lunes, 31 de agosto de 2026

Día litúrgico: Martes XXII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 4,31-37): En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: «¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús entonces le conminó diciendo: «Cállate, y sal de él». Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen». Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy Jesús acude a la sinagoga. Él —que es el Señor, que es Dios— cada sábado iba a la sinagoga a escuchar la Sagrada Escritura y a rezar. ¡Cada sábado! Dios mismo, en la persona de Jesús, actúa como Hombre ante Dios. ¡Necesitábamos este ejemplo! Ya no podemos decir que no sabemos qué hay que hacer para encontrar a Dios. Él entró y Él se quedó: ¡en la Eucaristía!
—Los judíos decían: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen». ¡Cuántos problemas superamos yendo a la casa de Dios!

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Peligroso amor...

El ‘efecto umbral’: ¿Por qué se nos olvida lo que íbamos a hacer al cambiar de habitación?...

Llega a la cocina con una idea clara, pero al cruzar la puerta, algo se diluye. Ya no recuerda a qué venía. Y se queda unos segundos frente a la nevera, como si el frío pudiera refrescarle la intención que se perdió con el cambio de lugar.
Este fenómeno ha sido estudiado por la psicología cognitiva y es conocido como ‘efecto umbral’ (doorway effect o location updating effect en inglés). Basta con atravesar una puerta para que el cerebro interprete que ha terminado una función y empieza otra
Esto ocurre porque nuestra memoria semántica (la que utilizamos para recordar conceptos) funciona mejor cuando está asociada a la memoria episódica (la que usamos para recordar lugares), y esta última se vincula a claves contextuales. Por eso, al volver al contexto original -con algo de disimulo, si hay alguien presente-, solemos recuperar la información perdida.
Una farsa fugaz que bien podría representarse sobre las tablas del icónico y carnavalesco Gran Teatro Falla de Cádiz (España), frente al que estoy escribiendo estas palabras.
Se abre el telón y aparece gente en traje de buceo
A finales de la década de los años 70, el psicólogo británico Alan Baddeley (mundialmente conocido por sus estudios sobre la memoria) realizó, junto a otros colegas, varios estudios con un reparto curioso.
En su experimento más conocido, le pidió a un equipo universitario de buceo que memorizara listas de palabras en dos entornos distintos: bajo el agua y en tierra firme. Luego, evaluó la capacidad de los participantes para recordar esas palabras, tanto en el mismo entorno de aprendizaje como en el otro. El resultado fue claro: quienes aprendían y recordaban en el mismo lugar (agua-agua o tierra-tierra) obtenían mejores resultados.
Con el tiempo, un popurrí de estudios confirmó que el contexto (e incluso el estado de ánimo) desempeña un papel clave en la memoria.
Cambio de escena: aparece el olvido
O sea, la memoria es como una actriz de teatro que interpretará especialmente bien su papel si el decorado, el vestuario y hasta la iluminación son los mismos que en los ensayos. Pero si no ha estudiado bien el guion, sucumbirá al cambio de escena que provoca atravesar una puerta.
La denominación del ‘efecto umbral’ se utilizó por primera vez en 2011, pero comenzó a estudiarse en 2006. En ese primer estudio, el equipo de investigación pidió a las personas participantes que memorizaran objetos presentes en un espacio virtual y luego se movieran (virtualmente) a otra sala. Descubrieron que, justo al atravesar un umbral, la capacidad para recordar esos objetos se reducía significativamente.
Las múltiples investigaciones posteriores reforzaron que se trataba de un principio general de actualización de la memoria. Además, se demostró que la caída en el rendimiento no se debía a la distancia recorrida ni al tiempo transcurrido, sino al simple hecho de cambiar de ‘escena’.
Estos resultados apoyan la idea del ‘modelo de horizonte de eventos’: al modificar el contexto, la información asociada se segmenta y se vuelve menos accesible. El olvido ocurre incluso si simplemente imaginamos que estamos cruzando una puerta.
El acto final que revela la trama
Como se ha ido mostrando a lo largo de todo el artículo, no es la puerta en sí la que nos borra la memoria, sino el cambio de escenario. El cerebro interpreta que comienza un nuevo acto y desvincula, en parte, la información del acto anterior.
En esta línea, varios estudios recientes, realizados con realidad virtual, también han confirmado que lo importante es la transición entre entornos, no el hecho de atravesar un umbral.
Una de las principales causas de esos lapsus parece ser la multitarea. Cuando realizamos varias acciones a la vez, el cerebro reparte su atención como puede y alguna información se queda en el ‘camerino’. Nuestra capacidad cognitiva es limitada, y cuando cambia el contexto, las tareas que no tienen prioridad pueden desvanecerse.
Un cierre de telón sin la demencia como protagonista
Afortunadamente, estos olvidos cotidianos no indican ningún deterioro grave. Se ha comprobado que afectan por igual a jóvenes y mayores. Esto sugiere que es un efecto secundario de cómo nuestra mente organiza la experiencia, y no una señal de alarma ante una posible demencia.
En este sentido, Nietzsche escribió: “el olvido es una facultad positiva en el más estricto sentido, un guardián, un garante del orden y de la calma”. Si no tuviéramos la capacidad de olvidar, nos sobrecargarían los recuerdos y no nos quedaría espacio para la acción.
De hecho, el ‘efecto umbral’ tiene su lado positivo: cambiar de habitación o estancia nos ayuda a recordar mejor la nueva información. Al modificar las claves contextuales, se actualiza la ubicación y se generan menos interferencias con las tareas previas. Así, el cerebro aprovecha el nuevo entorno para aprender con más claridad.
Además, también existe la posibilidad de quedamos ‘en blanco’ sin cambiar de escena: cuando vemos a una persona especial y profundamente querida en un lugar inesperado y tardamos en reconocerla. Esto ocurre porque el cerebro necesita buscar las pistas de los decorados habituales para que nos encaje. Esta situación tampoco es indicativa de déficit cognitivo: la mente (y el corazón) se está reconstruyendo ante una extraordinaria y hermosa nube de recuerdos. BP

