viernes, 17 de julio de 2026

La ciudad despierta…

La ciudad despierta cada mañana con el mismo movimiento. Los semáforos cambian de color, el transporte se llena y las cafeterías abren sus puertas mientras miles de personas comienzan un nuevo día. Desde fuera parece la misma rutina de siempre.

Pero basta mirar con un poco más de atención para descubrir otra ciudad. La de quienes cargan una preocupación que nadie conoce; la de quien espera un diagnóstico, busca trabajo, enfrenta una pérdida o simplemente intenta reunir fuerzas para seguir adelante.

Es ahí donde Cristo camina

No suele hacerse presente en medio del ruido. Lo encontramos en la serenidad de quien escucha, en la mano que sostiene, en una palabra que anima o en un gesto de misericordia que devuelve la esperanza.

La ciudad no cambia porque desaparezcan sus problemas. Cambia cuando alguien decide mirar al otro con los ojos de Cristo.

Porque el Reino de Dios suele comenzar en lo pequeño. RM

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