Cada 20 de mayo se conmemora
el ‘Día Internacional de la Enfermedad de Behçet’, una fecha que busca generar
conciencia sobre esta patología autoinmune y sistémica que puede afectar
distintos órganos del cuerpo y cuya detección muchas veces demora años debido a
la diversidad de sus manifestaciones.
“La enfermedad de Behçet puede
presentarse de formas muy diferentes en cada persona. Muchas veces los síntomas
aparecen de manera intermitente o separados en el tiempo, lo que dificulta
asociarlos a un mismo cuadro clínico”, explicó la Dra. María Lorena Arias
Castro, profesional de DIM Centros de Salud.
La especialista señaló que, si
bien se trata de una enfermedad poco frecuente, el diagnóstico temprano resulta
fundamental para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes
la padecen.
¿Cuáles son las señales más
frecuentes?
Uno de los síntomas más
característicos son las aftas o úlceras recurrentes en la boca, generalmente
dolorosas y persistentes. También pueden aparecer lesiones genitales, molestias
oculares, inflamación articular, lesiones cutáneas y fatiga. “Muchas personas
consultan por síntomas puntuales sin imaginar que pueden estar vinculados entre
sí. Ahí es donde la mirada clínica integral cobra especial importancia”,
destacó la Dra. Arias Castro.
¿Por qué puede tardar tanto el
diagnóstico?
Según explicó la profesional,
no existe un único estudio específico para confirmar la enfermedad, por lo que
el diagnóstico se basa principalmente en la combinación de síntomas y
antecedentes clínicos. “Las úlceras orales recurrentes suelen ser el punto de
partida, pero para llegar al diagnóstico deben existir además otros signos
compatibles, como compromiso ocular, lesiones en piel o síntomas vasculares”,
señaló. Además, algunos síntomas pueden confundirse con otras enfermedades
inflamatorias o autoinmunes, lo que complejiza aún más su identificación.
Una enfermedad que puede
afectar distintos órganos
La enfermedad de Behçet es una
vasculitis sistémica, es decir, una inflamación de los vasos sanguíneos que
puede comprometer diferentes partes del cuerpo. Entre las posibles
manifestaciones se encuentran:
• Inflamación ocular
(uveítis).
• Lesiones cutáneas.
• Dolor e inflamación
articular.
• Compromiso gastrointestinal.
• Alteraciones vasculares como
trombosis.
“En algunos casos también
puede afectar el sistema nervioso central, por eso es importante el seguimiento
médico y el abordaje multidisciplinario”, agregó la especialista de DIM Centros
de Salud.
¿Tiene tratamiento?
Si bien actualmente no existe
una cura definitiva, los tratamientos permiten controlar los brotes
inflamatorios y reducir complicaciones. Dependiendo de cada caso, pueden
indicarse corticoides, inmunosupresores y tratamientos específicos para aliviar
síntomas y controlar la inflamación. Además, la especialista recomendó mantener
hábitos saludables, evitar irritantes en caso de úlceras orales y realizar
controles periódicos, especialmente oftalmológicos ante síntomas visuales.
“Escuchar al cuerpo y no
naturalizar síntomas recurrentes es clave. Muchas veces señales que parecen
menores pueden ser importantes para llegar a un diagnóstico adecuado”, concluyó
la Dra. Arias Castro. BP
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