Este
fenómeno climático que se presenta en el Océano Pacífico hasta octubre trae
consigo desastres y altas temperaturas que afectan las vías respiratorias.
La
Organización Panamericana de la Salud (OPS) mantiene un alerta sanitario en
Centroamérica. El organismo dijo que este año, el fenómeno de El Niño será
mucho más severo, especialmente por el aumento de las temperaturas en el Océano
Pacífico lo que hará que sea más que nunca un catalizador de enfermedades
respiratorias en la Región.
Este
fenómeno suele deteriorar la calidad del aire y alterar los patrones climáticos
locales.
Y
tus pulmones pueden sufrir las consecuencias a corto, mediano y largo plazo.
Los
expertos dicen que aumenta el riesgo de:
Humo por incendios forestales. El Niño produce sequías extremas y olas de calor
prolongadas en países como El Salvador, Guatemala y Panamá. Esto eleva
exponencialmente los incendios forestales y las quemas agrícolas, liberando material
particulado fino que daña los pulmones.
Polvo y partículas en
suspensión. Las condiciones áridas y
la desecación de los suelos en zonas vulnerables como el Corredor Seco
centroamericano generan grandes nubes de polvo ambientales. El viento arrastra
estas partículas, irritando las vías respiratorias.
Exacerbación de afecciones
crónicas. Especialistas de la
región alertan sobre la ‘tormenta perfecta’ para afecciones
pulmonares que se produce por la combinación de calor extremo y aire
contaminado.
A
un fenómeno más intenso este año se suma que los epidemiólogos han detectado
una circulación masiva de gérmenes. En lenguaje común esto quiere decir que
circulan muchos virus a la vez.
Estos
gérmenes son como batallones de un gran ejército invisible que puede atacar tu
sistema inmune desde distintos frentes. Y los más afectados suelen ser los más
vulnerables: personas mayores o con afecciones preexistentes como asma, y niños
pequeños.
Entre
los virus más comunes están:
·
Resfrío común. Provocado por varios
virus, causa congestión nasal, tos leve y estornudos. Dura pocos días.
·
Influenza o gripe. Más
grave que el resfrío, presenta fiebre alta, dolores musculares y cansancio
extremo.
·
Virus Respiratorio Sincitial (VRS). Causa
común de bronquiolitis y neumonía, especialmente peligroso en bebés y niños
pequeños.
·
Neumonía. Infección grave en los
pulmones que genera dificultad para respirar, fiebre alta y tos con secreción
Qué
hacer para protegerse
Las
autoridades sanitarias coinciden en:
·
Priorizar la vacunación contra la influenza y COVID‑19
en grupos de riesgo, incluidos adultos mayores, niños pequeños, mujeres
embarazadas, personas con enfermedades crónicas y trabajadores de salud.
·
Implementar estrategias de prevención del VRS,
incluyendo el uso de vacunas maternas y anticuerpos monoclonales de acción
prolongada en recién nacidos y lactantes, según las recomendaciones de la
OPS/OMS.
·
Reforzar la comunicación de riesgo, promoviendo
prácticas preventivas clave.
La
OPS recuerda a la población una lista que convendría tener pegada en la puerta
del refrigerador: vacunarse contra la gripe, lavarse las manos frecuentemente,
cubrirse la boca al toser o estornudar, y usar mascarilla en lugares cerrados
si se presentan síntomas.
También,
quedarse en casa si se desarrolla fiebre o síntomas respiratorios para evitar
contagiar a otros y buscar atención médica temprana ante síntomas graves.
Todas
son medidas simples y efectivas para protegerse a uno mismo y a los seres
queridos, especialmente a niños pequeños y adultos mayores.
Para
mitigar la saturación de los hospitales públicos durante este tiempo, los
ministerios de Salud locales recomiendan también cumplir las siguientes medidas
preventivas:
1.
Ventilación: mantener espacios
comunitarios y educativos bien ventilados para evitar la concentración de
aerosoles virales.
2. No
automedicarse: ir al centro de salud más cercano ante signos de
alarma como dificultad para respirar, sibilancias (silbidos en el pecho) o
fiebre alta persistente. Tomar medicinas que no recetó un doctor puede complicar
el cuadro viral. CdeB
No hay comentarios.:
Publicar un comentario