miércoles, 7 de octubre de 2026

Seguir con fuerzas renovadas…

En la ciudad, muchos se agotan: el trabajo que no alcanza, las cuentas que presionan, la rutina que desgasta.

Pero en medio del cansancio, se escucha una promesa: “Donde otros se cansan, yo sigo, porque Dios me renueva”.

No es fuerza propia, es gracia. No es voluntad terca, es amor que sostiene. Cada paso que das con fe es acompañado, incluso cuando sientes que ya no puedes más.

“Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” (Is 40,31) RM

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