La adolescencia puede estar
plagada de ansiedades y desafíos, pero los jóvenes de hoy se enfrentan a
amenazas únicas a una escala que no ha encontrado ninguna generación anterior,
según un nuevo y exhaustivo informe sobre su salud y bienestar.
Más de mil millones de
personas con edades comprendidas entre los 10 y los 24 años corren el riesgo de
sufrir problemas de salud de aquí a 2030, lo que supone al menos la mitad de la
población adolescente mundial, concluye el informe publicado el 20 de mayo en
la prestigiosa revista médica The Lancet. Los adolescentes experimentan tasas
crecientes de obesidad y problemas de salud mental, al tiempo que se enfrentan
a la influencia de las tecnologías digitales y a un clima mundial
desestabilizado.
“Incluso a mí me sorprendieron
algunas de estas cifras y predicciones futuras”, reconoce Sarah Baird,
profesora de salud mundial y economía en la Universidad George Washington y
copresidenta de la Comisión Lancet que elaboró el informe. “Está claro que ya
estamos inmersos, y lo estaremos cada vez más, en una crisis de mala salud
entre los jóvenes”.
Las Comisiones Lancet son
equipos de investigación independientes convocados por la revista Lancet para
examinar temas sanitarios concretos y recomendar medidas políticas. El presente
informe ha sido elaborado por 44 expertos, entre ellos 10 jóvenes miembros de
la Comisión, que han examinado unos 550 estudios revisados por expertos desde
que iniciaron su labor en 2021. Sigue al primer informe sobre la salud y el
bienestar de los adolescentes publicado en 2016.
“La vida de un adolescente hoy
en día es muy diferente a la de hace 10 años”, sostiene Baird. “Dadas todas
estas otras demandas que compiten por recursos, atención y enfoque, los
adolescentes han vuelto a caer en un segundo plano. Ha llegado el momento de
recordar a la gente por qué son importantes y que ignorarlos en esta época de
rápidos cambios es potencialmente desastroso”.
Aunque hay algunas buenas
noticias en las conclusiones del informe (descenso de las tasas de tabaquismo y
consumo de alcohol y mejor acceso a la educación, sobre todo para las niñas),
el informe advierte de que la salud de los jóvenes se encuentra en “un punto de
inflexión” en un mundo incierto y en rápida transformación. He aquí algunas de
las principales preocupaciones.
1. Un clima más caluroso e
inestable
Esta generación será la
primera en vivir toda su vida a la sombra de un clima global desestabilizado.
Para 2100, se calcula que 1800 millones de adolescentes experimentarán
temperaturas globales aproximadamente 2.8°C más cálidas que en la época
preindustrial, un cambio que intensificará el clima extremo, la inseguridad
alimentaria, la pérdida de biodiversidad, la inestabilidad social y las
enfermedades relacionadas con el calor en todo el mundo.
“Creo que a la gente le cuesta
reconocer lo que un mundo más cálido significa para la salud y el bienestar”,
dice la profesora de salud mundial y economía. “Los jóvenes van a vivir mucho
más tiempo que las generaciones mayores, y son los que más tienen que perder si
no invierten en el futuro. Por desgracia, no suelen ser ellos quienes están en
el asiento del poder para tomar estas decisiones”.
2. La inteligencia artificial
y otras tecnologías digitales
Los adolescentes “son la
primera generación mundial de nativos digitales”, según el informe. En todo el
mundo, el 79% de los jóvenes de 15 a 24 años tienen acceso a Internet, mientras
que el 95% de los adolescentes de los países de renta alta y media-alta están
conectados.
Las tecnologías digitales
abren inmensas oportunidades. Pero también pueden exponer a los jóvenes a la
desinformación, el ciberacoso y los contenidos perturbadores, al tiempo que
aumentan el aislamiento social y la inactividad física.
Los riesgos y beneficios de
las tecnologías digitales se verán “sobrealimentados” por la maduración de la
inteligencia artificial, advierte el informe. No existe una solución única para
este complejo problema, por lo que el informe ofrece diversos enfoques para
afrontarlo a todos los niveles.
“Hay opiniones muy firmes en
torno a las redes sociales y el acceso digital, pero creo que se trata de una
historia con muchos matices”, considera Baird. “También es muy importante el
papel de los padres, los profesores y los propios jóvenes”, añade. “Con la IA,
va a hacer falta gente realmente inteligente y un cambio político realmente
rápido para garantizar que los jóvenes no se vean perjudicados en todo este
proceso”.
3. Aumento de los índices de obesidad
Las tasas de obesidad están
subiendo en todo el mundo y desde 1990 se han multiplicado hasta por ocho en
algunas zonas de África y Asia. El informe prevé que unos 464 millones de
adolescentes de todo el mundo tendrán sobrepeso o serán obesos en 2030 (143
millones más que en 2015), una tendencia que aumentará el riesgo de
enfermedades relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y las
cardiopatías.
El aumento de la obesidad
entre los adolescentes está relacionado con la mayor disponibilidad de
alimentos poco saludables, que a menudo son más asequibles y accesibles que las
alternativas nutritivas. Las bebidas azucaradas, como los refrescos o las
bebidas energéticas, son un factor clave del problema: el consumo de estas
bebidas entre los adolescentes ha aumentado entre un 24% y un 33% en todas las
regiones, excepto en los países de ingresos altos, América Latina y el Caribe.
En la actualidad, más de la mitad de los adolescentes del planeta consumen
bebidas azucaradas al menos una vez al día.
Además, el informe constata
que los adolescentes han adoptado estilos de vida más sedentarios con mucho
tiempo frente a la pantalla o porque la contaminación atmosférica, el clima
extremo y otros factores limitan su capacidad para practicar deportes o hacer ejercicio
al aire libre. Para combatir la obesidad entre los adolescentes, el informe
recomienda aplicar impuestos sobre el azúcar y ampliar los programas deportivos
y de fitness para jóvenes en las comunidades desfavorecidas.
4. Crisis de salud mental
Una de las proyecciones más
desgarradoras del informe es que en 2030 se perderán 42 millones de años de
vida sana por trastornos mentales o suicidio, lo que supone 2 millones más que
en 2015. Según el informe, la salud mental es “la principal causa de carga de
morbilidad entre los adolescentes de todos los países”.
Esta cifra corrobora una
crisis de salud mental generalizada y bien documentada para los jóvenes,
alimentada por tendencias a largo plazo (como la tecnología digital y el cambio
climático) y catástrofes recientes, especialmente la pandemia de COVID-19.
“Imagínense estos trastornos masivos durante estos años críticos”, dice Baird.
“Han perdido la educación y la capacidad de relacionarse con la gente, a lo que
se suman múltiples crisis económicas. Potencialmente, viven en un mundo más
pobre y estresado”.
El informe recomienda ampliar
los servicios de salud mental a los adolescentes y capacitar a las comunidades
para abordar las causas de su estrés, ansiedad y depresión.
¿Pueden invertirse estas
tendencias?
Aoife Doyle, profesora
asociada de epidemiología especializada en salud adolescente de la Escuela de
Higiene y Medicina Tropical de Londres, está de acuerdo en que la salud y el
bienestar de los adolescentes se encuentran en un punto de inflexión.
“El informe de The Lancet
aporta datos que demuestran, en primer lugar, que se invierte demasiado poco en
la salud y el bienestar de los adolescentes y, en segundo lugar, que las
inversiones no se ajustan a la carga de morbilidad de los adolescentes”, señala
la especialista, que no participó en el informe, a través de un correo
electrónico.
“Estos datos convincentes
deberían motivar a gobiernos y donantes a tomar medidas para cumplir sus
promesas de cobertura sanitaria universal y proporcionar servicios sanitarios
más apropiados y completos para los adolescentes”, añade.
También cabe señalar que
ninguna de estas tendencias se produce de forma aislada. Por ejemplo, la
obesidad y la salud mental se ven profundamente afectadas por las tecnologías
digitales y el estrés climático. Aun así, Baird se siente alentada por la resistencia
y determinación de los jóvenes a la hora de afrontar estos complejos retos.
“Los jóvenes son optimistas y tienen esperanza”, asegura. “Muchos siguen siendo
muy optimistas sobre lo que les depara el futuro y quieren hacer lo posible
para que su porvenir sea mejor”. BP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario