jueves, 30 de octubre de 2014

Enfrentando la vida

Enfrentando la vida (31-10-14)

Fuimos hechos para conquistar el ambiente, resolver problemas, alcanzar metas y no hallamos real satisfacción o felicidad en la vida sin obstáculos que vencer o metas que alcanzar.
Siempre he enfrentado la vida de frente porque no he tenido otra opción.
Recibí un temprano empujón cuando, a la edad de ocho años, perdí a mi padre. Desde entonces, mi vida ha sido una lucha.
Fui criado por mi madre, una viuda que no tenía ni educación ni recursos financieros, pero sí un gran corazón. Mi madre es una mujer maravillosa. Me beneficié grandemente por el pozo sin fondo de su sabiduría. Mamá inspiró en mí sólidos valores morales y espirituales y la virtud del trabajo duro.
Mi madre es la influencia más duradera y profunda en mi vida. Ella vendió sus propiedades para enviarnos a mí y a mi hermano a la escuela. Sus metas eran sencillas; quería que yo llegase a ser alguien, que llegase a lugares que ella nunca se atrevió a soñar, por lo que, cuando dejé la escuela secundaria le prometí que haría de mi vida un milagro, venciendo toda adversidad. Aquella promesa ha sido mi motivación.
A los 10 años ya había adquirido el deseo de superarme vendiendo agua helada y galletas en las calles de Lagos para mantener a mi madre. Lo mejor que me ocurrió fue crecer, como dicen, “del otro lado de los rieles”, sin el privilegio de padres pudientes. Todo lo que quise tuve que luchar para obtenerlo. En vez de freno, esto fue una genuina ventaja para mí.
Hoy, le agradezco a Dios que aquellos tiempos sean ya historia. Pero hubo tiempos en los que, como dice la canción, “estuve tan abajo que cualquier cosa me parecía arriba”. En ningún punto de mi vida, abajo en el valle o saboreando logros, llegué a pensar que sería fácil. En vez de esperar que la vida nos conceda un camino fácil, entremos en el flujo de la vida y tomémosla como se nos viene, comprendiendo que habrá tiempos difíciles que probarán nuestra alma y buenos que nos animarán.
En la vida necesitamos fe para enfrentar la vida de frente. En vez de levantar la bandera blanca de rendición, proyectar nuestra ira o tomar la ruta de menor resistencia, enfrentemos el desafío de frente con nuestra fe en Dios.
Marcus Garvey dijo una vez: “Algunos de nosotros parecemos aceptar la posición fatalista, la actitud fatalista, que el Creador nos concedió una cierta posición y condición y por lo tanto no hay necesidad de intentar de vivir de otra manera”. Sus palabras introdujeron un ensayo de los escritores Dennis Kimbro y Napoleón Hill, quienes escribieron sobre hombres negros que enfrentaron desafíos en el libro “El Hermano: La Odisea del Hombre Negro en América - Una Antología”.
“En la vida de todos llega un tiempo de desafío -un tiempo cuando todos nuestros recursos son probados. Un tiempo en que la vida parece injusta. Un tiempo cuando nuestra fe, nuestros valores, nuestra paciencia, nuestra compasión y nuestra habilidad de perseverar son estiradas al límite y más allá. Algunos han utilizado tales pruebas como una oportunidad para crecer; otros se han volteado y permitido que estas experiencias destruyan sus esperanzas”.
La vida lanzará tantas cosas en nuestro camino. Son hitos que le dan sentido a nuestra travesía, eventos que no sólo moldean nuestra vida sino la manera en que la percibimos.
Hoy, el muchacho que luchaba en las calles de Lagos y que apresuró el lanzamiento de un álbum al intentar hacerse de un nombre en el mundo del espectáculo, ha llegado a ser un hombre con los pies bien plantados en su sueño, impulsado por la firme determinación de una madre y su fe en Dios. Así que cuando las cosas se pongan difíciles, cuando la situación se vea incierta, no temamos.
Sigamos adelante. Aferrémonos a nuestra fe con la animadora seguridad divina que todo estará bien. Nos vemos pronto en la cima. DO
Recordemos que nuestra vida está en las manos de Dios y él trabaja cada instante y en cada circunstancia que rodea nuestra vida aunque no lo entendamos en el momento.
Cuando José fue llevado a Egipto, Putifar, un oficial egipcio de Faraón, capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá. Y el Señor estaba con José, que llegó a ser un hombre próspero, y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que el Señor estaba con él y que el Señor hacía prosperar en su mano todo lo que él hacía. Así encontró José gracia ante sus ojos y llegó a ser su siervo personal, y lo hizo mayordomo sobre su casa y entregó en su mano todo lo que poseía. Y sucedió que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que poseía, el Señor bendijo la casa del egipcio por causa de José; y la bendición del Señor estaba sobre todo lo que poseía en la casa y en el campo. Génesis 39:1-5

Evangelio del Viernes 31 de Octubre

Día Litúrgico: Viernes XXX (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 14,1-6): Un sábado, Jesús fue a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de Él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?». Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?». Y no pudieron replicar a esto.

Comentario: Rvdo. D. Manuel COCIÑA Abella (Madrid, España)

¿Es lícito curar en sábado, o no?

Hoy fijamos nuestra atención en la punzante pregunta que Jesús hace a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?» (Lc 14,3), y en la significativa anotación que hace san Lucas: «Pero ellos se callaron» (Lc 14,4).
Son muchos los episodios evangélicos en los que el Señor echa en cara a los fariseos su hipocresía. Es notable el empeño de Dios en dejarnos claro hasta qué punto le desagrada ese pecado —la falsa apariencia, el engaño vanidoso—, que se sitúa en las antípodas de aquel elogio de Cristo a Natanael: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño» (Jn 1,47). Dios ama la sencillez de corazón, la ingenuidad de espíritu y, por el contrario, rechaza enérgicamente el enmarañamiento, la mirada turbia, el ánimo doble, la hipocresía.
Lo significativo de la pregunta del Señor y de la respuesta silenciosa de los fariseos es la mala conciencia que éstos, en el fondo, tenían. Delante yacía un enfermo que buscaba ser curado por Jesús. El cumplimiento de la Ley judaica —mera atención a la letra con menosprecio del espíritu— y la fatua presunción de su conducta intachable, les lleva a escandalizarse ante la actitud de Cristo que, llevado por su corazón misericordioso, no se deja atar por el formalismo de una ley, y quiere devolver la salud al que carecía de ella.
Los fariseos se dan cuenta de que su conducta hipócrita no es justificable y, por eso, callan. En este pasaje resplandece una clara lección: la necesidad de entender que la santidad es seguimiento de Cristo —hasta el enamoramiento pleno— y no frío cumplimiento legal de unos preceptos. Los mandamientos son santos porque proceden directamente de la Sabiduría infinita de Dios, pero es posible vivirlos de una manera legalista y vacía, y entonces se da la incongruencia —auténtico sarcasmo— de pretender seguir a Dios para terminar yendo detrás de nosotros mismos.
Dejemos que la encantadora sencillez de la Virgen María se imponga en nuestras vidas.

30 de Octubre - Bienvenida Boiani

Bienvenida Boiani, Beata
Virgen, 30 de Octubre

Martirologio Romano: En Cividale di Friuli, en el territorio de Venecia, Italia, beata Bienvenida Boiani, virgen, hermana de la Penitencia de santo Domingo, que pasó toda su vida entregada a la oración y a la austeridad. († 1292)
Fecha de beatificación: Culto confirmado el 6 de febrero de 1763 por el Papa Clemente XIV

