personas que sufren de ansiedad: ponerse extremadamente coloradas.
El tratamiento de desórdenes de ansiedad debe
realizarse bajo el estricto control de un médico especializado. Además de la
terapia médica y psicológica, expertos aconsejan un eficaz manejo del estrés y
unirse a grupos de apoyo. Aseguran que escuchar las experiencias de pares ayuda
a mejorar el cuadro clínico y psicológico. HD
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