Compartir, ayudar y motivar son las prioridades de este blog, tratando de iluminar el camino de nuestros semejantes con nuestra pequeña luz interior, basados en tres pilares fundamentales: "Respeto, Humildad y Honestidad"
sábado, 4 de octubre de 2014
04 de Octubre - Aurea de París
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Santoral
Ubicación: La Pampa, Argentina
La Pampa, Argentina
viernes, 3 de octubre de 2014
Éxodo 39
Capítulo 39: Éxodo 39
Las vestiduras del Sumo Sacerdote
39 1 También hicieron las vestiduras litúrgicas para el culto del Santuario y las vestiduras sagradas de Aarón, como el Señor lo había ordenado a Moisés. Para ello emplearon púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino.
El efod
2 El efod lo hicieron de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.
3 Prepararon láminas de oro trabajado a martillo, que luego cortaron en forma de hebras, para entretejerlas artísticamente con la púrpura violeta y escarlata, con el carmesí y con el lino fino reforzado.
4 Después aplicaron al efod dos hombreras, y este quedó unido por sus dos extremos.
5 El cinturón para ajustarlo formaba una sola pieza con él y estaba hecho de la misma manera: era de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
6 También trabajaron las piedras de lapislázuli, que fueron engarzadas en oro y grabadas con los nombres de los hijos de Israel, como se graban los sellos.
7 Finalmente colocaron las piedras en las hombreras del efod, para que fueran un memorial en favor de los israelitas, delante del Señor, como él se lo había ordenado a Moisés.
El pectoral
8 También hicieron el pectoral, trabajado artísticamente y confeccionado de la misma manera que el efod. Lo hicieron de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.
9 El pectoral era cuadrado y de doble paño, de un palmo de largo y otro de ancho.
10 Lo guarnecieron de piedras preciosas dispuestas en cuatro hileras: en la primera había un jaspe rojo, un topacio y una esmeralda;
11 en la segunda, un rubí, un zafiro y un diamante;
12 en la tercera, un ágata, una cornalina y una amatista;
13 y en la cuarta, un crisólito, un lapislázuli y un jaspe verde. Todas ellas estaban engarzadas en oro.
14 Las piedras eran doce en total, como los nombres de los hijos de Israel, y cada una llevaba grabado el nombre de una de las doce tribus, como se graban los sellos.
15 También hicieron para el pectoral unas cadenas de oro puro trenzadas a manera de cordones,
16 dos engastes de oro y dos argollas de oro, y ajustaron las dos argollas a sus dos extremos.
17 Sujetaron las dos puntas de las cadenas de oro en las dos argollas que estaban en los extremos superiores del pectoral,
18 y unieron las otras dos puntas a los engastes que habían colocado sobre las hombreras del efod, por la parte de adelante.
19 Hicieron, asimismo, otras dos argollas de oro y las ajustaron a los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el borde interior, el que da hacia el efod.
20 También forjaron otras dos argollas de oro y las adhirieron a las dos hombreras del efod, por la parte de adelante y bien hacia abajo, o sea, cerca de la costura y encima del cinturón.
21 Así sujetaron el pectoral, haciendo pasar entre sus argollas y las argollas del efod un cordón de púrpura violeta, de manera que el pectoral quedaba fijo sobre el cinturón y no podía desprenderse del efod. Esto es lo que el Señor había ordenado a Moisés.
El manto
22 Además, hicieron el manto del efod, todo tejido de púrpura violeta.
23 En el centro tenía una abertura, semejante al cuello de una cota de guerrero y reforzada con un dobladillo, para que no se rasgara.
24 Su ruedo estaba adornado con unas granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.
25 También hicieron unas campanillas de oro puro y las colocaron sobre el ruedo del manto, intercalándolas con las granadas.
26 Las campanillas y las granadas estaban dispuestas alternadamente, una al lado de la otra, a lo largo de todo el ruedo. El manto se empleaba para ejercer las funciones sacerdotales, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
Las vestiduras de los sacerdotes
27 Después hicieron las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos;
28 hicieron el turbante de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino, y los pantalones de lino fino reforzado;
29 también tejieron las fajas recamadas de lino fino reforzado, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, conforme a la orden que el Señor había dado a Moisés.
La flor para el turbante del Sumo Sacerdote
30 Finalmente, forjaron la flor de oro puro – signo de consagración – y grabaron en ella, como se graban los sellos, la siguiente inscripción: "Consagrado al Señor".
31 Luego le pusieron un cordón de púrpura violeta, para poder sujetarla a la parte superior del turbante, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
La conclusión y la entrega de la obra realizada
32 Así fue concluida la construcción de la Morada, o sea, la Carpa del Encuentro. En la ejecución del trabajo, los israelitas obraron exactamente conforme a todo lo que el Señor había mandado a Moisés.
33 Entonces presentaron a Moisés la Morada, la Carpa y todo su mobiliario: los ganchos, los bastidores, los travesaños, las columnas con sus bases;
34 la cobertura de cueros de carnero teñidos de rojo, la cobertura de pieles finas y el velo protector;
35 el Arca del Testimonio con sus andas y la tapa;
36 la mesa con sus utensilios y el pan de la ofrenda;
37 el candelabro de oro puro con sus lámparas –las lámparas que debían colocarse en él–, todos sus accesorios y el aceite para iluminarlas;
38 el altar de oro, el óleo de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la Carpa;
39 el altar de bronce con su enrejado también de bronce, sus andas y todos sus accesorios; la fuente con su base;
40 los cortinados del atrio, las columnas con sus bases, el cortinado para la entrada del atrio, sus varillas, sus estacas, y todos los utensilios para el culto de la Morada, o sea, la Carpa del Encuentro;
41 las vestiduras litúrgicas para oficiar en el Santuario, a saber, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las que usarán sus hijos para las funciones sacerdotales.
42 Los israelitas realizaron todo el trabajo de acuerdo con las instrucciones que el Señor había dado a Moisés.
43 Cuando Moisés vio que habían hecho toda la obra, ajustándose exactamente a lo que el Señor había ordenado, los bendijo.
Reflexiones de oro
Reflexiones de oro (04-10-14)
El hombre puede vivir por unos cuarenta días sin alimento, por unos tres días sin agua, por unos ocho minutos sin aire... pero solo por un segundo sin esperanza.
O tomamos control del día o el día tomará el control de nosotros.
La vida es como una bicicleta de diez velocidades. La mayoría de nosotros tiene engranajes que nunca usamos.
Una vida vivida con integridad -aún si le faltan los atavíos de la fama y la fortuna- es una estrella brillante a cuya luz otros podrán ser guiados en años por venir.
La motivación nos ayuda a andar, pero el hábito nos lleva al final.
Cambiemos lo cambiable, aceptemos lo incambiable, y apartémonos de lo inaceptable.
Nosotros somos el único problema que jamás tendremos y también somos la única solución.
Descubriremos, cuando miremos atrás en nuestras vidas que los momentos que realmente disfrutamos fueron aquellos en los que hicimos cosas en el espíritu del amor.
Mi padre me dio el mejor regalo que alguien nos puede dar: creyó en mí.
A veces, el hombre más pobre les lega a sus hijos la herencia más rica.
El fracaso no es un único evento cataclísmico. Uno no puede fracasar de la noche a la mañana. Por lo contrario, el fracaso consiste en unos pocos errores de juicio, repetidos diariamente.
Nuestras dudas son traidoras que nos hacen perder lo bueno que pudiésemos frecuentemente ganar por temer a intentarlo.
Todos somos confrontados con una serie de grandes oportunidades brillantemente disfrazadas como situaciones imposibles.
La diferencia entre perseverancia y obstinación es que la primera a menudo se origina en una fuerte voluntad de hacer y la otra en una fuerte objeción.
La auto-estima y el amor a uno mismo son los opuestos del temor; entre más nos gustamos, menos tememos a las cosas.
Pero por encima de todas las Reflexiones, las que más nos dirigen a la eternidad son las reflexiones de la Palabra de Dios. Nunca dejemos de alimentar el espíritu con la Palabra Divina.
He aquí, hoy me voy por el camino de toda la tierra, y vosotros sabéis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que ninguna de las buenas palabras que el SEÑOR vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado. Josué 23:14
El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian. Salmo 18:31
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Evangelio del Sábado 04 de Octubre
Día Litúrgico: Sábado XXVI (A) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 10,17-24): En aquel tiempo, regresaron alegres los setenta y dos, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos».
En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».
Comentario: + Rev. D. Josep VALL i Mundó (Barcelona, España)
Se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra’
Hoy, el evangelista Lucas nos narra el hecho que da lugar al agradecimiento de Jesús para con su Padre por los beneficios que ha otorgado a la Humanidad. Agradece la revelación concedida a los humildes de corazón, a los pequeños en el Reino. Jesús muestra su alegría al ver que éstos admiten, entienden y practican lo que Dios da a conocer por medio de Él. En otras ocasiones, en su diálogo íntimo con el Padre, también le dará gracias porque siempre le escucha. Alaba al samaritano leproso que, una vez curado de su enfermedad —junto con otros nueve—, regresa sólo él donde está Jesús para darle las gracias por el beneficio recibido.