Se ha dicho que la vida de Bienvenida Boiani fue "un poema de alabanza a la Santísima Virgen, un himno de luz, de pureza y de alegría, cantado, más bien que vivido, en honor de Nuestra Señora". Ese himno comenzó con el nacimiento de la beata, en Cividale, población del Friuli, en 1254. Tenía seis hermanas, mayores que ella. Naturalmente, el padre de Bienvenida quería que el séptimo de sus vástagos fuese hombre y se cuenta que, al saber que también había sido mujer, exclamó resignado: "¡Perfectamente; que sea bienvenida!" Por ello se dio ese nombre a la niña. Desde muy pequeña se distinguió por la devoción a María; acostumbraba repetir muchas veces diarias la primera parte del Avemaría, como se usaba entonces, y acompañaba cada invocación con una genuflexión profunda, según lo había visto hacer a los dominicos en la iglesia. A igual que la beata Magdalena Panattieri, a quien se conmemora el 13 de este mes, Bienvenida tuvo la dicha de pertenecer a una familia en la que todos eran tan piadosos como ella y aprobaban sus prácticas de devoción. Cuando la joven comunicó a sus padres que quería consagrar a Dios su virginidad y hacerse terciaria de Santo Domingo, éstos no le pusieron ninguna objeción.
Pero, a diferencia de la beata Magdalena, Bienvenida no tomó parte en la vida pública de su ciudad natal, sino que se dedicó a cultivar más bien el aspecto contemplativo que el activo del espíritu dominicano. Movida de un gran deseo de hacer penitencia, se imponía las más grandes austeridades. En ocasiones se disciplinaba tres veces cada noche. Cuando tenía apenas doce años, se ató alrededor de la cintura "la cuerda de Santo Tomás" tan estrechamente, que se le encajó en la carne. El sufrimiento que ello le producía se hizo intolerable. Parecía que no había manera de evitar una operación quirúrgica para arrancarle la cuerda, pero un día ésta se desprendió milagrosamente por sí sola, mientras la niña hacía oración. Bienvenida comunicó ese milagro a su confesor, Fray Conrado, quien le mandó que mitigase sus penitencias y le prohibió que las hiciese sin consultarle. Durante cinco años, la beata sufrió de varias enfermedades, de suerte que apenas podía salir de su recámara. El demonio aprovechó ese período para tentarla violentamente con la desesperación y otras cosas; pero el peor sufrimiento de Bienvenida era no poder asistir a misa y a las Completas, durante las cuales se cantaba la "Salve Regina", excepto cuando la llevaban en vilo a la iglesia. Dios le devolvió la salud mediante un milagro público el día de la fiesta de la Anunciación, precisamente cuando Bienvenida acababa de prometer que haría una peregrinación al santuario de Santo Domingo si recobraba la salud. Su hermana María y su hermano menor la acompañaron en esa peregrinación.
Dios premió con numerosas gracias, visiones y éxtasis la paciencia con que la joven había soportado la enfermedad y las tentaciones. Se cuenta que, siendo todavía joven, Bienvenida fue un día a la iglesia, poco después de la muerte de su madre. Allí encontró a un niño, a quien dijo: "¿Tú tienes mamá?" El niño respondió que sí. "Yo ya no tengo -replicó Bienvenida-; pero, como tú si tienes, tal vez te ha enseñado a decir el Avemaría". El niño respondió: "Yo la sé de memoria. ¿Y tú?" "Yo también la sé", contestó la joven. "Dímela", le rogó el niño. Bienvenida empezó a recitar el Avemaría en latín. Cuando llegó a la palabra "Jesús", el niño le dijo: "Yo soy Jesús" y desapareció. Aunque la alegría y la confianza fueron las virtudes características de Bienvenida, el demonio no dejó de tratar de inducirla a la desesperación y la infidelidad en su lecho de muerte. La beata triunfó de esas tentaciones y murió apaciblemente el 30 de octubre de 1292. Se ha perdido memoria del sitio en que fue sepultada en Cividale.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Levítico 24

Capítulo 24: Levítico 24

El cuidado de las lámparas
24 1 El Señor dijo a Moisés:
2 Ordena a los israelitas que traigan aceite puro de oliva molida para el candelero, a fin de que se pueda mantener encendida permanentemente una lámpara.
3 Aarón deberá prepararla en la Carpa del Encuentro, fuera del velo que está ante el Arca del Testimonio, para que arda regularmente delante del Señor, durante toda la noche. Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones.
4 Él dispondrá las lámparas delante del Señor, sobre el candelabro de oro puro, para que ardan regularmente.

