El ruido rosa, que se ha
puesto de moda para inducir el sueño, puede ser contraproducente para un buen
descanso, según un nuevo estudio. Se trata de un tipo de sonido de banda ancha
(continuo, que se extiende a lo largo de un amplio rango de frecuencias), que
se percibe como uniforme y estático, y que cada vez más personas utilizan con
el objetivo de dormir mejor. Algunos ejemplos serían el sonido de una lluvia
moderada, una cascada o las olas del mar.
La investigación, publicada
este lunes en la revista ‘Sleep’, señala que el ruido rosa puede reducir la
fase REM reparadora del sueño e interferir en la recuperación que genera
dormir. El mismo estudio, realizado por la Facultad de Medicina Perelman de la
Universidad de Pensilvania (EE.UU), ha descubierto también que los tapones para
los oídos son significativamente más eficaces para proteger el descanso del
ruido del tráfico.
Estos resultados cuestionan el
uso generalizado de dispositivos de sonido ambiental y aplicaciones
comercializadas como ayuda para dormir. El ruido de banda ancha también incluye
el conocido ruido blanco y otros como el marrón y el azul. Los diferentes
colores de ruido se diferencian en su contenido energético a lo largo del
espectro audible, lo que determina si suenan agudos o graves. Los sonidos de la
naturaleza, como los del océano o la lluvia, también son sonidos de banda
ancha, al igual que muchos electrodomésticos, como los aires acondicionados y
los ventiladores.
“El sueño RE es importante para
la consolidación de la memoria, la regulación emocional y el desarrollo del
cerebro, por lo que nuestros hallazgos sugieren que reproducir ruido rosa y
otros tipos de ruido de banda ancha durante el sueño podría ser perjudicial,
especialmente para los niños cuyos cerebros aún se están desarrollando y que
pasan mucho más tiempo en el sueño REM que los adulto”, advirtió el Dr. Mathias
Basner, profesor de Sueño y Cronobiología en Psiquiatría y autor principal del
estudio.
Para llegar a estas
conclusiones, los investigadores observaron a 25 adultos sanos, de entre 21 y
41 años, durante periodos de 8 horas de sueño a lo largo de 7 noches
consecutivas, en un laboratorio. Los participantes no reportaron ningún
trastorno del sueño previo y aseguraron no haber usado ruido previamente para
dormir. Durmieron expuestos a diferentes sonidos de fondo, incluyendo ruido de
aviones, ruido rosa, ruido de aviones con ruido rosa y ruido de aviones con
tapones para los oídos. Cada mañana, completaron pruebas y encuestas para medir
la calidad del sueño, el estado de alerta y otros efectos sobre la salud.
Cuando dormimos, pasamos por
varios ciclos de sueño. El profundo es importante para la recuperación física,
la consolidación de la memoria y la eliminación de toxinas del cerebro. El
sueño REM, también llamado sueño onírico, es importante para la regulación
emocional, las habilidades motoras y el desarrollo cerebral. De esta manera,
ambos ciclos se complementan y juntos garantizan que nos despertemos renovados
por la mañana y listos para afrontar el día.
La exposición al ruido de
aviones, en comparación con el silencio, se asoció con aproximadamente 23
minutos menos por noche en ‘N3’, la fase más profunda del sueño. Los tapones
para los oídos evitaron en gran medida esta disminución del descanso profundo.
El ruido rosa, solo, a 50 decibelios (a menudo comparado con el sonido de una
lluvia moderada) se vinculó con una disminución de casi 19 minutos en el sueño
REM.
Si se combinaba el ruido rosa
con el ruido de los aviones, tanto el sueño profundo como el sueño REM eran
significativamente más cortos en comparación con las noches de control sin
ruido, y el tiempo que se pasaba despierto también era 15 minutos más largo, lo
que no se había observado en las noches solo con ruido de los aviones o solo
con ruido rosa.
Los participantes también
reportaron que su sueño era más liviano, se despertaban con más frecuencia y su
calidad general del sueño era peor cuando estaban expuestos al ruido de los
aviones o al ruido rosa, en comparación con las noches sin ruido, a menos que
usaran tapones para los oídos.
Los resultados, afirman los
investigadores, sugieren no sólo que los tapones para los oídos, que son
utilizados por hasta un 16% de los estadounidenses para dormir, son
probablemente eficaces, sino también que los efectos generales sobre la salud
del ruido rosa y otros tipos de «ayudas para dormir» de ruido de banda ancha
necesitan ser estudiados más a fondo.
Uso en bebés y niños
Millones de personas se ponen
ruido de banda ancha cada noche para dormir. El ruido blanco y los podcasts
ambientales registraron 3 millones de horas diarias en Spotify, y los 5 vídeos
más vistos en YouTube con las palabras «ruido blanco» han sido vistos más de
700 millones de veces. Aun así, la investigación sobre los efectos del ruido de
banda ancha en el sueño sigue siendo escasa e inconclusa, según una revisión
reciente del Dr. Basner y su equipo.
La interrupción del sueño REM
es una característica común de trastornos como la depresión, la ansiedad y la
enfermedad de Parkinson. El Dr. Basner observó que los niños pequeños, en
comparación con los adultos, pasan mucho más tiempo en sueño REM y, por lo
tanto, pueden ser particularmente vulnerables a los efectos nocivos del ruido
rosa. Sin embargo, cada vez es más común que los padres coloquen aparatos de
sonido junto a la cama de sus recién nacidos o niños pequeños, con la buena
intención de ayudarlos a conciliar el sueño y permanecer dormidos.
“En general, nuestros
resultados advierten contra el uso de ruido de banda ancha, especialmente para
recién nacidos y niños pequeños, e indican que necesitamos más investigaciones
en poblaciones vulnerables, sobre el uso a largo plazo, sobre los diferentes
colores del ruido de banda ancha y sobre los niveles seguros de ruido de banda
ancha en relación con el sueño”, señaló el Dr. Basner. BP
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