Una de
cada 43 mujeres fallece a causa del cáncer de mama: en Latinoamérica y el
Caribe ocurrieron 59.876 muertes en 2022. No debería ser así, dado que este
tipo de cáncer puede ser detectado pronto y puede ser tratado efectivamente.
Cada
año en nuestra región hay 220.000 nuevos diagnósticos, y para 2045, se estima
un incremento de más de un 50% en nuevos casos de cáncer de mama.
Para
que esta última estadística no se convierta en realidad, y revertir la
tendencia de mortalidad por este cáncer, hay acciones muy concretas y posibles
que PALIG se ha comprometido a impulsar mediante su campaña Mas Salud Más Vida. Entre
ellas:
·
Educación para promover la
detección precoz; la persona debe aprender a reconocer los primeros síntomas y
señales de este cáncer, y si hay algo sospechoso, pedir de inmediato una cita
con el médico de cabecera.
·
Tener un diagnóstico a tiempo,
esto significa una evaluación clínica, imágenes y biopsia en menos de 60 días
desde esa primera cita.
·
Y lograr un 80% de
tratamientos completos en etapa precoz.
Para
alcanzar la meta de diagnosticar más del 60% de los casos de cáncer
de mama en estadios I y II, y no en etapas más avanzadas, es
esencial la educación del paciente.
Según
la Sociedad Americana de Cáncer, las tasas de supervivencia del cáncer de
seno dependiendo del estadío en que se detecte son:
Localizado, invasivo, es decir en estadio 1 o 2, sin incluir
carcinoma ductal in situ (no hay signos de que el cáncer se haya diseminado más
allá de seno): más del 99%.
Regional, el cáncer se ha propagado fuera del seno hacia
estructuras cercanas o ganglios linfáticos: 87%.
Distante, el cáncer se ha propagado a partes distantes del
cuerpo, como los pulmones, el hígado o los huesos: 32%.
La
entidad define una tasa de supervivencia relativa comparando a las mujeres con
el mismo tipo y estadio de cáncer de mama con las mujeres de la población
general. Por ejemplo, si la tasa de supervivencia relativa a 5 años para un
estadio específico de cáncer de mama es del 90%, significa que las mujeres con
ese cáncer tienen, en promedio, un 90% más de probabilidades de vivir al menos
5 años después del diagnóstico que las mujeres que no lo tienen.
Además
de la crítica educación individual, expertos coinciden en que la mamografía es
una poderosa herramienta para detectar la presencia de cáncer en
etapa temprana. Aunque no es perfecta, permite detectar el cáncer antes de que
produzca signos o síntomas de advertencia, cuando las posibilidades de
supervivencia a largo plazo son mayores. Las mamografías de detección
periódicas pueden ayudar a reducir el número de muertes por cáncer de mama
entre mujeres de 40 a 74 años. Esta evidencia sobre el beneficio de la mamografía
es aún más sólida para las mujeres de 50 a 69 años.
Como
profesional de la salud, usted tiene un papel protagónico en la lucha contra el
cáncer de mama. Su voz es la más confiable para sus pacientes, y su
recomendación puede ser la diferencia entre un diagnóstico temprano y uno
tardío. Le solicitamos su apoyo activo en esta campaña: informe a sus pacientes
sobre la importancia de la mamografía de detección, especialmente a mujeres a
partir de los 45 años. Dedique unos minutos durante las consultas para explicar
los beneficios de los controles periódicos, resuelva sus dudas y miedos, y
facilite el acceso a estos estudios. Su compromiso con la prevención no solo
puede salvar vidas, sino también reducir significativamente el impacto
emocional y económico que representa un diagnóstico en etapas avanzadas.
Juntos
podemos cambiar las estadísticas y convertir la detección temprana en una
realidad para más mujeres en nuestra región. CdeB
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