Escribe san Agustín: «¿Podemos llevar algo mejor en el corazón, pronunciarlo con la boca, escribirlo con la pluma, que estas palabras: ‘Gracias a Dios’? No hay nada que pueda decirse con mayor brevedad, ni oír con mayor alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad». Así debemos actuar siempre con Dios y con el prójimo, incluso por los dones que desconocemos, como escribía san Josemaría Escrivá. Gratitud para con los padres, los amigos, los maestros, los compañeros. Para con todos los que nos ayuden, nos estimulen, nos sirvan. Gratitud también, como es lógico, con nuestra Madre, la Iglesia.
La gratitud no es una virtud muy “usada” o habitual, y, en cambio, es una de las que se experimentan con mayor agrado. Debemos reconocer que, a veces, tampoco es fácil vivirla. Santa Teresa afirmaba: «Tengo una condición tan agradecida que me sobornarían con una sardina». Los santos han obrado siempre así. Y lo han realizado de tres modos diversos, como señalaba santo Tomás de Aquino: primero, con el reconocimiento interior de los beneficios recibidos; segundo, alabando externamente a Dios con la palabra; y, tercero, procurando recompensar al bienhechor con obras, según las propias posibilidades.
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03 de Octubre - Gerardo de Brogne
Gerardo de Brogne, Santo
Abad, 03 de Octubre
Martirologio Romano: En la región de Namur, en Lotaringia, san Gerardo, primer abad del monasterio de Brogne, que él mismo había fundado. Trabajó para instaurar la disciplina monástica en Flandes y Lotaringia, y ayudó a muchos monasterios a recuperar la observancia primitiva (959).
El ejemplarísimo abad san Gerardo, fue hijo de Estancio, varón ilustre de la casa de Haganón, duque de la Austrasia inferior, y de Plectrudis, hermana de Esteban, obispo de Lieja.
Le hicieron seguir sus padres desde muy joven la carrera de las armas, propia a la sazón de mancebos nobles, y le enviaron a la corte de Berengario conde de Namur; donde resplandeció así por la modestia de sus costumbres, como por la discreción de sus palabras y natural elegancia de su persona.
Le cobró tanto amor el conde, que le llevó a su casa, y se servía de él para muchas cosas de importancia, y así le envió a Francia por su embajador para tratar con el príncipe Roberto un negocio grave que se le ofrecía. Luego que llegó a París, dejando allí sus criados, se fue solo al monasterio de san Dionisio para retirarse en él algunos días; y quedó tan edificado de la virtud de los monjes, y tan aficionado al sosiego y felicidad de la vida religiosa, que determinó dar libelo de repudio a todas las cosas de la tierra, para recogerse a servir a Dios en aquel monasterio.
Trató los negocios a que iba, y volviendo a dar cuenta de ellos al conde Berengario, le suplicó que le diese licencia para profesar en dicho monasterio: y aunque con mucha dificultad y tristeza del conde, obtuvo su beneplácito. Se vistió pues el hábito de san Benito, y desde luego fue espejo de toda santidad y virtud.
Allí comenzó a estudiar desde las primeras letras como niño, y aprovechó tanto en las humanas y después en las divinas, que a los nueve años de su conversión se ordenó de sacerdote con grande gozo de su espíritu, y aprovechamiento de los otros monjes, de los cuales era tenido en gran veneración. Fue el primer abad del célebre monasterio de Broñá, a cuya iglesia trasladó con gran solemnidad muchas reliquias de santos cuerpos.
Un día vino al monasterio una mujer ciega y pidió que le diesen del agua con que el santo diciendo misa se había lavado los dedos: se lavó con ella los ojos, y luego cobró la vista. Habiendo recibido el marqués Arnulfo, señor de Flandes, de mano del santo la Comunión, se vio enteramente libre de un mal de piedra que le fatigaba mucho, le encomendó el gobierno de todas las abadías que tenía en su estado, y el santo las reformó, y tuvo cargo de diez y ocho monasterios, en los cuales floreció la más perfecta observancia religiosa. Finalmente recogido en su pobre monasterio de Broñá, y cargado de días y merecimientos, dio su espíritu al Señor, el cual le ilustró con muchos milagros.
REFLEXIÓN
Siempre han sido las órdenes religiosas semillero de santos, y la vida ejemplar de sus miembros poderoso aliciente para atraer las almas a la virtud. Si no tienes valor, oh cristiano, para despojarte, a imitación de san Gerardo, de las cosas de la tierra (que tarde o temprano te ha de arrebatar la muerte), tenlo al menos para dejarlas con el afecto, poniendo tu principal cuidado en amar y servir a Dios solamente y a todas las de más cosas sólo en Él y por Él. Porque ¿de qué nos aprovechará ganar todo el mundo, si perdemos el alma? Esta máxima bien ponderada hizo de un Javier un apóstol: ésta ha poblado el cielo de santos y ésta debe ser la única norma de todas nuestras acciones. ¡Dichoso quien se guía por ella, pues tiene asegurada su eterna salvación, único negocio para el cual estamos en este mundo, y que nos ha de preocupar seriamente!
ORACIÓN
Te rogamos, Señor, que nos recomiende delante de Ti la intercesión del bienaventurado abad Gerardo, para que alcancemos con su patrocinio lo que no podemos conseguir por nuestros méritos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
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jueves, 2 de octubre de 2014
Éxodo 38
Capítulo 38: Éxodo 38
El altar de los holocaustos
38 1 Luego hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia; medía dos metros y medio de largo por dos y medio de ancho –es decir, era cuadrado– y tenía un metro y medio de alto.
2 En sus cuatro ángulos, y formando una sola pieza con él, le hizo unos cuernos, y después lo recubrió de bronce.
3 Hizo, además, todos los utensilios del altar: los recipientes para recoger las cenizas, las palas, los aspersorios, los tenedores y los braseros. Todos estos utensilios los hizo de bronce.
4 También fabricó para el altar un enrejado de bronce en forma de red, y lo puso debajo de la parte saliente del altar, de manera que llegaba, desde abajo, hasta la mitad del altar.
5 Puso cuatro argollas en los cuatro extremos del enrejado de bronce para hacer pasar por ellas las andas.
6 Hizo las andas de madera de acacia y las recubrió de bronce, 7 y pasó las andas por las argollas que estaban a ambos lados del altar para poder transportarlo. El altar era hueco por dentro y estaba hecho de tablas.
La fuente de bronce
8 Después hizo la fuente de bronce y su base también de bronce, con los espejos de las mujeres que prestaban servicio a la entrada de la Carpa del Encuentro.
La construcción del atrio
9 Hizo también el atrio. Por el lado sur, en dirección al Négueb, el atrio tenía unas cortinas de lino fino reforzado, dispuestas a lo largo de cincuenta metros.
10 Sus veinte columnas estaban apoyadas sobre veinte bases de bronce, y estaban provistas de ganchos y varillas de plata.
11 Por el lado norte, las cortinas tenían igualmente una longitud de cincuenta metros, y estaban sostenidas por veinte columnas apoyadas en veinte bases de bronce y provistas de ganchos y varillas de plata.
12 Por el lado oeste, había veinticinco metros de cortinas, con diez columnas y sus respectivas bases, que estaban provistas de ganchos y varillas de plata.
13 Sobre el lado este, hacia el oriente, también había veinticinco metros de cortinas.
14 Las cortinas colocadas a un lado de la entrada medían siete metros y medio de largo, y allí había tres columnas y tres bases.
15 Las del otro lado tenían las mismas medidas, también con tres columnas y sus respectivas bases.
16 Todas las cortinas del atrio eran de lino fino reforzado.
17 Las bases para las columnas eran de bronce, y sus ganchos y sus varillas de plata. Los capiteles también estaban revestidos de plata, y todas las columnas del atrio tenían varillas de plata.
El cortinado para la entrada del atrio
18 El cortinado de la puerta del atrio era de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, y estaba recamado artísticamente. Tenía diez metros de largo, y su altura –lo mismo que la de las cortinas del atrio– era de dos metros y medio.
19 Sus cuatro columnas y sus cuatro bases eran de bronce, y sus ganchos de plata, así como también el revestimiento de sus capiteles y de sus varillas.
20 Todas las estacas de la Morada y del atrio que la rodeaba eran de bronce.
El cómputo de las expensas
21 Este es el cómputo de las expensas para la construcción de la Morada del Testimonio, tal como fue realizado por orden de Moisés y ejecutado por los levitas, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
22 Besalel –hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá– hizo todo lo que el Señor había ordenado a Moisés,
23 contando con la ayuda de Oholiab –hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan– que era artífice, bordador y recamador de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino.
24 El total del oro empleado en la ejecución de las obras del Santuario –el oro procedente de las ofrendas– ascendió a veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del Santuario.
25 La plata recogida entre los miembros de la comunidad que habían sido censados, ascendió a cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, en siclos del Santuario,
26 o sea, medio siclo por cada uno de los incluidos en el censo de los seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres de veinte años para arriba.
27 Los cien talentos de plata se usaron para fundir las bases del Santuario y las bases que sostenían el cortinado, a razón de un talento por base;
28 y con los mil setecientos setenta y cinco siclos hicieron ganchos para las columnas, revistieron los capiteles y los unieron por medio de varillas.
29 El bronce procedente de las ofrendas ascendió a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.
30 Con ellos se hicieron las bases para la entrada de la Carpa del Encuentro, el altar de bronce con su enrejado y todos sus utensilios,
31 las bases para las cortinas que bordeaban el atrio y para la entrada del mismo; y también todas las estacas de la Morada y del atrio que la rodeaba.
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