Plan de cada amanecer…

La alarma suena. El sol apenas asoma. Y aunque parezca un día cualquiera, no lo es: Dios decidió que lo vivieras.

Cada despertar es una cita con su voluntad. Tal vez hoy no entiendas el rumbo, tal vez no veas el mapa completo, pero si estás aquí, es porque tu historia aún tiene páginas por escribirse.

No te rindas: cada latido, cada respiro, cada paso que das, confirma que hay un propósito en marcha.

“Yo sé los planes que tengo para ustedes: planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29,11) RM

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31 de Agosto - Día Internacional de la Solaridad... 02

31 de Agosto...

Buenos días... 2026-236

La Oración Dominical – 30 de Agosto…

Dios nos habla
·        “Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá». Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras»” (Mt 16,21-27).
·        “¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir… había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía” (Jer 20,7-9).
·        “Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rm 12,1-2).  
Reflexión
El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. O lo que es lo mismo: El que quisiera ser discípulo mío que emprenda denodadamente la misma carrera de sufrimientos que he seguido yo, recorra prácticamente el mismo camino y ámelo: ese tal hallará descanso en mi compañía y gozará de mi intimidad. Esto es efectivamente lo que él pedía para nosotros a Dios Padre, cuando decía: Este es mi deseo: que ellos estén conmigo, donde yo estoy.
Estamos también junto con Cristo de otra manera: cuando caminamos todavía sobre la tierra, pero vivimos no carnal, sino espiritualmente, estableciendo nuestra morada y nuestro descanso en lo que a él le agradare” (San Cirilo de Alejandría, Sobre la adoración en espíritu y en verdad (Lib 5).
Nosotros le hablamos
·        “Señor, Tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua… Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene” (Salmo 62).
·        “Dios todopoderoso, de quien procede todo bien perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno y lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
·        ¿Quiero seguir a Jesús por su camino?
·        ¿Amo y confío en Dios?

domingo, 30 de agosto de 2026

Universo literario - El tren subterráneo...

Día litúrgico: Lunes XXII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 4,16-30): En aquel tiempo, Jesús se fue a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».
Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: «Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír». Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?». Él les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio».
Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy tenemos una escena curiosa. Jesús está predicando en la sinagoga de su pueblo. Todos le escuchan con curiosidad. Jesucristo ha leído una profecía de Isaías y dice que se cumple en Él. ¡Se quedan admirados! Pero no todos… Algunos se meten con Él diciendo que no viene de Dios. Hay discusiones y, finalmente, quieren despeñarlo por un precipicio…
—No basta la curiosidad. Sin fe, al final, uno acaba echando a Jesús.

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Tres alimentos que recomiendan los médicos y nutricionistas para no perder la memoria…

Lo que comemos no solo impacta en nuestro cuerpo: también puede influir directamente en el funcionamiento del cerebro. Así lo advirtió un nuevo estudio estadounidense encabezado por el Instituto Glenn Biggs de Alzheimer junto con la Universidad de Boston, que analizó cómo ciertos hábitos alimentarios podrían acelerar el deterioro cognitivo.
La investigación utilizó el Índice Inflamatorio de la Dieta y concluyó que cuanto mayor es la inflamación provocada por lo que ingerimos, mayor es el riesgo de perder la memoria. Según publicaron en Medical Xpress, las personas con dietas altamente inflamatorias mostraron hasta un 84% más de probabilidad de desarrollar demencia, incluido el Alzheimer, a partir de datos del Framingham Heart Study.
¿Qué alimentos protegen tu cerebro?
La clave está en elegir alimentos antiinflamatorios, es decir, aquellos que protegen las neuronas y previenen el deterioro cognitivo. Los expertos destacan algunos grupos fundamentales:
• Verduras de hoja verde oscuro: como espinaca, kale o acelga, por su contenido de antioxidantes y vitaminas esenciales.
• Bayas: como arándanos y frutillas, ricas en flavonoides que ayudan a mejorar la memoria.
• Frutos secos: como nueces y almendras, que aportan ácidos grasos omega-3 beneficiosos para el sistema nervioso.
A su vez, se recomienda sumar alimentos como aceite de oliva extra virgen, pescados grasos (como salmón y sardina), granos enteros y legumbres.
¿Qué alimentos aumentan el riesgo de Alzheimer?
En el otro extremo están los productos que generan inflamación cerebral y, según los estudios, podrían acelerar la pérdida de memoria. Entre los más perjudiciales:
• Carnes procesadas (salchichas, fiambres, embutidos)
• Azúcares añadidos (golosinas, bebidas azucaradas, pastelería industrial)
• Grasas saturadas y fritura
• Harinas blancas y productos ultraprocesados
Una investigación internacional con más de 130.000 adultos reveló que consumir solo dos porciones semanales de carne procesada ya eleva un 14% el riesgo de demencia.
¿Cómo se mide el impacto de la dieta en la inflamación?
El Índice Inflamatorio Dietético (DII) clasifica los alimentos según su capacidad para generar o reducir procesos inflamatorios en el cuerpo:
• Proinflamatorios: azúcar, harinas refinadas, grasas saturadas, exceso calórico
• Antiinflamatorios: fibra, omega-3, vitaminas A, C, D y E
Solo un punto más alto en el DII puede aumentar el riesgo general de demencia en un 21%, y un 20% en el caso específico del Alzheimer, según indicaron los expertos.
¿Qué es la dieta MIND y por qué puede ayudarte?
Diseñada por investigadores de la Universidad Rush y Harvard, la dieta MIND combina los principios de la dieta mediterránea con un enfoque específico en la salud del cerebro. Está basada en alimentos que nutren las neuronas y frenan el envejecimiento cognitivo.
Incluye nutrientes como:
      Vitamina E
      Ácidos grasos omega-3
      Flavonoides, carotenoides y folato
      Antioxidantes
Un estudio publicado en la revista Neurology con más de 14.000 personas demostró que seguir esta dieta reduce el riesgo de deterioro cognitivo, especialmente en mujeres.
¿Qué incluir y qué evitar en tu plato diario?
Alimentos que deberías sumar todos los días:
      Verduras de hoja verde (espinaca, kale, acelga)
      Bayas (arándanos, frutillas
      Frutos secos (nueces, almendras)
      Aceite de oliva
      Granos enteros
      Pescados grasos (salmón, caballa)
      Legumbres
Alimentos a limitar o evitar:
      Carnes rojas y procesadas
      Lácteos enteros
      Comidas rápidas y fritas
      Panes industriales y galletitas
      Bebidas azucaradas
      Golosinas y ultraprocesados
¿Cómo empezar a cuidar la memoria desde hoy?
No hace falta transformar toda tu alimentación de un día para el otro. Algunas decisiones simples pueden marcar la diferencia:
      Cambiar la manteca por aceite de oliva
      Sumar una porción de espinaca, kale o brócoli a tus almuerzos
      Reemplazar snacks por un puñado de nueces
      Elegir frutas frescas o yogur natural sin azúcar como postre. BP

