Si usted es hombre y tiene 50
años o más, o si está cerca de alguien de esa edad -padre, hermano, pareja-,
este mensaje también le corresponde.
El primer control urológico
debe realizarse a los 50 años. Una de las medidas más importantes para la
prevención es la consulta anual con el urólogo, que no debe ser una excepción,
sino una regla, como lo es para las mujeres el examen ginecológico.
El cáncer de próstata
representa una amenaza silenciosa: no presenta síntomas en sus fases iniciales
y cuando aparecen, a menudo el cuadro suele estar avanzado.
Detectarlo a tiempo asegura
más de un 90% de posibilidades de curación. La edad representa el primer factor
de riesgo. El segundo es el antecedente familiar directo: haber tenido un padre
o hermano con diagnóstico de cáncer de próstata obliga a adelantar ese control
a los 40 o 45 años.
El chequeo consta de dos
partes fundamentales. La primera: el análisis de sangre para medir antígeno prostático
específico (PSA), que se presenta en dos fracciones, PSA total y PSA libre.
Esta información proporciona indicios clave para el médico acerca de la salud
prostática, pero no reemplaza la consulta presencial.
En esa consulta, el urólogo
interroga sobre síntomas, indaga antecedentes y descarta otras patologías, como
el adenoma benigno de próstata, según corresponda. El tacto rectal puede
resultar decisivo. Los prejuicios o temores sobre este procedimiento carecen de
toda justificación ante la amenaza real que representa el cáncer de próstata.
El rechazo a una evaluación preventiva nunca debe ser más fuerte que la
posibilidad de evitar una enfermedad grave.
Un control sencillo al año
puede significar la diferencia entre un diagnóstico precoz y una complicación
mayor. No hay excusas: visite al urólogo, hable del tema y transmita la
importancia de ese control a quienes lo rodean. La salud depende en gran medida
de decisiones simples tomadas a tiempo.
Síntomas del cáncer de
próstata
El Ministerio de Salud de la
Nación señala que el cáncer de próstata afecta principalmente a varones mayores
de 65 años. Aunque algunos tumores pueden crecer con rapidez y comprometer la
salud, la mayoría lo hace de manera lenta y no representa una amenaza de
muerte.
Este tipo de cáncer se origina
cuando las células de la próstata -una glándula presente solo en los hombres
que produce parte del líquido seminal- comienzan a multiplicarse de forma
descontrolada.
En la mayoría de los casos, el
crecimiento es tan lento que no provoca síntomas en las etapas iniciales. Sin
embargo, en fases avanzadas pueden aparecer señales como aumento en la
frecuencia urinaria, urgencia para orinar, flujo débil, sangrado en la orina y
dolor en la región pélvica o lumbar. Estos síntomas también pueden estar
presentes en patologías benignas de la próstata.
El desarrollo del cáncer de
próstata varía entre individuos. Por eso, ante cualquier signo, se recomienda
consultar al médico. BP
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