Los panes de la ofrenda
5 Prepara además doce tortas de harina de la mejor calidad, empleando dos décimas partes de una medida para cada una.
6 Luego las depositarás en la presencia del Señor, en dos hileras de seis, sobre la mesa de oro puro;
7 y sobre cada hilera pondrás incienso puro, como un memorial del pan, como una ofrenda que se quema para el Señor.
8 Esto se dispondrá regularmente todos los sábados delante del Señor: es una obligación permanente para los israelitas.
9 Los panes serán para Aarón y sus hijos, y ellos deberán comerlos en el recinto sagrado, porque se trata de una cosa santísima. Es un derecho que Aarón tendrá siempre sobre las ofrendas que se queman para el Señor.

El castigo de la blasfemia
10 Entre los israelitas apareció un hombre, cuya madre era israelita y su padre egipcio. Al suscitarse una pelea entre este último y un israelita,
11 el hijo de la israelita blasfemó contra el Nombre, pronunciando una maldición. Entonces lo llevaron ante Moisés –su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, y era de la tribu de Dan–.
12 Y el hombre fue puesto bajo custodia, hasta tanto se pudiera tomar una decisión en virtud de un oráculo del Señor.
13 El Señor dijo a Moisés:
14 "Saca al blasfemo fuera del campamento; que todos los que lo oyeron, pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la comunidad lo mate a pedradas.
15 Luego di a los israelitas: ‘Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado.
16 El que pronuncie una blasfemia contra el nombre del Señor será castigado con la muerte: toda la comunidad deberá matarlo a pedradas. Sea extranjero o nativo, si pronuncia una blasfemia contra el Nombre, será castigado con la muerte’".

La ley del talión
17 El que hiera mortalmente a cualquier hombre, será castigado con la muerte.
18 El que hiera mortalmente a un animal, pagará la indemnización correspondiente: vida por vida.
19 Si alguien lesiona a su prójimo, lo mismo que él hizo se le hará a él:
20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado al otro.
21 El que mate un animal pagará una indemnización por él, pero el que mate a un hombre, será castigado con la muerte.
22 No habrá para ustedes más que un derecho, válido tanto para el extranjero como para el nativo. Porque yo soy el señor, su Dios.

La aplicación del castigo
23 Así habló Moisés a los israelitas. Entonces ellos sacaron al blasfemo fuera del campamento y lo mataron a pedradas. De esta manera ejecutaron la orden que el Señor había dado a Moisés.

Nunca es demasiado tarde

Nunca es demasiado tarde (30-10-14)