Aprender de Jesús, la actitud ante el sufrimiento…

Pocos aspectos del mensaje evangélico han sido tan distorsionados como la llamada de Jesús a «tomar la cruz». De ahí que no pocos cristianos tengan ideas bastante confusas sobre la actitud cristiana ante el sufrimiento. Recordemos algunos datos que no hemos de ignorar, si queremos seguir al Crucificado con mayor fidelidad.
En Jesús no encontramos ese sufrimiento que hay tantas veces en nosotros, generado por nuestro propio pecado o nuestra manera desacertada de vivir. Jesús no ha conocido los sufrimientos que nacen de la envidia, el resentimiento, el vacío interior o el apego egoísta a las cosas y a las personas. Hay, por tanto, en nuestra vida un sufrimiento (según los expertos, puede llegar en algunas personas al 90% de lo que sufren) que hemos de ir eliminando precisamente si queremos seguir a Jesús.
Por otra parte, Jesús no ama ni busca arbitrariamente el sufrimiento ni para él ni para los demás, como si el sufrimiento encerrara algo especialmente grato a Dios. Es un error creer que uno sigue más de cerca a Cristo porque busca sufrir arbitrariamente y sin necesidad alguna. Lo que agrada a Dios no es el sufrimiento, sino la actitud con que una persona asume el sufrimiento en seguimiento fiel a Cristo.
Jesús, además, se compromete con todas sus fuerzas para hacer desaparecer en el mundo el sufrimiento. Toda su vida ha sido una lucha constante por arrancar al ser humano de ese padecimiento que se esconde en la enfermedad, el hambre, la injusticia, los abusos, el pecado o la muerte.
El que quiera seguirle no podrá ignorar a los que sufren. Al contrario, su primera tarea será quitar sufrimiento de la vida de los hombres. Como ha dicho un teólogo, «no hay derecho a ser feliz sin los demás ni contra los demás» (Ignacio Larrañeta).
Por último, cuando Jesús se encuentra con el sufrimiento provocado por quienes se oponen a su misión, no lo rehúye, sino que lo asume en actitud de fidelidad total al Padre y de servicio incondicional a los hombres.
Antes que nada, «tomar la cruz» es seguir fielmente a Jesús y aceptar las consecuencias dolorosas que se seguirán, sin duda, de este seguimiento. Hay rechazos, padecimientos y daños que el cristiano ha de asumir siempre. Es el sufrimiento que solo podríamos hacer desaparecer de nuestra vida, dejando de seguir a Cristo. Ahí está para cada uno de nosotros la cruz que hemos de llevar siguiendo sus pasos. JAP

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30 de Agosto - Santa Rosa de Lima... 03

30 de Agosto...

Buenos días... 2026-235

sábado, 29 de agosto de 2026

Día litúrgico: Domingo XXII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 16,21-27): En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios».
Entonces dijo a los discípulos: «El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta»
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy Jesús responde algo muy fuerte a Simón Pedro. ¡Vaya bronca! Pocos segundos antes, Pedro ha confesado que Jesús es el Hijo de Dios y, a su vez, Cristo le confiere el primado de la Iglesia (¡es el primer Papa!). Pero Jesús, hablándoles confidencialmente, añade que será ejecutado... Simón se niega a aceptar la Pasión del Señor: «¡Eso no puede pasarte!».
—Pedro está pensando como un simple ‘gerente’ de empresa… y se ha hecho esclavo del éxito. Pero Dios es Dios y su lógica es otra: su éxito es ‘entregarse por amor’.

Sorprendente... 02

Instrumentales Clásicos del Recuerdo Vol. 46 - Melodías que acarician la Memoria...

Daniel Jordán - La vi parada allí...

Nunca aprietes la vejiga al orinar si no quieres sufrir incontinencia…

¿Sabías que apretar el abdomen al orinar puede tener consecuencias para tu salud? Alguna vez, en un apuro, puede que hayas hecho fuerza para que la orina saliera más rápido. Hacerlo una vez no te hará daño, pero la situación es distinta si estás acostumbrado a ello.
La Dra. Sara Marín Berbell (España) explica que este hábito común de las mujeres puede traer infecciones urinarias y problemas del suelo pélvico. Pero, no te preocupes. También indica que existen formas de corregirlo. Te contamos por qué no debes hacerlo y cómo mejorarlo.
¿Cómo saber si aprietas la vejiga al orinar?
Si tienes este mal hábito, de seguro te resulte difícil darte cuenta. La próxima vez que vayas al baño, presta atención a si haces fuerza o empujas con los músculos del abdomen para vaciar la vejiga más rápido. Aunque muchas mujeres lo hacen sin saberlo, no es natural ni necesario. En realidad, deberías dejar que tu cuerpo actúe por sí solo sin esa presión extra.
¿Qué puede ocurrir al hacerlo?
La Dra. Sara Marín explica que «la vejiga es como un músculo». Al apretarla, no se vacía bien y corres el riesgo de que pueda deformarse. En consecuencia, puede quedar pis dentro, que desarrolle bacterias y genere infecciones urinarias recurrentes.
Como actúa como un músculo, también podría acostumbrarse a esa ayuda externa que le das al apretar el abdomen. Entonces, como sucede con cualquier otra zona del cuerpo que deja de entrenarse, podría perder su propia fuerza y darte la sensación de tener que ir al baño de forma constante.
Como tercera consecuencia, podrías dañar el suelo pélvico (un conjunto de músculos que sostienen los órganos pélvicos) y debilitarlo. Marín señala que esto dificulta el control de la orina y las heces, junto con otras consecuencias más graves, como la caída de los órganos por fuera de sus lugares normales (prolapso).
¿Qué se aconseja para corregirlo?
En primer lugar, la especialista destaca que lo más importante es relajar el abdomen al ir al baño. Puede parecer difícil, pero lo que debes hacer es dejar que el líquido baje solo, sin apretar para acelerar el proceso.
También, aconseja seguir un horario para hacer las necesidades. En este sentido, no te aguantes cuando de verdad tengas ganas de ir al baño, pero tampoco vayas cada 10 minutos. Sigue horarios que sean regulares, cada 3 o 4 horas.
Como tercer consejo, recomienda orinar después de tener relaciones sexuales. Con ese simple hábito, ayudas a que la zona genital esté limpia y disminuya el riesgo de infecciones.
Además de estos consejos, no está de más practicar ejercicios para fortalecer el suelo pélvico un par de veces al día, como los de Kegel. La forma correcta de hacerlos es apretar durante unos segundos, como si quisieras expulsar un gas, y repetir unas 10 veces. Así, tonificarás esa zona tan importante y te olvidarás de los problemas urinarios. Si tienes preguntas, no dudes en consultar con tu médico. BP

El valor oculto del dolor…

Cuando escuchas la frase ‘sin dolor no hay ganador’, quizás te suene a cliché motivacional. Sin embargo, encierra una verdad profunda: el dolor no es un obstáculo, sino una herramienta de transformación.
El dolor físico, emocional o espiritual tiene el poder de moldear tu carácter, enseñarte lecciones valiosas y acercarte a Dios en tus momentos más oscuros.
La mayoría de nosotros deseamos avanzar en la vida sin sufrir, pero lo cierto es que los grandes triunfos siempre tienen un costo. Igual que un atleta entrena hasta el límite, tú también necesitas atravesar temporadas difíciles para alcanzar tu propósito.
El dolor como maestro
El dolor no solo te incomoda: también te educa. Cada experiencia difícil lleva un mensaje escondido.
·        El rechazo enseña resiliencia.
·        La pérdida despierta compasión.
·        El fracaso impulsa creatividad.
Como escribió C.S. Lewis: “El dolor insiste en ser atendido. Dios susurra en nuestros placeres, habla en nuestra conciencia, pero grita en nuestros dolores: es su megáfono para despertar a un mundo sordo”.
Aceptar esta realidad cambia tu perspectiva: en lugar de preguntarte “¿por qué a mí?”, comienzas a preguntarte “¿para qué sirve esto en mi vida?”.
Sin lucha no hay victoria
En la Biblia, el apóstol Pablo comparó la vida cristiana con una carrera de resistencia. Nadie gana una medalla sin entrenar con disciplina y sin soportar el cansancio.
Tres principios que podemos aprender de los atletas:
1.     Entrenamiento constante: la repetición fortalece. Así también, la oración y la fe diaria te preparan para la batalla espiritual.
2.     Resistencia al dolor: los músculos se rompen para crecer. Tus emociones y tu espíritu también se expanden cuando atraviesas pruebas.
3.     Visión clara de la meta: un corredor no se detiene por cada obstáculo; su mirada está fija en la meta.
Cómo convertir tu dolor en crecimiento
El dolor, por sí mismo, no garantiza crecimiento. Depende de la actitud con la que lo enfrentes. Aquí algunos pasos prácticos:
·        Acepta la realidad: negarlo solo prolonga el sufrimiento.
·        Busca apoyo: comparte tu carga con amigos, líderes espirituales o un mentor.
·        Encuentra propósito: escribe lo que estás aprendiendo en medio de la prueba.
·        Transforma la energía: canaliza tu dolor en proyectos creativos, servicio o nuevas metas.
·        Confía en Dios: recuerda que Él promete estar contigo “todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).
Frases que inspiran
“El dolor que sientes hoy será la fuerza que necesitarás mañana”.
Esta simple idea puede recordarte que lo que hoy parece insoportable, mañana será tu testimonio de victoria.
La paradoja de la fe
Lo fascinante de la vida espiritual es que el dolor nunca es en vano. Aunque no siempre lo entiendas, Dios usa cada cicatriz para acercarte más a Él y para convertirte en un canal de esperanza para otros.
Tus heridas pueden transformarse en mensajes de aliento, tus derrotas en testimonios de fe, y tu historia en una inspiración para quienes también luchan en silencio.
Conclusión: Tu victoria está en camino
Si hoy atraviesas un tiempo de dolor, recuerda que no estás solo. Ese proceso no es el final, sino el inicio de una versión más fuerte, más sabia y más cercana a Dios.
La próxima vez que escuches ‘sin dolor no hay ganador’, míralo como un recordatorio de que cada herida lleva consigo la semilla de una gran victoria.
Pregunta para ti
¿Qué dolor de tu vida podrías comenzar a ver hoy como una oportunidad de crecimiento y propósito? RdeP

29 de Agosto - Día del Árbol... 03

29 de Agosto - Día del Abogado... 07

29 de Agosto...

Buenos días... 2026-234

viernes, 28 de agosto de 2026

Día litúrgico: 29 de agosto: El martirio de san Juan Bautista

Texto del Evangelio (Mc 6,17-29): En aquel tiempo, Herodes había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto.
Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?». Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy asistimos al lamentable y glorioso final de san Juan Bautista. Lamentable por Herodes y su camarilla; glorioso por el testimonio valiente de Juan. Sorprende hasta qué punto puede llegar el morbo cuando uno vive en falso. Una fiesta, un bailoteo… «¿Qué voy a pedir?», preguntó la hija de Herodías. Y la desgraciada madre respondió: «La cabeza de Juan». Realmente, ¡de muy mal gusto!
—Si uno desea la cabeza de alguien es porque ha perdido la cabeza. ¿No sería mejor hacer caso al Bautista?

Caminos - Diapositiva 11...