Texto
del Evangelio (Mc 12,35-37): En
aquel tiempo, Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo:
«¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo,
movido por el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra
hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’. El mismo David le llama
Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?». La muchedumbre le oía con agrado.
Comentario del Evangelio
Hoy Jesús está recordando unas palabras proféticas que
había pronunciado el Rey David 1.000 años antes. La escena es muy solemne:
Jesucristo se aplica a sí mismo el título de ‘Hijo de David’. Los judíos sabían
que el Salvador sería un descendiente de David. Pero en Jesús hay mucho más: Él
es, sobre todo, el Hijo de Dios, el que está eternamente con el Padre.
—Es cierto que san José y la Virgen María descendían
de David. Pero María es ‘la Virgen’ porque quien engendró a Jesús en sus
entrañas fue el Espíritu Santo. Y, porque viene del Padre, Jesús es el
‘verdadero David’ que puede guiarnos al cielo. ¡Así son los caminos de Dios!
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