Con el objetivo de generar
conciencia sobre enfermedades que afectan silenciosamente la calidad de vida,
especialistas hacen un llamado a reconocer, diagnosticar y tratar oportunamente
las alergias. Estas condiciones, que muchas veces se confunden con resfriados,
infecciones o simplemente se normalizan, pueden afectar a personas de cualquier
edad y tener un impacto significativo en su bienestar físico, emocional y
social.
Las alergias se originan por
una reacción exagerada del sistema inmunológico ante sustancias que en
condiciones normales no deberían representar una amenaza, como el polvo, el
polen, ciertos alimentos o pelos de animales. Aunque muchas veces los síntomas
-como estornudos, congestión, picazón en ojos o garganta y tos persistente-
pasan desapercibidos o se atribuyen a ‘cambios de clima’, lo cierto es que
detrás puede haber una respuesta inmunológica mal dirigida que necesita
atención médica.
“Cuando el sistema de defensa
se confunde, reacciona de forma intensa ante algo que no es peligroso y genera
inflamación. Ese error, si no se atiende, se va fortaleciendo y volviéndose más
molesto. Por eso es fundamental diagnosticar a tiempo”, explica Hélida Silva,
directora de Medical Affairs para América Latina en Siemens Healthineers.
La rinitis alérgica, el asma,
la dermatitis atópica y otras manifestaciones alérgicas son motivo frecuente de
consulta médica, especialmente en niños, y tienen un fuerte componente hereditario.
Además, factores como la contaminación ambiental, el cambio climático y los
estilos de vida urbanos pueden incrementar la sensibilidad a los alérgenos y
empeorar los síntomas en quienes ya presentan predisposición.
Más allá de la incomodidad
física, la falta de diagnóstico puede derivar en complicaciones como crisis
asmáticas, alteraciones en el sueño, dificultades de concentración e incluso
bajo rendimiento escolar o laboral.
Afortunadamente, los avances
en tecnología médica han permitido el desarrollo de pruebas serológicas de
tercera generación, que identifican con alta precisión los alérgenos
responsables de la enfermedad mediante una simple muestra de sangre, sin
necesidad de suspender medicamentos. Estas pruebas miden los niveles de
Inmunoglobulina E (IgE) específica, un anticuerpo relacionado con las
reacciones alérgicas, y ofrecen resultados confiables que permiten orientar
tratamientos personalizados.
“Poder realizar una prueba sin
interrumpir la medicación del paciente mejora su seguridad, y también optimiza
el momento del diagnóstico. Esto es especialmente relevante en pacientes
pediátricos o en quienes presentan síntomas persistentes y no habían sido
atendidos por miedo o desinformación”, agrega Silva.
El mensaje de los
especialistas es claro: no subestimar los síntomas y acudir a profesionales
capacitados que puedan realizar un diagnóstico preciso. La alergia no es una
molestia pasajera; es una condición médica que, si se identifica y se trata
adecuadamente, puede controlarse y permitir que las personas retomen su
bienestar y calidad de vida. BP
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