Cuando
el cansancio o la desmotivación te frenan, estas estrategias simples pueden
ayudarte a seguir sin depender solo de la fuerza de voluntad.
Adoptar
hábitos saludables es difícil. Pero sostenerlos en el tiempo, lo es aún más.
La
mayoría de los adultos que intentan mejorar su dieta o nivel de actividad
física regresan a sus antiguos hábitos en los primeros seis meses.
Por eso, más allá de saber qué hacer (comer mejor, moverse más, reducir el
estrés), es fundamental aprender cómo mantener esos cambios en el tiempo. Estas
estrategias pueden ayudarte:
Elige
objetivos que te importen de verdad
Los
cambios sostenibles se logran cuando están en sintonía no solo con tus
necesidades, sino también con tus valores.
Por
ejemplo, no basta con saber que ‘deberías’ caminar más: si lo conectas con algo
significativo vas a tener más razones para continuar. Esto puede ser:
·
Hacer deportes con tus amigos
·
Jugar con tus hijo o nietos
·
Manejar una enfermedad (como
la diabetes) con mayor facilidad o sin medicación
·
Sentirte con más energía en el
día a día
Ten
en cuenta que la motivación basada en valores es más estable que la que se
sostiene solo por la culpa o el miedo.
Hazlo
fácil, no impresionante
Uno
de los errores más comunes es intentar hacer demasiado, demasiado pronto. James
Clear, autor de Hábitos atómicos, asegura que los cambios más
duraderos comienzan con acciones pequeñas: hacer una sola sentadilla,
incorporar una fruta o verdura al día en tu dieta, salir cinco minutos a
caminar.
Esta
versión mínima pero viable del hábito reduce la resistencia mental y facilita
que lo repitas. Y al repetirlo, tu cerebro empieza a registrarlo como parte de
tu rutina.
Planifica
para el error
Fallar
no significa fracasar. Aunque esta es una frase bastante trillada, es
importante tenerla en cuenta y comprender que el pensamiento de ‘todo o nada’
es uno de los principales enemigos de los cambios de hábitos sostenidos.
Tener
un plan de contingencia, como reemplazar una caminata larga por una breve si
llueve o estás cansado o preparar una ensalada rápida en lugar de cocinar algo
elaborado cuando estás sin tiempo, ayuda a mantener el hábito incluso durante
momentos difíciles.
Además,
según estudios sobre regulación emocional, practicar la autocompasión
(es decir, tratarse con amabilidad y comprensión cuando uno falla) favorece la
autorregulación y ayuda a retomar los hábitos sin caer en el autocastigo.
Celebra
cada paso
Reconocer
los avances, aunque sean pequeños, fortalece la motivación. La psiquiatra
Marian Rojas Estapé señala que, para mantener un hábito en el tiempo, es
fundamental vincularlo con una emoción positiva. Esto se debe a que cuando
repites una acción que te hace sentir bien, el cerebro libera dopamina y
serotonina, sustancias que refuerzan el deseo de repetirla.
Por
ejemplo, si después de una caminata te tomas unos minutos para registrar cómo
mejora tu estado de ánimo, estás entrenando a tu cerebro para que asocie ese
esfuerzo con una recompensa emocional.
Muchas
veces, el camino hacia una vida más saludable requiere de cambios necesarios
pero difíciles. Este camino no es lineal, pero con pequeñas acciones
estratégicas puedes lograr que esos cambios se conviertan en parte de tu
rutina. CdeB
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