¡Quién sabe que nos reserva la vida?  Ninguna bola de cristal, adivino o psíquico nos puede dar la respuesta.  Para atravesar este duro camino que llamamos vida, descubrí que necesitamos tener fe en nuestra fortaleza personal y seguir nuestros sueños anhelando que se harán realidad y nunca rendirnos.
Los sueños constituyen la realidad.  A la edad de 17, como muchas otras jóvenes, había sido fascinada por una azafata en un vuelo a Europa; me pareció una diosa.  No podía quitarle los ojos de encima, viéndola caminar por la cabina realizando sus funciones, impecablemente vestida, con las uñas y el cabello arreglados.  Estuve en Europa 3 semanas y todo lo que podía pensar era en el vuelo de regreso para observar a otra azafata en acción.  A los 19, estaba en mi segundo año de universidad sin estar segura en qué me especializaría.  Estaba matriculada en la escuela de artes, no muy entusiasmada.  Todo el tiempo en mi mente tenía el deseo de ser como las azafatas que había observado 2 años antes.
Decidí enviar una aplicación a las aerolíneas.  Dí seguimiento a este meticuloso proceso por 3 años y en ese entonces no había computadoras ni e-mails y todas las formas se llenaban a mano y se enviaban por el lentísimo correo normal.  Para mi sorpresa, recibí cinco solicitudes de entrevista.  En cada entrevista que me hicieron, me aseguré de estar al tanto de la aerolínea, los colores de sus azafatas, sus rutas, etc.
Me aseguré de presentarme a la entrevista vestida en sus colores para verme lo más parecida a los suyos.  Una tras otra, llegaron cartas agradeciéndome la entrevista pero informándome que la vacante había sido llenada.  Año tras año seguí con mi búsqueda hasta que me di cuenta que me faltaba algo y eso impedía mi aceptación.  Esta fue una realidad devastadora.  Dejé de enviar solicitudes y hundí mi más profundo deseo y pasión en lo profundo de mi ser y seguí con lo que la vida me traería al margen de las aerolíneas.
Mis carreras desde la edad de 21 hasta los 50, tuvieron algo en común: funciones relacionados con la atención del cliente.  Ya estuviese en la recepción ó en la gerencia, siempre traté con el público.  Durante este período, a la edad de 31, tuve mis primeros hijos, un par de mellizos idénticos.  Dos años después, tuve a mi tercer hijo.  Un año después me divorcié.
La vida fue dura.  Estaba devastada financieramente, abrumada por las grandes responsabilidades y tres hermosos niños que me permitieron soportarlo todo.  Me recordaba cada mañana mantener mi fe en Dios y en mí misma que podría triunfar en cualquier cosa que iniciases pero la realidad de mi deseo suprimido de volar seguía presente.
Desafortunadamente, mis responsabilidades como madre estaban por sobre lo que quería lograr para mí misma; ellos eran mi vida por lo que seguí adelante.  Los mellizos crecieron, se graduaron de secundaria y se fueron a la universidad.  Cuando mi tercer hijo estaba a punto de graduarse de secundaria en la primavera de 2005, acababa de perder mi empleo con una empresa que no comprendía lo que es ser compasiva con sus clientes.  Para ellos su estilo de negocio era un asunto de blanco y negro.  No pude soportar aquel tipo de ambiente frío por lo que había renunciado en noviembre de 2004.
En enero de 2005 vi un programa en la televisión llamado “Aerolínea” que mostraba las experiencias diarias de los viajeros de Southwest Airlines.  Describían a una aeromoza (ya no azafata), viuda de 50 años que vivía sola ya que sus hijos habían crecido y dejado la casa.  Ella dijo amar trabajar con la gente y que necesitaba salir de la casa; su nombre era “Billy”.  Ella dijo haber visto un anuncio sobre una feria de empleos para aeromozas de Southwest Airline.
Decidió asistir y ver qué pedía el puesto.  Tras pasar por el extenso proceso de aplicación, para su sorpresa, fue empleada y enviada al adiestramiento.  Debido a su exuberancia y entusiasmo por el trabajo, me di cuenta de que tenía mi misma edad y que si ella podía entrar, ¡también podría yo!  Así comenzó todo de nuevo.
