El ruido que nos rodea afecta
la salud desde múltiples enfoques, no solo los oídos. Bocinas, motores, obras
en construcción, música constante, notificaciones, auriculares. El ruido forma
parte de la vida cotidiana y muchas veces pasa desapercibido. Los profesionales
de DIM
Centros de Salud advierten cómo la exposición prolongada a entornos
ruidosos puede tener consecuencias en la salud que van mucho más allá de una
simple molestia.
Según la OMS, 1 de cada 5
personas vive con algún grado de pérdida auditiva, y gran parte de estos casos
podrían prevenirse con hábitos adecuados y controles a tiempo.
“La exposición sostenida al
ruido genera un estrés constante en el sistema auditivo. Pero, además, el
cerebro tiene que hacer un esfuerzo extra para procesar los sonidos, lo que
puede generar fatiga, dificultades de concentración e incluso afectar la
memoria”, explicó la Lic. Mariana Diéguez, fonoaudióloga de DIM
Centros de Salud (que desde 1964 se dedica a la atención y cuidado de
la salud integral. Hoy es un referente destacado de salud en Argentina y líder
en la zona oeste de Buenos Aires).
Cuando el ruido deja de ser
solo ruido
No todos los efectos del ruido
son inmediatos o evidentes. En muchos casos, el daño es progresivo y
silencioso. La intensidad, la duración y la frecuencia de exposición son
factores clave. Los niveles de ruido se miden en decibeles, y se consideran
perjudiciales cuando superan los 70 dB de manera prolongada. Esto incluye
situaciones habituales como el tránsito intenso, electrodomésticos (batidoras,
secadores de pelo), herramientas eléctricas o entornos laborales.
En escenarios como discotecas,
conciertos, maquinaria industrial pesada, martillos neumáticos o incluso aviones,
los niveles son significativamente más altos y el riesgo aumenta. “La
naturalización del ruido es uno de los principales problemas. Nos acostumbramos
a convivir con niveles sonoros que no son saludables y dejamos de percibirlos
como un riesgo”, señaló la Lic. Diéguez.
Efectos que van más allá de la
audición
La contaminación sonora no
solo afecta el oído. También puede generar lo que se conoce como efectos
extraauditivos. “El ruido impacta en el sistema cardiovascular, ya que puede
aumentar la presión arterial y favorecer el desarrollo de hipertensión o
arritmias. Además, altera el sueño, genera cansancio, fatiga y disminuye la
calidad de vida”, advirtió la Lic. Diéguez. A esto se suma el impacto en la
salud mental: el ruido intenso eleva los niveles de estrés y puede provocar
ansiedad, irritabilidad y fatiga mental.
La vida moderna, cada vez más
ruidosa
El uso constante de
auriculares, sumado a entornos urbanos cada vez más intensos, genera una
exposición continua que impacta especialmente en jóvenes y adultos. La OMS
alertó que más de mil millones de jóvenes podrían estar en riesgo de sufrir
pérdida auditiva permanente debido a prácticas auditivas inseguras.
“El problema no es solo el
volumen, sino también el tiempo de exposición. Hoy vemos cada vez más casos de
fatiga auditiva vinculada a jornadas prolongadas con auriculares, ya sea por
trabajo, estudio o entretenimiento”, agregó la especialista.
Señales de alerta que no deben
ignorarse
·
Dificultad para escuchar en ambientes ruidosos
·
Oír pero no entender lo que dicen
·
Pedir que repitan lo que se dijo
·
Necesidad de subir el volumen de dispositivos
·
Zumbidos en los oídos (tinnitus)
·
Evitar reuniones sociales por dificultad para seguir conversaciones
Cómo proteger la salud
auditiva
Reducir la exposición al ruido
es clave para prevenir daños y mejorar la calidad de vida. Algunas
recomendaciones:
·
Usar protectores auditivos en entornos ruidosos
·
Limitar el volumen y el tiempo de uso de dispositivos
·
Utilizar auriculares con cancelación de ruido
·
Vigilar los niveles de exposición sonora
·
Tomar descansos auditivos
·
Alejarse de fuentes de ruido intenso cuando sea posible
Audiometría: un estudio simple
que puede cambiar todo
A diferencia de otros chequeos
de salud, la audición suele quedar relegada. Sin embargo, existen estudios
simples, rápidos e indoloros que permiten detectar alteraciones de manera
temprana.
La audiometría tonal es el
método más utilizado para evaluar la capacidad auditiva. Se trata de un estudio
ambulatorio que dura pocos minutos y permite identificar si existe algún grado
de pérdida, así como su origen. “La detección temprana es clave. Muchas
personas consultan cuando el problema ya está avanzado, pero con un diagnóstico
oportuno se pueden implementar soluciones que mejoran significativamente la calidad
de vida”, afirmó La Lic. Diéguez.
Escuchar bien es vivir mejor
La salud auditiva está
directamente vinculada con la salud integral. En un mundo cada vez más ruidoso,
hacer una pausa, bajar el volumen y chequear la audición puede ser una decisión
simple, pero con un impacto enorme a largo plazo. BP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario