lunes, 27 de febrero de 2023

Los cuervos y la ardilla…

Me encontraba en la Iglesia de Guadalupe, donde un árbol inmenso da su sombra a los que llegan. Estaba entrando, cuando observé en las raíces del árbol una ardilla que, desesperadamente, intentaba trepar por el tronco. Imaginé que tenía sus pequeñas ardillas, arriba. Dos cuervos enormes le impedían el paso. Cada vez que la pobre ardilla trataba de subir, ellos la atacaban despiadadamente. Le picoteaban el cuerpo con sus afilados picos. Y la ardilla retrocedía.

¡Cuervos malvados! pensé.

La ardilla al final se rindió y se marchó por otro camino.

Un guardia, que se encontraba cerca, miraba el incidente igual que yo. Por eso me acerqué y le comenté:

¿Vio lo que hicieron los cuervos, a la pobre ardilla? ¡Qué malos son!

¿Cómo? Exclamó el hombre indignado ¿Qué dice usted? ¿Acaso no se dio cuenta?

No supe comprender y el guardia continuó: La ardilla quería subir… por el nido de los cuervos, ¡para comerse sus huevos!

¡Imposible! repliqué.

Hay un nido arriba y esta ardilla cada vez que puede sube a robarse un huevo. ¡Los cuervos defendían su nido!

Pasé la mañana pensando en lo rápido que somos para juzgar a los demás. Y cuánto nos equivocamos.

La experiencia de los cuervos y la ardilla, me enseñó el valor de no juzgar anticipadamente. De pensar con un toque de caridad.

Como dice mi esposa Vida: “No ver las apariencias, sino el corazón”.

Y sobre todo, lo más importante, aprender a amar a todos mis semejantes, por distintos que sean o piensen. Amarlos a todos, sin juzgar, sin criticar, sin pensar mal de ellos, sin hacerles daño… sencillamente amarlos por lo que son: ‘mis hermanos’. CC

Día litúrgico: Martes I (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 6,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
 
«Al orar, no charléis mucho (...) porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis»
 
Comentario: Rev. D. Joaquim FAINÉ i Miralpech (Tarragona, España)
 
Hoy, Jesús —que es el Hijo de Dios— me enseña a comportarme como un hijo de Dios. Un primer aspecto es el de la confianza cuando hablo con Él. Pero el Señor nos advierte: «No charléis mucho» (Mt 6,7). Y es que los hijos, cuando hablan con sus padres, no lo hacen con razonamientos complicados, ni diciendo muchas palabras, sino que con sencillez piden todo aquello que necesitan. Siempre tengo la confianza de ser escuchado porque Dios —que es Padre— me ama y me escucha. De hecho, orar no es informar a Dios, sino pedirle todo lo que necesito, ya que «vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo» (Mt 6,8). No seré buen cristiano si no hago oración, como no puede ser buen hijo quien no habla habitualmente con sus padres.
El Padrenuestro es la oración que Jesús mismo nos ha enseñado, y es un resumen de la vida cristiana. Cada vez que rezo al Padre nuestro me dejo llevar de su mano y le pido aquello que necesito cada día para llegar a ser mejor hijo de Dios. Necesito no solamente el pan material, sino —sobre todo— el Pan del Cielo. «Pidamos que nunca nos falte el Pan de la Eucaristía». También aprender a perdonar y ser perdonados: «Para poder recibir el perdón que Dios nos ofrece, dirijámonos al Padre que nos ama», dicen las fórmulas introductorias al Padrenuestro de la Misa.
Durante la Cuaresma, la Iglesia me pide profundizar en la oración. «La oración, el coloquio con Dios, es el bien más alto, porque constituye (...) una unión con Él» (San Juan Crisóstomo). Señor, necesito aprender a rezar y a sacar consecuencias concretas para mi vida. Sobre todo, para vivir la virtud de la caridad: la oración me da fuerzas para vivirla cada día mejor. Por esto, pido diariamente que me ayude a disculpar tanto las pequeñas molestias de los otros, como perdonar las palabras y actitudes ofensivas y, sobre todo, a no tener rencores, y así podré decirle sinceramente que perdono de todo corazón a mis deudores. Lo podré conseguir porque me ayudará en todo momento la Madre de Dios.

27 de Febrero...

Feliz lunes... 51

domingo, 26 de febrero de 2023

La música relaja el sistema nervioso, mejora la memoria...

Amor en las rocas...

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Basilio y Procopio Decapolita, Santos

Monjes, 27 de Febrero
Elogio: En Constantinopla, santos Basilio y Procopio Decapolita, monjes, que en tiempo del emperador León III Isáurico lucharon decididamente en favor del culto a las santas imágenes.
País: Turquía - †: 741
 
León III el Isáurico, emperador de Oriente entre 717 y 741, fue sin duda un gran estratega, y se debe a él la conservación de Constantinopla y por ende del imperio frente a los árabes, que presionaban a las puertas. Sin embargo en su política religiosa fue el responsable del inicio abierto de un conflicto que quizás existía ya soterrado, pero no había adquirido hasta su mandato ningún tinte de violencia: el conflicto iconoclasta. 

En efecto, la principal corriente religiosa de la cristiandad admitía con naturalidad el culto de las imágenes, quizás sin hacer grandes reflexiones teológicas, sino viviendo la encarnación del Verbo como un hecho que afecta también al modo de darle culto: en la encarnación se restaura también el valor de todo lo humano como camino hacia Dios.

No debe sin embargo dejar de señalarse que en ese culto de las imágenes había también mucho abuso y desviación. Hoy tenemos teológicamente en claro (precisamente como resultado de la contienda iconoclasta) la diferencia entre la doración (latreia) debida sólo a Dios, y la veneración (douleia e hyperdouleia) debidas a las imágenes, a los objetos santos, a los propios santos, y a la Madre de Dios. Pero todo esto es fruto de distinciones que fue necesario hacer, para a la vez oponerse a la radical supresión de las imágenes que pretendía el Imperio, así como corregir los abusos del propio culto, muchas veces excesivo, ‘latreútico’, a las imágenes y objetos santos.

Muchos obispos eran partidarios de la política iconoclasta; la principal oposición en Oriente a la postura del Emperador vino de parte de los monjes, quienes de alguna manera hacían el puente entre la fe formada y la fe sencilla del pueblo. Ellos comprendían el culto de las imágenes no como un punto teórico a discutir, sino como un verdadero camino de expresión de la fe, en medio de una población mayoritariamente ágrafa.

Muchos por esta causa fueron exiliados, excomulgados, o muertos martirialmente. Entre ellos se encuentran los santos monjes confesores que conmemoramos hoy, Basilio y Procopio Decapolita, quienes por oponerse a la iconoclasia imperial, fueron encerrados en prisión hacia el año 735, y de ella sólo fueron liberados por la muerte del Emperador, en el 741, año en que también ellos murieron. San Procopio es celebrado en todos los martirologios el 27 de febrero, mientras que el Menologio griego inscribe a san Basilio el mismo día, y otras fuentes lo hacen un día más tarde, el 28.

Control coercitivo: cuáles son sus principales señales…

El control coercitivo es un patrón deliberado y continuo de comportamiento, mediante el cual una persona busca tener poder y control sobre otra en una relación. 
Para ello, se puede valer de diferentes estrategias, como la manipulación psicológica y emocional, amenazas o agresiones, uso de humillación e intimidación u otro tipo de abuso para causar daño emocional o físico. 
La violencia física, sexual y emocional es un problema social e histórico en todo el mundo. Un estudio publicado en 2018 en The Lancet, halló tras analizar más de 360 estudios con datos de 2 millones de mujeres de 161 países, que 27% de las mujeres de 15 a 49 años que alguna vez tuvieron pareja, sufrieron violencia física, sexual o ambas por parte de su pareja íntima. 
Este problema comienza temprano, 24% de las adolescentes y mujeres de 15 a 19 años, y 26% de las mujeres de 19 a 24 años ya han experimentado esa violencia. 
Un tipo más sutil de comportamiento abusivo, pero no por ello menos peligroso y dañino, es el control coercitivo. Consiste en una forma estratégica de opresión continua que se utiliza para infundir miedo y mantener poder sobre la pareja. 
Es difícil conocer con exactitud la incidencia de este problema en la sociedad, pero se estima que entre 60 y 80% de las mujeres que buscan ayuda por abuso han experimentado control coercitivo. 
Dada la naturaleza de este tipo de abuso, que le permite pasar desapercibido, suele ser difícil de identificar. Los expertos comparten una serie de puntos que pueden indicar la presencia de control coercitivo: 
Reducir tu autonomía 
Es común que al empezar una relación creas que tu pareja solo desea estar juntos la mayor cantidad de tiempo. Esto es lógico, siempre que se trate de una relación sana, sin embargo, los expertos advierten que este no es el caso si se trata de control coercitivo. 
Pero ¿cómo puedes diferenciarlo? Una pareja controladora intentará separarte de tus amigos y familiares, o limitar el contacto o tiempo que pasas con ellos para que no recibas el apoyo que necesitas. Para ello, se pueden recurrir a diferentes estrategias: 
·         Sugerir cuentas compartidas de teléfono y redes sociales. 
·         Elegir zonas para vivir alejadas de la familia o amistades, para que sea difícil visitarlos. 
·         Controlar todas tus llamadas telefónicas con tu familia o amigos. 
·         Convencerte de que tu familia y amigos te odian y no quieren hablarte. 
Rastrearte 
Los abusadores pueden implementar el control coercitivo intentando hacerse omnipresentes. Para ello, pueden utilizar diferentes herramientas de control, como cámaras, dispositivos de grabación, e incluso vigilancia bidireccional, para poder hablarte. Esto no solo permite mantener el control, sino también recordar que están observándote. 
Controlar aspectos de tu salud 
Otra forma por la cual se implementa el control coercitivo es a través de la salud física. Un abusador puede buscar supervisar cuánto y qué comes, cuánto tiempo duermes e incluso el tiempo que pasas en el baño. También puede establecer regímenes dietarios o de ejercicios estrictos, y decidir que medicamentos puedes tomar, o incluso si puedes recibir atención médica. 
Humillarte 
Manipular, mentir, y convencerte de que siempre estás equivocado son estrategias que un abusador utilizará para ejercer control. Esto luego puede repercutir en tu autoestima y seguridad, haciendo que te cuestiones a ti mismo. Otras formas de intimidación consisten en las humillaciones, insultos y críticas, cuyo objetivo es hacerte sentir poco importante y deficiente. También puede recurrir a acusaciones celosas, para hacerte sentir culpable y eliminar o minimizar tu contacto con el resto de las personas. 
Limitar el acceso al dinero 
Controlar las finanzas es una forma de restringir tu libertad y capacidad para abandonar la relación. Para ello, el abusador puede: 
·         Controlar estrictamente lo que gastas. 
·         Limitarte el acceso a cuentas bancarias. 
·         Impedir que uses una tarjeta de crédito. 
·         Ocultarte recursos financieros. 
·         Establecerte un presupuesto estricto que apenas cubre lo esencial, como comida o ropa. 
La intimidad como medio de control 
El abusador puede exigirte la cantidad de veces que debes tener sexo cada semana, así como el tipo de actividades a realizar. También pueden demandarte fotos o videos sexuales, o negarse a tomar ciertas medidas de protección y cuidado para la salud durante el sexo, por ejemplo, usar condón. 
Usar a tus hijos, amigos o mascotas 
En ciertos casos las amenazas emocionales, físicas o financieras no funcionan, por lo que el abusador puede recurrir a otras formas de mantener el control coercitivo: 
·         Hacer amenazas violentas hacia tus hijos, amigos o mascotas. 
·         Amenazar con llamar a los servicios sociales, asegurando que estás descuidando o abusando de tus hijos, cuando no es así. 
·         Menospreciarte frente a tus hijos. 
·         Hablar mal de ti con tus hijos, para crear una grieta en la relación que tienes con ellos. 
Qué se puede hacer 
El control coercitivo es un abuso sumamente peligroso, que, por su naturaleza sutil, tiende a pasar desapercibido y perpetuarse por más tiempo que otras formas de abuso. Por esta razón, abandonar una relación de este tipo puede ser sumamente difícil, más aún cuando hay niños involucrados. Las siguientes medidas pueden resultar de ayuda: 
·         Consulta a un psicólogo, preferentemente capacitado en relaciones abusivas. 
·         Mantén la comunicación, incluso ante el disgusto del abusador, con tus sistemas de apoyo. Es importante que amigos y familiares tengan toda la información necesaria para contactarse contigo y se hagan presentes regularmente. 
·         Llama a una línea directa de violencia doméstica. 
·         Practica cómo salir de la casa de manera segura. Si tienes hijos, enséñales a identificar un lugar seguro, como la casa de un amigo o escuela, donde pueden acudir en busca de ayuda. También deben aprender a cómo llamar a la policía. 
·         Ten un plan de seguridad, si decides irte debes tener un lugar donde ir y con quien quedarte. El período inicial de separación puede ser el más peligroso, ya que el abusador puede buscar formas de reconciliarse. 
El control coercitivo es una forma de abuso en el que las víctimas se encuentran en situaciones similares a las de un rehén. Sin importar cuál sea la historia con tu abusador, no debes ni mereces soportar ese trato. HD