Hoy el templo parece suspendido. Ni
duelo completo. Ni fiesta todavía. Solo espera. Las veladoras arden más quietas
que otros días. La gente habla en voz baja.
El Evangelio guarda silencio. Y en
ese silencio aprendemos algo difícil: la esperanza
también sabe esperar.
Cierre
Incluso cuando todo parece terminado… Dios sigue obrando en silencio.
Señor, en el
silencio y la espera, cuando todo parece oscuro e incierto, sostén mi
esperanza. Enséñame a confiar aunque no vea aún la luz. Amén. RM
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