miércoles, 20 de mayo de 2026

Enfermedad de Behçet…

Cada 20 de mayo se conmemora el ‘Día Internacional de la Enfermedad de Behçet’, una fecha que busca generar conciencia sobre esta patología autoinmune y sistémica que puede afectar distintos órganos del cuerpo y cuya detección muchas veces demora años debido a la diversidad de sus manifestaciones.
“La enfermedad de Behçet puede presentarse de formas muy diferentes en cada persona. Muchas veces los síntomas aparecen de manera intermitente o separados en el tiempo, lo que dificulta asociarlos a un mismo cuadro clínico”, explicó la Dra. María Lorena Arias Castro, profesional de DIM Centros de Salud.
La especialista señaló que, si bien se trata de una enfermedad poco frecuente, el diagnóstico temprano resulta fundamental para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
¿Cuáles son las señales más frecuentes?
Uno de los síntomas más característicos son las aftas o úlceras recurrentes en la boca, generalmente dolorosas y persistentes. También pueden aparecer lesiones genitales, molestias oculares, inflamación articular, lesiones cutáneas y fatiga. “Muchas personas consultan por síntomas puntuales sin imaginar que pueden estar vinculados entre sí. Ahí es donde la mirada clínica integral cobra especial importancia”, destacó la Dra. Arias Castro.
¿Por qué puede tardar tanto el diagnóstico?
Según explicó la profesional, no existe un único estudio específico para confirmar la enfermedad, por lo que el diagnóstico se basa principalmente en la combinación de síntomas y antecedentes clínicos. “Las úlceras orales recurrentes suelen ser el punto de partida, pero para llegar al diagnóstico deben existir además otros signos compatibles, como compromiso ocular, lesiones en piel o síntomas vasculares”, señaló. Además, algunos síntomas pueden confundirse con otras enfermedades inflamatorias o autoinmunes, lo que complejiza aún más su identificación.
Una enfermedad que puede afectar distintos órganos
La enfermedad de Behçet es una vasculitis sistémica, es decir, una inflamación de los vasos sanguíneos que puede comprometer diferentes partes del cuerpo. Entre las posibles manifestaciones se encuentran:
• Inflamación ocular (uveítis).
• Lesiones cutáneas.
• Dolor e inflamación articular.
• Compromiso gastrointestinal.
• Alteraciones vasculares como trombosis.
“En algunos casos también puede afectar el sistema nervioso central, por eso es importante el seguimiento médico y el abordaje multidisciplinario”, agregó la especialista de DIM Centros de Salud.
¿Tiene tratamiento?
Si bien actualmente no existe una cura definitiva, los tratamientos permiten controlar los brotes inflamatorios y reducir complicaciones. Dependiendo de cada caso, pueden indicarse corticoides, inmunosupresores y tratamientos específicos para aliviar síntomas y controlar la inflamación. Además, la especialista recomendó mantener hábitos saludables, evitar irritantes en caso de úlceras orales y realizar controles periódicos, especialmente oftalmológicos ante síntomas visuales.
“Escuchar al cuerpo y no naturalizar síntomas recurrentes es clave. Muchas veces señales que parecen menores pueden ser importantes para llegar a un diagnóstico adecuado”, concluyó la Dra. Arias Castro. BP

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