‘Lo
que no desaparece’
Cristo resucita. Pero no borra sus heridas. Siguen ahí. En las manos. En el costado. No como señal de derrota. Sino como memoria. Eso me desconcierta.
Pensé que la Resurrección significaba empezar de
cero. Borrar lo que dolió. Dejar atrás lo que pesa. Pero no.
Cristo no elimina la historia. La transforma. Entonces miro mis propias heridas. Las que cargo
en silencio. Las que todavía duelen cuando alguien las toca sin querer. Y por primera vez no las veo solo como carga.
Tal vez también pueden ser lugar de encuentro.
Cierre
Lo que dolió no siempre desaparece… pero en Cristo puede cambiar de
sentido.
RM
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