Contacté a una aerolínea local para no tener que mudarme.  Le tomó a esta aerolínea 3 meses para tener una feria en mi área pero yo estaba lista.  Esta feria tomó 2 horas y sin importar lo que dijeron sobre la “tortura” que experimentaría haciendo ese trabajo, no me importó.  Sabía desde el momento en que decidí asistir que iba a ser una aeromoza; estaba segura que no fallaría.  Al final del evento se nos dijo que recibiríamos una llamada en 2 días si deseaban vernos para una segunda entrevista; recibí una.
Una semana más tarde estaba de vuelta haciendo la odiosa entrevista de aerolínea pero en esta ocasión no estaba nerviosa.  Sabía que el camino que había recorrido por la vida me había preparado para esta misión.  Una vez nos dijeron que recibiríamos una llamada telefónica en los próximos 2 días si nos escogían para el adiestramiento.  Mi llamada telefónica llegó a la mañana siguiente a las 9 a .m.  Aquello fue para finales de marzo de 2005 y me encontré adiestrándome en Memphis, Tennessee el 9 de abril de 2005.
Soportar un programa de adiestramiento de 3 semanas que incluía una enorme cantidad de estudios (lo que no había hecho en 30 años), evacuaciones, pruebas, y observar a compañeros de clase ser enviados a casa uno por uno mantenían nuestras emociones tan tirantes que me sentía como una banda de caucho a punto de reventar.  Además de todo, vivíamos en un hotel pero el lazo especial creado entre todos los que sobrevivimos a esta tortura todavía perdura.
Mientras me adiestraba, el 26 de abril, cumplí 51 años y el 27 de abril tomé mi examen final en uniforme y lo pasé.  La graduación fue un evento especial y nuestra unión con los adiestradores quedó marcada en nuestro corazón para siempre.  Hacen la graduación algo memorable y especial para cada clase.  Cuando me presentaron con mis alas de vuelo, sentí que el dique de una represa se rompió.
Lo único que podía pensar era cuán duro había trabajado por 30 años para recibir esas alas.  Dios trabaja de maneras misteriosas y nunca debemos cuestionarlo.  Me di cuenta de que los lemas por los que había vivido mi vida entera, “los sueños constituyen la realidad” y “nunca nos rindamos, nunca es demasiado tarde” me habían servido bien.  Todavía soy una aeromoza y he disfrutado cada minuto por los últimos 5 años.  Me doy cuenta que tomé la decisión correcta al dejar el empleo que odiaba con pasión para perseguir una “última” carrera que me llenase y que pudiese decir que verdaderamente amara.
Cuando llegué a mi aeropuerto base, mis tres hijos y mi mama estaban esperándome y cada uno tenía una rosa roja.  Estaban allí para mostrarme sus perdurables  amor y apoyo hacia una mujer (su madre e hija) que tomó el más grande riesgo de su vida para seguir su sueño (a los 50), que creyó en sí misma lo suficiente como para intentarlo, y para verla en uniforme por primera vez… el que había esperado toda una vida para lucir. DRB
¡Wow!  Estoy seguro de que muchos de ustedes disfrutarán la historia de hoy.  Si bien un poco larga, su mensaje es realmente inspirador y habrá de motivarnos a todos a seguir persiguiendo esos elusivos sueños del pasado.  Y es que muchos de nosotros, abandonamos sueños que Dios puso en nuestro corazón tan sólo porque consideramos que las circunstancias estaban contra nuestra y decidimos olvidarlos.  Sin embargo, la autora de la historia de hoy pone de relieve cómo Dios utilizó casi 30 años de experiencias en otros campos para garantizar que su sueño finalmente se cumpliera.
A final de cuentas, como dice ella, “los sueños constituyen la realidad” y “nunca es demasiado tarde”, en especial cuando nos aferramos al Señor.  ¿Qué tal si tomamos la decisión de congregarnos este mismo fin de semana con tantos otros que también necesita una dosis de ánimo y guía celestial y permitimos al Señor resucitar esos sueños que hoy permanecen dormidos y que necesitan tornarse en realidad para la gloria de Dios?  Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.

