Con las bajas temperaturas en
Argentina, las consultas por enfermedades respiratorias vuelven a ocupar un
lugar central. Sin embargo, este invierno hay una situación que se repite con
frecuencia: personas que ya superaron una gripe o un resfrío, retomaron sus
actividades habituales y, aun así, continúan tosiendo durante varias semanas.
Lejos de ser un hecho aislado,
se trata de un cuadro conocido como tos postviral, una condición que, en la
mayoría de los casos, no representa una complicación grave, pero que genera
preocupación e incluso lleva a muchas personas a automedicarse.
“La tos postviral aparece
porque, una vez que el virus desaparece, las vías respiratorias permanecen
inflamadas e hipersensibles durante un tiempo. Esto hace que estímulos
cotidianos, como el aire frío, el ejercicio físico o incluso hablar durante
varios minutos, desencadenen episodios de tos. Es una respuesta del organismo
que suele resolverse de forma progresiva”, explicó el Dr. Francisco Albornoz,
médico clínico.
Aunque muchas personas esperan
que la tos desaparezca al mismo tiempo que la fiebre o el malestar general, los
especialistas señalan que puede persistir entre tres y ocho semanas después de
una infección viral. Durante ese período, el organismo continúa recuperándose y
las vías respiratorias necesitan tiempo para volver a su funcionamiento
habitual. En estos casos, el uso de antibióticos no solo suele ser innecesario,
sino que también puede contribuir al desarrollo de resistencia bacteriana
cuando no existe una infección causada por bacterias.
“Uno de los errores más
frecuentes es pensar que, si la tos continúa, el tratamiento debe ser más
fuerte o que es necesario tomar antibióticos por cuenta propia. La realidad es
que, en la mayoría de los casos, el manejo consiste en aliviar los síntomas,
mantener una buena hidratación, evitar el humo del cigarrillo, ventilar los
ambientes y respetar las indicaciones del profesional de la salud”.
No obstante, existen
situaciones en las que la tos deja de ser esperable y requiere una evaluación
médica. Consultar a tiempo es fundamental si aparece dificultad para respirar,
fiebre que persiste o reaparece después de haber desaparecido, dolor en el
pecho, expectoración con sangre, pérdida de peso sin causa aparente o si la tos
continúa sin mostrar mejoría luego de ocho semanas.
También es importante prestar
especial atención en adultos mayores, niños pequeños, embarazadas y personas
con enfermedades respiratorias o cardiovasculares preexistentes.
Además de evitar la
automedicación, los especialistas recomiendan mantener medidas de prevención
que siguen siendo efectivas durante todo el invierno: completar los esquemas de
vacunación indicados para cada grupo de riesgo, lavarse las manos con
frecuencia, ventilar los ambientes incluso en los días más fríos y cubrirse con
el pliegue del codo al toser o estornudar.
“La mayoría de las personas
evolucionará favorablemente sin complicaciones, pero conocer cuáles son los
síntomas normales y cuáles deben motivar una consulta permite actuar a tiempo y
evitar problemas mayores. Ante cualquier duda, siempre es preferible consultar
con un profesional que automedicarse”.
Vacunas para prevenir
enfermedades respiratorias:
·
Antigripal: protegen contra el virus de la Influenza, se aplica de forma
anual.
·
Antineumococo: protege contra la neumonía y/o Covid 19, completar
esquema.
·
El virus sincitial respiratorio (VSR): en embarazadas, bebes y adultos
mayores. BP
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