Noticias que
quiebran. Corazones en shock. Silencios que gritan.
Hoy la ciudad
no ruge con tráfico ni con gritos. Hoy la ciudad llora. Llora por un hijo que
se fue antes de tiempo. Llora por un padre que quisiera despertar de esta
pesadilla. Llora por una familia que intenta respirar entre escombros
invisibles.
Y Cristo…
Cristo no da explicaciones. Cristo no trae respuestas automáticas.
Cristo llora también.
Llora junto al
que no puede hablar. Abraza al que se derrumba. Camina entre pasillos sin
consuelo y se queda ahí, sin prisa, hasta que el alma tenga fuerza para decir
su nombre otra vez.
Hoy no hay
sermones. Hoy no hay promesas fáciles. Hoy solo hay un Dios que no abandona. “Jesús lloró” – Juan 11,35.
RM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario