viernes, 13 de marzo de 2026

Fe y objeto de la esperanza…

La esperanza no se desentiende de la fe, es la misma fe la que despierta el deseo, es en la fe donde se da el conocimiento de que yo ya era antes en la entraña divina, es decir en el Espíritu Santo. El punto de llegada de la fe es Cristo y este crucificado, la fe busca descansar en el abrazo con Cristo que sucede allí donde se da su morir de amor por mí. La condición es que mi morir vaya siendo un morir semejante al suyo, morir de amor por el hombre. Allí se da la proclamación del objeto de la esperanza: el gozo de ir siendo libre en el don de la vida a favor de otros.
La cuaresma es el tiempo de la narración de mi propia pasión a la luz de la pasión y muerte de Cristo, es en Él donde me iré descubriendo en armonía o en desarmonía con sus formas de dar su vida. La invitación que se nos hace en el tiempo de la cuaresma es a la fiesta de la glorificación de Cristo y allí mi ser envuelto en su resplandor.
Las preguntas que nos hacemos son:
1.     Si mis formas y contenidos de muerte son formas de Cristo.
2.     Si soy libre en las propuestas, en los modos como me va proponiendo el ir dando la vida.
3.     Si voy experimentando el gozo de ir padeciendo en su nombre.
4.     Si voy perdiendo la vida en su nombre para ir ganando la vida definitiva.
5.     Si voy anunciando en mi cuerpo el morir de Cristo. Si soy proclamación de su resurrección.
Si mi morir es un morir en favor de los que me han sido dados en responsabilidad y finalmente morir en el morir de Cristo, muerte por todos, que no se me escape ninguno. No quiero morir solo, como no quiero resucitar solo, pues soy comunión, soy muchos, soy finalmente el hombre, es en el hombre donde deseo ir dando mi vida, allí en el corazón de la humanidad quiero dar mi vida al modo como El me lo proponga, allí quiero ser enterrado, allí resucitaré, es en el morir libremente por otro donde voy siendo finalmente libre. RAS

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