Al
inicio de la cuaresma la palabra nos cuestionó sobre lo esencial, elegir entre
la vida o la muerte, entre maldición o bendición. La propuesta es fundamental,
se te propone ser libre frente a lo esencial. Libertad para ser en armonía con
la vida o libertad para estar en desarmonía con la vida. Se trata de la
libertad en el actuar, para ir alcanzando el ser. Llamados a ser definitivamente
en el que ES. El hombre puede ir siendo libre desde su propia forma subjetiva
de pensarse, teniendo en cuenta su propio ideal de ser hombre al margen del
modelo dictado por Dios y de la misma naturaleza humana. El hombre se
trasciende a sí mismo, la trascendencia del hombre está por encima de toda
forma particular de pensarse.
Cristo
es quien propone al hombre la perfecta libertad, que consiste en la opción por
la trascendencia que el hombre mismo lleva en lo escondido de su ser de forma
explícita o implícita. La trascendencia divina se traduce por la bondad, la
belleza, la verdad, en una palabra, el Amor. Todo hombre es sensible al amor, a
la hermosura, a la verdad y bondad. La propuesta de Cristo es no solo objeto de
enseñanza, sino es acción y acción por excelencia es dar la vida por ser
testigo de la Belleza de Dios, de la Bondad y Verdad divina. La muerte de
Cristo es la expresión definitiva de la libertad, en la que todo hombre se
encuentra y hacia la cual todo hombre hace camino. En la libertad de Cristo
estamos incluidos y llamados a ser libres como El. RAS
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