Evangelio del Jueves 30 de Octubre

Día Litúrgico: Jueves XXX (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 13,31-35): En aquel tiempo, algunos fariseos se acercaron a Jesús y le dijeron: «Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte». Y Él les dijo: «Id a decir a ese zorro: ‘Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén’.
»¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».

Comentario: Rev. D. Àngel Eugeni PÉREZ i Sánchez (Barcelona, España)

¡Jerusalén, Jerusalén! (...) ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos (...) y no habéis querido!

Hoy podemos admirar la firmeza de Jesús en el cumplimiento de la misión que le ha encomendado el Padre del cielo. Él no se va a detener por nada: «Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana» (Lc 13,32). Con esta actitud, el Señor marcó la pauta de conducta que a lo largo de los siglos seguirían los mensajeros del Evangelio ante las persecuciones: no doblegarse ante el poder temporal. San Agustín dice que, en tiempo de persecuciones, los pastores no deben abandonar a los fieles: ni a los que sufrirán el martirio ni a los que sobrevivirán, como el Buen Pastor, que al ver venir al lobo, no abandona el rebaño, sino que lo defiende. Pero visto el fervor con que todos los pastores de la Iglesia se disponían a derramar su sangre, indica que lo mejor será echar a suertes quiénes de los clérigos se entregarán al martirio y quiénes se pondrán a salvo para luego cuidarse de los supervivientes.
En nuestra época, con desgraciada frecuencia, nos llegan noticias de persecuciones religiosas, violencias tribales o revueltas étnicas en países del Tercer Mundo. Las embajadas occidentales aconsejan a sus conciudadanos que abandonen la región y repatríen su personal. Los únicos que permanecen son los misioneros y las organizaciones de voluntarios, porque les parecería una traición abandonar a los “suyos” en momentos difíciles.
«¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa» (Lc 13,34-35). Este lamento del Señor produce en nosotros, los cristianos del siglo XXI, una tristeza especial, debida al sangrante conflicto entre judíos y palestinos. Para nosotros, esa región del Próximo Oriente es la Tierra Santa, la tierra de Jesús y de María. Y el clamor por la paz en todos los países debe ser más intenso y sentido por la paz en Israel y Palestina.

29 de Octubre - Honorato de Vercelli

Honorato de Vercelli, Santo
Obispo, 29 de Octubre

El Obispo Honorato de Vercelli tiene unido su nombre al de su contemporáneo San Ambrosio.
En muchas pinturas se lo representa dando la comunión al moribundo obispo general de Milán, señal de una fuerte unión episcopal.
Vivió a finales del siglo III e inicio del siglo IV, era difícil con la comunidad dividida por cismas y herejías.
En Vercelli luego de la muerte del obispo Limenio, la elección de Honorato como obispo tuvo mucha oposición. San Ambrosio tuvo que usar toda su autoridad para consagrarlo personalmente.
Los hechos demostraron que su confianza estaba bien fundada, como lo recuerda una placa en la Catedral de Vercelli.
Honorato fue un digno discípulo de Eusebio y un predicador incansable de la doctrina católica en contra las influencias arrianas.
Su labor episcopal duró aproximadamente dos décadas.

martes, 28 de octubre de 2014

Levítico 23

Capítulo 23: Levítico 23

El calendario de las fiestas litúrgicas: el Sábado
23 1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: Estas son mis fiestas, las fiestas del Señor en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas:
3 Durante seis días se trabajará, pero el séptimo será un día de reposo, de asamblea litúrgica, en el que ustedes no harán ningún trabajo. Será un sábado consagrado al Señor, cualquiera sea el lugar donde habiten.

La Pascua y los Ácimos
4 Las fiestas del Señor, las asambleas litúrgicas que ustedes convocarán a su debido tiempo, son las siguientes:
5 En el primer mes, el día catorce, al ponerse el sol, se celebrará la Pascua del Señor,
6 y el quince de ese mismo mes tendrá lugar la fiesta de los Ácimos en honor del Señor. Durante siete días comerán panes sin levadura.
7 El primer día tendrán una asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo servil.
8 Durante siete días ofrecerán una ofrenda que se quema para el Señor. El séptimo día habrá una asamblea litúrgica y ustedes no harán ningún trabajo servil.

La ofrenda de la primera gavilla
9 El Señor dijo a Moisés:
10 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy y cuando recojan la cosecha, entregarán al sacerdote la primera gavilla.
11 El día siguiente al sábado, él la ofrecerá al Señor con el gesto de presentación, para que les sea aceptada;
12 y ese mismo día ustedes sacrificarán como holocausto al Señor un cordero de un año y sin defecto.
13 Juntamente con él, presentarán –como ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor– una oblación consistente en dos décimas de harina de la mejor calidad mezclada con aceite; y añadirán como libación un litro y medio de vino.
14 Antes de ese día, o sea, antes de entregar la ofrenda de su Dios, no comerán pan, grano tostado ni espigas tiernas. Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten.

