¿Somnoliento durante el día?
Para las personas mayores, esa somnolencia podría indicar que tienen un mayor
riesgo de demencia, sugiere un estudio reciente. Las mujeres de 80 años tenían
el doble de riesgo de demencia si experimentaban un aumento de la somnolencia
diurna durante un periodo de 5 años, informaron los investigadores en la
revista Neurology.
“El sueño es esencial para la
salud cognitiva, ya que permite que el cerebro descanse y rejuvenezca,
mejorando nuestra capacidad de pensar con claridad y recordar información”,
señaló en un comunicado de prensa la investigadora sénior, Yue Leng, profesora
asociada de psiquiatría de la Universidad de California, en San Francisco
(EE.UU).
“Nuestro estudio encontró que
los problemas del sueño podrían estar entrelazados con el envejecimiento
cognitivo, y podrían servir como un marcador temprano o un factor de riesgo de
demencia en las mujeres de 80 años”, añadió la Dra. Leng.
En el estudio, los
investigadores siguieron a 733 mujeres con una edad promedio de 83 años durante
5 años. Ninguna tenía deterioro cognitivo leve o demencia al principio. Las
mujeres usaron dispositivos de muñeca para rastrear su sueño durante 3 días al
comienzo y al final del estudio. Los dispositivos mostraron que alrededor del
56% habían experimentado grandes cambios en sus patrones de sueño durante los 5
años intermedios.
Durante los 5 años del
estudio, un 22% desarrollaron un deterioro cognitivo leve y un 13% demencia.
Los cambios en los patrones de sueño parecieron vincularse con el riesgo de
deterioro de la función cerebral, muestran los resultados.
Solo un 8% de las mujeres
cuyos patrones de sueño no cambiaron desarrollaron demencia, en comparación con
un 15% de aquellas cuyo sueño nocturno había empeorado y un 19% de las que
tenían más sueño durante el día. Las mujeres con un aumento de la somnolencia
tenían 2.2 veces más riesgo de demencia, tras ajustar por otros factores de
riesgo, concluyeron los investigadores.
“Observamos que el sueño, la
siesta y los ritmos circadianos pueden cambiar drásticamente en solo 5 años
para las mujeres de 80 años”, dijo la Dra. Leng. “Esto resalta la necesidad de
que los estudios futuros observen todos los aspectos de los patrones de sueño
diarios para comprender mejor cómo los cambios en estos patrones a lo largo del
tiempo se pueden vincular con el riesgo de demencia”, añadió.
Estos resultados indican que
el sueño podría ser un factor clave en la protección de la salud del cerebro,
según un editorial acompañante coescrito por el Dr. Marino Muxfeldt Bianchin,
profesor de medicina interna de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, en
Brasil.
“Las iniciativas que se
centran en mejorar la eficiencia del sueño, fomentar cambios en el estilo de
vida e implementar intervenciones cognitivas podrían ser esenciales para
mitigar el riesgo de demencia en la población que envejece”, escribió el Dr.
Bianchin. BP
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