La Fiesta de las Semanas
15 También contarán siete semanas, a partir del día en que entreguen la gavilla ofrecida con el gesto de presentación, o sea a partir del día siguiente al sábado. Las semanas deberán ser completas.
16 Por eso tendrán que contar hasta el día siguiente al séptimo sábado: cincuenta días en total. Entonces ofrecerán al Señor una ofrenda de grano nuevo.
17 Ustedes traerán desde sus casas dos panes, para que sean ofrecidos con el gesto de presentación. Cada pan deberá estar preparado con dos décimas de harina de la mejor calidad y cocido después de fermentar, son las primicias para el Señor.
18 Junto con el pan, ofrecerán en holocausto al Señor siete corderos de un año y sin defecto, un novillo y dos carneros, con sus correspondientes oblaciones y libaciones, como ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.
19 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, y dos corderos de un año como sacrificio de comunión.
20 El sacerdote los ofrecerá al Señor con el gesto de presentación, junto con el pan de las primicias y dos corderos. Todo esto es una cosa consagrada al Señor y pertenecerá al sacerdote.
21 Ese mismo día harán una convocatoria, ustedes tendrán una asamblea litúrgica y no se podrá realizar ningún trabajo servil. Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten.
22 En el momento de recoger la cosecha de tu tierra, no segarás todo el campo hasta sus bordes, ni volverás a buscar las espigas caídas: las dejarás para el pobre y el extranjero. Yo soy el Señor, tu Dios.

El primer día del séptimo mes
23 El Señor dijo a Moisés:
24 Habla en estos términos a los israelitas: El primer día del séptimo mes será para ustedes un día de descanso, una conmemoración anunciada con toque de trompetas, y habrá una asamblea litúrgica.
25 No harán ningún trabajo servil y presentarán una ofrenda que se quema en homenaje al Señor.

El Día de la Expiación
26 El Señor dijo a Moisés:
27 Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el día de la Expiación. Habrá una asamblea litúrgica, observarán el ayuno y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor.
28 En el transcurso de todo ese día no harán ningún trabajo, porque es el día de la Expiación, en que se practicará el rito de expiación en favor de ustedes, delante del Señor, su Dios.
29 El que no observe el ayuno a lo largo de ese día, será excluido de su pueblo.
30 Y yo haré desaparecer de su pueblo al que realice cualquier clase de trabajo.
31 Ustedes no harán ningún trabajo. Es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten.
32 Este será para ustedes un día de descanso, en el que observarán el ayuno. El noveno día del mes por la tarde, desde esa tarde hasta la siguiente, observarán este descanso.

La Fiesta de las Chozas
33 El Señor dijo a Moisés:
34 Habla en estos términos a los israelitas: Además, el día quince de este séptimo mes se celebrará la fiesta de las Chozas en honor del Señor, durante siete días.
35 El primer día habrá una asamblea litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo servil.
36 Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo.

Conclusión
37 Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor –holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día–
38 además de los sábados del Señor, y de los dones, las ofrendas votivas y las ofrendas voluntarias que ustedes ofrezcan al Señor.

Apéndice sobre la Fiesta de las Chozas
39 El día quince del séptimo mes, cuando hayan cosechado los productos de la tierra, celebrarán la Fiesta del Señor durante siete días. El primero y el octavo día serán de descanso.
40 El primer día ustedes tomarán frutos de los mejores árboles, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del río, y se alegrarán en la presencia del Señor, su Dios, durante siete días.
41 Así celebrarán la Fiesta del Señor durante siete días cada año, en el séptimo mes. Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones.
42 Durante siete días vivirán en chozas. Así tendrán que hacerlo todos los nativos de Israel,
43 para que las generaciones futuras sepan que yo hice vivir en chozas a los israelitas, cuando los hice salir del país de Egipto. Yo soy el Señor, su Dios.
44 De esta manera, Moisés declaró a los israelitas cuáles eran las fiestas del Señor.